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Mostrando entradas de enero 23, 2011

Presentación de "Que yo soy normal"... un texto de Antonio Gutiérrez Turrión.

Ayer presentamos en "NOTESALVES Contenedor de Arte" mi novelucha [si es que se le puede llamar así] y creo que todo salió estupendamente... un público magnífico entre el que se encontraban amigos entrañables, la acogida hermosísima de la gente NOTESALVES [os quiero, campeones], la presencia de mi editor loco, Marino González Montero [gracias por creer siempre en mí, Marino], y el trabajo sesudo y muy profesional de Antonio Gutiérrez Turrión, que diseccionó con verdadera generosidad y con mirada certera la obra [te quiero, Antonio, y mucho]. Os dejo el texto escrito que resume la intervención de Antonio en el acto de presentación:
QUE YO SOY NORMAL Béjar, 2011/01/28 Espacio cultural No Te Salves
Se supone que yo debería explicar, brevemente y con suficiente claridad, qué es lo que encierra este libro que hoy se presenta, tanto en la forma como en el contenido, con el fin de animaros a todos a su lectura y degustación. Cada vez me resulta más difícil entrar al comentario de cualqui…

Incendio en la Sierra de Béjar

Llegué a casa tarde y me esperaba una de esas pequeñas noticias locales... “que se ha incendiado la sierra, ¿no lo has visto al venir en el coche?”. Y líe a mi Guille para irnos de caza fotera... eran las once y media. Nos abrigamos bien, que el termómetro marcaba tres grados bajo cero a esa hora, y subimos con el coche hasta Llano Alto... la llegada fue magnífica, pues ante las luces de cruce saltó un conejillo, se puso nervioso y no atinaba a encontrar un escondite en el camino, lo que nos deparó un momentillo chulo de esos que solo pasan entre hijos y padres... Guille estaba emocionado con el incendio, con la noche estrellada y con el conejín. Salimos del coche y apagamos las luces para tener mejores condiciones de toma... sonaban algunos ladridos cerquita y Gui encendió la linternita mechero que yo le había dejado y se quedó pegadito a mí como una lapa mientras hacíamos las fotos. Cuando acabamos y volvimos al coche, Gui me dijo: “`papá, a veces la imaginación me juega malas pasa…

Vuelta al hielo con Guillermo.

Guille y yo salimos tempranito de casa, bien abrigadotes y cargados con nuestras cámaras y los objetivos largos. El coche marcaba en el momento de la salida cuatro grados bajo cero, pero no hacía el viento de ayer, con lo que todo era resultaba más llevadero. Nuestro itinerario pasó por la pesquera negra [desde la que ascendimos por el río de roca en roca, con alguna dificultad, hasta las cascadas... las imágenes de hielo eran hermosísimas, sobre todo en las paredes de roca, de las que caían unos chuzos largos e impresionantes], la Dehesa de Candelario, que por altura convocaba más hielo, y el Pantano de Béjar. Acabamos agotados de pisar maleza y de hacer equilibrio en los enormes cantos rodados del Cuerpo de Hombre, así que volvimos a Candelario con las orejas frías y rojas como pimientos morrones, y nos tomamos un Cola-Cao caliente con bollo en “El Ruedo”, y nos supo a gloria. De camino a casa, Guille iba revisando en la pantalla de su cámara las imágenes que había tomado y me decía…