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Mostrando entradas de octubre 28, 2007

Mañana lúbrica.

Tres esquelas de sábado en la esquina y el monte de El Castañar rezumando xantofila desde sus cimas suaves hasta su falda.
La ciudad está tomada hoy por los madrileños, que han madrugado para comprar viandas de cerdo ibérico y para barrer el pan de las panaderías con cierta cosa invasora.
Odio estos días de puente en los que me puentean en mis lugares fijos, en los que no encuentro ni pan… ni mi sitio de siempre para tomar café tranquilo.
Me encierro.

Y pienso en que estos días podrían servir para coronar unos muslos con las manos, para hacer el amor en una acera o para ser el fauno que sostiene su miembro lubricado a base de pensar mujeres tendidas sobre la hierba.
Soy el no casi absoluto y ardo en la cuerda de Gonzalo Alonso-Bartol, en su ‘Palabras para un cuerpo’, mientras me ofusco en Google buscando ‘vintage old sex’ o ‘naked female’ o ‘erotic mature’… Hoy necesito carne sobre carne, curvas, senos, humedades… porque tengo en el estómago mariposas calientes y necesito una estética por …

Poemas difuminados.

Hicimos puente en la imprenta y he dedicado la primera hora de la mañana para leer “Todos los rostros del pasado”, de Francisco Brines. Solo algún destello me ha llamado la atención de estos versos Brines llenos de paisajes y flores, de noches y días, de campo y mar… Y es que este tipo de poesía tan cercana al lugar común no es muy de mi gusto. Ni por asomo se acerca Brines [en mi estado de hoy como lector] a la altura de Severo Sarduy [al que leí hace un par de días]. La recurrencia a esos símbolos líricos tan gastados me hace poner mala cara [la rosa, el bosque, el atardecer, la brisa, el amor, los campos verdes, la alegría, la primavera, la gloria, los veneros, el jazmín, el cielo…], sobre todo cuando se utilizan en sus presentaciones más ‘bellas’ y, por tanto, más empalagosas.
Sentí al leer a Brines que hay que hacer un esfuerzo por desnudar la poesía de esos vestidos pomposos, de esos tocados cursis, de esas expresiones que difuminan el poema hasta hacerlo una cosita flou… me jode…

Hay cierto gesto voluptuoso...

Hay cierto gesto voluptuoso en tomar un café mientras observas los movimientos de los que te rodean… la mujer entrada en kilos con la mirada perdida que sostiene un rictus tristísimo en su boca, el hombre de negocios deshecho en falsos gestos de seguridad y en miradas hurañas hacia la puerta del café, el obrero sonriente con gesto de auténtico relax [un relax pícaro], el caín perpetrando su próximo golpe, el repartidor cotidiano de prensa conservadora que se está convirtiendo a marchas forzadas en una caricatura de sí mismo… y las camareras…
Junto a esa voluptuosidad también crece un dulce sentimiento de afecto hacia todo lo humano [y yo creo que esto lo apoya la mantenida bajada de temperatura tan natural en este periodo estacional bejarano].
Cuando alcanzo ese estado, y me acompañan las circunstancias, suelo abandonarme hasta pillar cierto puntito melancólico que me predispone bastante a la poesía a la vez que me hace relajarme hasta la única actividad de la mirada.


(16:02 horas) Estoy…

Severo Sarduy.

Siempre sentí una debilidad especial por los sonetistas contemporáneos [aunque hay pocos que merezca la pena reseñar], pues acostumbro a entrenarme intentando sonetos en la búsqueda de la música y el ritmo en el poema. Hoy recalo sin querer [azares de enredar en mi biblioteca] en un sonetario muy de mi gusto y en un autor que me fascina: el poemario es “Un testigo fugaz y disfrazado”, y el autor responde al nombre de Severo Sarduy. Tiene un soneto que le viene muy bien a estas páginas, pues su título es ‘Página de un diario’, tanto como a una idea de la muerte que comparto:

Pasado, todo el día, en el complejo
trámite funerario. No es la muerte
lo que derrumba con su hachazo –fuerte
así es el hombre–, sino el turbio espejo

que nos tiende. Si su mercurio muestra
tetanizada de dolor y miedo
una cara deforme o el remedo
de una cara –un borrón–: eso es la nuestra

devuelta a su verdad por la guadaña
que no ahuyenta la fuerza ni la maña.
Es su brasa te alumbres o te quemes,

que no sepa, ni en sombra, lo…

Prosaísmo empresarial.

Asuntos de trabajo me tienen hundido y necesito subirme a un caballo desbocado sobre el que desvariar y olvidarme.
No es fácil la vida de un pequeño empresario que tiene que lidiar con administraciones que se demoran cabronamente en el pago y a la vez pasan factura de lo suyo en fecha y con recargo, con sueldos y seguridades sociales que abonar a empleados con familia, con seguros y créditos, con caras mercaderías.
Siento que nadie me entiende a pesar de que procuro sonreír. Llego a mi casa y mis hijos son como esos pajarillos que abren la boca y piden, piden, piden… los abueletes, pasto del alzheimer cabrón, desgastan y gastan como a chorros; la casa se hace un mar de facturitas [comida, ropa, gas, impuestos, cosas que se estropean…], mi mujer va anclando su hermosura en una delgadez alarmante… y no está como para que yo le vaya contando mis cuitas prosaicas con banqueros, concejales y directivos de empresas con problemas de pago.
No me falta el trabajo, que nunca he tenido tanto, pero …

Debo radicalizarme.

Despreciarlo todo para que empiece a llegar hasta mí de una forma limpia y sin dobleces, conseguir que nadie se conforme con lo que soy y tome hacia mí siempre el camino de la exigencia o el de la inexistencia.
Debo radicalizarme para encontrar el cedazo en el que desaparezcan de mi mundo particular los tipos de medio tono y se queden los auténticos cercanos.
Ayer tuve que soportar con/por educación al marido de una antigua amiga de mi mujer [a la que hacía más de veinte años que no veíamos] y acabé enfermo. Sus temas lineales fueron:
1. Teníamos que estar en la guerra de Irak porque a España le conviene el dinero norteamericano.
2. Aznar es el tipo más sensato, inteligente y patriota que ha nacido en este país.
3. Los socialistas son ladrones compulsivos.
4. Las últimas elecciones nacionales fueron un robo vergonzoso y manifiesto de los socialistas.
5. Yo te consigo créditos al euribor más cero coma cinco puntos.
6. Cuando suenan mis dos móviles en el todoterreno, conduzco con mis rodillas.
7…