Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como DONCE

Estoy mojicón y gatinino.

A esta hora, son las 22:03, aún no tengo el parte del día del amigo Halarberito, y lo echo de menos. Puedo contar que el día fue peleón de trabajo, que sufrí una sanción administrativa que ha dejado mermada mi cuenta [es decir, en menos no sé cuánto], que falleció la madre de Mercedes y Mari Sol Colorado [suegra de mis amigos Juan Carlos y José Manuel] con lo que eso me trae de ‘tira, Felipe, que te pilla el toro’ [abrazos fuertes para ellos porque sé lo que suma una pérdida en el ardor y en las ganas], que vino a verme después de veintiséis largos años mi amigo de juventud Felipe Sánchez Sánchez [para todos Felipe Garute] para darme una lección de vitalismo y de humanidad completa [me hizo reír y llorar a la vez, y hasta se me puso la piel de gallinita al oír su relato de vida… y me sentí pequeño a su lado, muy pequeño]. Con estos mimbres puedo colegir [inferir, deducir] que soy feliz y que tengo lo más importante en mi mano: la percepción de que no me preocupa mi salud porque es acep...

Impertinencias.

• Desde el convencimiento de que soy manejado [por hombres o por fuerzas naturales explicables o inexplicables] es justo desde donde puedo arbitrar mi campo de libertad, que termina siendo el acotado espacio en el que puedo tomar decisiones o tornarme en un impenitente indeciso. La libertad, pues, parte siempre del conocimiento de las cadenas. • También consiste mi libertad en el poder de cambiar el valor de las cosas que me rodean. Decidir, por ejemplo, que el cuchillo de postre es un destornillador, que mi lata de Coke es un arma letal y arrojadiza, que los cordones de mis zapatos son la soga que ahorca… descontextualizar es jugar a ser libre. • Me decía ayer el coleguilla Antonio G. Turrión que cada día se siente menos capacitado para enjuiciar lo que le rodea. Lo malo del asunto, desde mi punto de vista, es que enjuiciar tiene que ver con la capacidad de tener respuestas previas, y no me gustan las soluciones que imagino: 1. Tener respuestas y no someterlas a juicio. 2. No tener re...

La vida sigue al mismo ritmo que la muerte.

Van cayendo los días y también van cayendo las empresas al amor de esta jodida crisis. Esta mañana, sin ir más lejos, se me torcía el desayuno al saber que dos empresas fuertes de la ciudad me habían devuelto pagarés por cantidades importantes [una lo había hecho por quiebra y la otra por suspensión de pagos], lo que me dejaba con el culo al aire y con esa sensación agria de que no está en mi mano solución alguna. La cosa está en dejarme llevar y esperar a que los sucesos se tornen favorables antes de que la situación se torne insostenible… vamos, apretar el culo y aguantar el tipo para ver si los políticos toman las decisiones justas para que volvamos a tomar las riendas de la situación. Ya veremos. Y por lo demás, pues nada, que la vida sigue al mismo ritmo que la muerte, y la primavera alumbra colores que conforman un decorado que rechina justo detrás del teatro de los hombres. Y que debo acordarme de las visitas y el afecto de mis amigos durante los últimos días [la marcha de Magda...

Saber dónde estoy.

Estar en la vorágine del mundo cultural no es demasiado bueno para un creador, pues ocupar espacios devora y pone en el mundo prosaico a quien por definición debe estar fuera de él. Ayer me animaban Donce, Guadalupe y Sinda a hacer algo para buscar una salida al mercado de lo que hago, pero ya hace tiempo que pasé por esa fase y puedo jurar que es cabrona y destructiva, por lo que tengo muy claro que debo hacer lo que me pida el cuerpo y el espíritu y dejarlo ahí por si alguien quiere consumirlo, pero sin robarle un solo minuto a mi tiempo creativo para gestionarle beneficios superficiales a mi obra. Lo que hago es fundamentalmente para que me sirva a mí y a quien quiera acercarse a ello, pero no para servirme de ello y hacerme un statu como proyecto principal de vida. El objetivo real es la creación y el crecimiento interior, no el éxito o el dinero o el estar en ciertos círculos que queman [que no está mal si llegan sin buscarlos a base de favores, medranzas o humillaciones]. Ya soy ...

El afecto mata a la poesía...

Todavía hay gente que te quiere, viejo F. Es asombroso. Ayer mismo me reñían por entender que te maltrato, pero tú sabes que no es así, que somos colegas de siempre y que los colegas de verdad nos hablamos así, con franqueza y con expresiones fuertes. Sabes, viejo… me da envidia que te quieran, coño. Lo que no sabes es que eso va en tu contra, porque te da apariencia y eso terminará consiguiendo que vuelvas a engañarte a ti mismo, que vuelvas a sentir los mocosos vapores de la esperanza… y estarás perdido. ¿No sabes que el afecto mata a la poesía igual que la mata el amor? Debes mantenerte al margen como si fueras un objeto, sentirte absoluto. ••• Y recibí el cariño de Isabel Huete, la tristeza de Maite Iglesias como un sonido dulcísimo de cello, el empujón Morante hacia lo que nos venga, la presencia leve e importante de Donce, el ‘venga’ de Belén y una llamada estupenda de José Enrique Martínez para hacerme saber que estaré en una importante antología de poesía española. Aún me falta...

Isidore Ducasse.

Isidore Ducasse, que era un delicioso cabrón con pintas, escribió: “Mi poesía consistirá en atacar al hombre, esa bestia salvaje, y al Creador, que no hubiese debido engendrar esa carroña.”. ¿Decadente? Ni Hablar, pero sí un visionario con la capacidad de desnudar a la naturaleza humana en “Los cantos de Maldoror”, dejando al hombre al fresco entre sus más bajos instintos… y todo sin buscar otra gloria que no fuese la de la satisfacción de escribir para sí mismo. Pues bien, yo adoro esa voluntad poética y la aplaudo, porque es locura a la vez que la más sensata de las corduras [la lucidez está en el justo punto en el que los extremos se tocan]. Y sé que para juzgar al hombre no se puede ajustar uno a los términos medios, a esa cosa tan ‘vanguardista’ que se ha venido a denominar ‘el centro’ [una vasija infecta que contiene a las almas imprecisas y a las gentes sin criterio… como contiene los sentimientos mediocres y adocenados por el temor o cualquier otra salida del tono de valle que ...

Estoy harto, coño.

La vida tampoco es un tormento, coño, pero así se la toman un gran número de personas. Tengo unos amigos que, si se habla de lo mejor, ellos son siempre la justa excelencia; pero si se habla de lo peor, son ellos los que más padecen y a los que les tocan siempre las cartas más bajas. No es así. Una vida en condiciones requiere altibajos, valles y cimas, apatía y ganas, fracaso y triunfo… y gozar con ellos como en un juego de azares en el que un día lo pierdes todo y al siguiente eres poseedor de una inmensa fortuna. A mí me joden esas cabezas victorianas que todo lo centran en la acumulación y en la seria apariencia, esos tipos que no son capaces de caer con alegría y levantarse con tristeza… no viven, pues su norte es sufrir y hacer sufrir a los demás a base de severidad y pesimismo. Hoy tienes y no pasa nada… mañana no tienes y tampoco pasa nada. ¿Qué diferencia hay mientras se respire? Y a las poses, que les den bien por el culo… ¿Qué ganas con negar la voz de otros si no eres capaz...