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Mostrando las entradas etiquetadas como MARÍA JIMÉNEZ

Existe un final para cada cosa.

Todo es susceptible de ser reemplazado porque existe un final para cada cosa, y justo en ese final hay alguien o algo esperando para seguir o para cambiar. Desde esta premisa puede inferirse que no hay nada que nos mueva a estar vivos o a lo contrario… y por la misma ecuación podemos calibrar el servicio que nos presta esta premisa de cara a no darle importancia a lo que no la tiene o, simplemente, manifestar como importante solo lo que nos apetezca que lo sea y hasta que nos apetezca que lo sea. Así, todo termina siendo convencional, hasta el poeta en su voz… y cuando entiendes esto, también eres capaz de entender que todo lo que te han enseñado es falso desde su médula, pues va dirigido a modelarte. Así es como llega el desencanto: cuando comprendes que eres sustituible sin más, que no respondes más que a unos parámetros de orden general marcados para todos. Es entonces cuando percibes que la política, el arte, la diversidad cultural, la economía y la vecina del quinto te importan un...

Un Nescuí frío a las doce.

Las cuadrículas de los astrados cuadernos de Felipe, el poder de los necios, la absurda decisión [e incomprensible] de hacer Ministro de Cultura a César Antonio Molina [pesetero y narciso como pocos… y además va de poeta], el poder de la banca, las rosas desnatadas del parque de mi pueblo, el imbécil de turno cruzándose a mi paso, la esbelta limpiadora del emporio PdT, un Nescuí frío a las doce [pe] [eme], las cosas Sánchez Paso que me cuenta Paquito, el dormido pasar de mis hijos en verano, la empecinada occidentalización de Malick [valiente cabezorro], el preambiente de fiesta, un viento de noviembre que amanece y luego se hace agosto, la risa de Mondrian, un cuadro de Albertito que me tiene jodido, el cura de la plaza con su moto a remolque, el aire de vendetta que portan unos ojos [esa cosa calabresa del oeste de España], el PP con recambios por dentro y voceos por fuera, la cara más enorme que ha pintado Pajares, llamadas de M. Ambrosio, el destino a su bola, un atasco en Las Arma...