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Mostrando entradas de septiembre 16, 2018

Como una sed

Para la mayoría, vivir es como una sed que nunca quiso saber que el hipogeo es solo catacumba, y empeñarse en seguir a pesar de las taras y los ecos, pensando siempre en que tu tumba permanecerá vacía –cenotafio– porque tu porte es ad infinitum y más allá no importa. Así las cosas, a qué negarlo, ‘tener’ es importante, tanto como atesorar y engurruñarse avaro apretando tus cosas. Es un canon erróneo, no lo dudes. Vivir, a mi modo de ver, en esta sociedad que ya colapsa, consiste en poner en riesgo la vida, que no es otra cosa que aportarle valor de final y satisfacción de paso, y jugar a que las ‘cosas’ sean manejables, intercambiables y capaces de una felicidad común y compartida. Vivir es detallar la amanecida en los ojos despiertos, agotarse en la noche con un asonrisa de satisfacción, reír como en un cuarto de espejos en el que las sonrisas se multiplican, abrazar y que te abracen, entregar los minutos y las horas a una normalidad justa en la que la competencia solo vibre en términ…

Por donde piso, antes cagaron las palomas…

Por donde piso, antes cagaron las palomas… Es por eso que soy consciente del decurso de mis pasos, de dónde vengo y hacia dónde voy… Es por eso que sé que cada paso va a dejarme trazado por ese guano primigenio que me hizo hombre y que va a deshacerme. Ser consciente de estar ocupando el espacio defecativo de las aves me hace más vitalmente mortal y me otorga cierta serenidad de ánimo para acometer el paso siguiente. Y es que no somos mucho más que parte del detritus, pero sobre todo no somos las absurdas normas que nos autoimponemos, la moral que nos aprieta ni las ridículas obligaciones a las que nos sentimos atados. Y es que nunca podremos ser engranaje, porque somos azar puro, un azar marcado por el empecinamiento de ser más y mejor siendo menos y peor.
Por donde piso, antes cagaron las palomas… Y seguirán haciéndolo después de mi paso.
También después del tuyo.
En el entretanto, no se me ocurre una opción mejor que el humanismo y la sonrisa.