Creer en lo que hago es casi como creer en lo que quiero ser... humo simplemente. Y me tiran de las orejas por no creer en mí cuando no creo y me insultan vivamente cuando decido creer en mí por unas horas... ¿qué es esto? Cuando me pongo en ese tono afásico de mirarme y autodecirme cosas, me entra un nosequé de mandarlo todo a tomar por el culo [hoy me llamó Tattoo, después de muchos meses, para recordarme su afecto y para decirme que me cuide, que hay gente que me busca para clavarme puñales en la espalda... me rogó que cuide mis palabras y no haga comentarios de la gente de aquí, porque andan buscando razones para pegarme duro... yo se lo agradecí y no le di importancia, porque conozco esa voz pánica de Tattoo, aunque sé que hay algo de verdad en el fondo de sus palabras]... decía que cuando me miro con ojos inquisitivos y hacia adentro, parece que me desinflo, que se me va el aire. Nadie entiende esta necesidad mía de empastar todo lo que me llega y buscarle un tono que lo haga de ...
Bitácora de Luis Felipe Comendador