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Mostrando entradas de noviembre 2, 2014

Estos ojos de lana vieja...

Estos ojos de lana vieja, que necesitan lentes, están como alambrados ante el mundo y todo lo ven fósil y bostezo, y ya no diferencian entre lecho y helecho (al fin y al cabo ambos hacen cama) ni entre un paraíso y un paraeso… pero el detrás es carne y huesos y miasmas, un yo de esa amalgama medio descolocado con los años, un antes paradigma que huye con fervor del paradogma, un mecanismo simple que ha perdido los ángulos de enfoque, pero que adentro  sabe y procesa las imágenes a la usanza fotógrafa de entonces… luz roja… papel Negra… negativo enfocado a puro ojo… segundos de luz neta contados a la usanza milcientoúno, milcientodós, milcientotrés… luz roja nuevamente… revelador… agua… fijador… agua… y secado en ventana para ese satinado que ahora es inencontrable… y así se va sabiendo que todo es espejismo cuando no es pura siesta, que la Ofelia de William Waterhouse fue solo el recorrido de un ardor personal con margaritas, que Anna de Noailles no fumaba Gauloises o que Georges Bad…

El viento...

Y de pronto el viento como en ‘La noche estrellada’ de Van Gog o como el mismo Céfiro soplando a la Venus Botticelli en la Galería de los Uffizi… y los cabellos volados haciéndole un flou al rostro redivivo de ese eterno y continuo que se llama ‘mujer’, y respirar de nuevo imaginando neto el cortejo dionisíaco y transformado por un segundo en el satyrisci último bailando como un loco al son de címbalos y aulos… es día de amazonas y lluvias racheadas, de un ‘llevatelotodo’ incontenible y plástico, coral, ambulatorio… y me siento fantástico notando este valor de inexorable que deja el ventarrón, porque me asumo libre y hay un azar de faldas que pueden levantarse, porque me noto ingrávido nadando en su marea de soplidos, porque me impele a todo, y digo a todo/todo… este viento me aloca y hasta me desescombra, me deja semibípedo y volado, me despega y me arranca como una Kawasaki Vulcan S, me parábola entero, me muellea, me cimbra y me acabala… y hasta me aplaza un poco los impuestos. Es…

Ni un solo aplauso...

Ahora mismito truena afuera, llueve con ganas raras. No hace frío. Ahora mismito truena adentro, lloro con ganas raras. No hace frío.
Se alza el telón lamido… telarañas… y un foco acusatorio me sorprende sentado como el moho en una silla antigua que no importa… tampoco importo yo, inoportuno siempre en el proscenio… al fondo, una película quemada –en blanco y negro– se proyecta en silencio… yo vomito apoyando la frente entres mis brazos… el foco acusatorio languidece y lo que era contraste duro y sable, se transforma en tamiz… entonces hablo mirando fijamente a alguien del público… “Qué frágil era entonces y qué poco creía en que lo era. Qué hondo deseaba, cuánto fulgor había en mis ojos eléctricos, cuánto charol mi vida, cuánto ébano… pero pasó la iguana lentamente desplomándolo todo… sigilosa, se llevó mi cabello, devoró mi mirada indagatoria, succionó mi sonrisa siempre franca hasta dejarla mueca, chupó mi espalda y corvó todo el gesto de mi cuerpo, trituró mis riñones y orinó en …