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Mostrando las entradas etiquetadas como ANTONIO IZARD GOSÁLVEZ

Un poema cruzado mientras espero.

Porque hoy he repetido el difícil arte del equilibrismo en farola para colgar un cartelón de blues y me han regalado cuatro camisetas negras, porque un poema triste de Belén Artuñedo se cruzó de pronto con el “Crossroad” de Tracy Chapman, porque el técnico de Xerox está instalándome una máquina nueva y no sé, porque siempre hay una cosa sexual en todo lo que miro, porque tengo sed y un teléfono móvil que no entiendo, porque no he ido a París tampoco este año… y quizás nunca, porque el dinero me toca los cojones y el tráfico está loco, porque Juanito lleva hoy una camiseta de Mazinger Z y su padre es un león herido, porque Diego es feliz y me encanta imaginarlo en su particular sueño americano, porque no me escribe Alexandra hace unas semanas y mi hija anda levantando el vuelo, porque J.R.J. es un simple esqueleto y Zenobia el retrato de la mujer que adoro en sueños, porque tomo café helado mientras G.S. come a mi espalda, porque no tengo ni un puto chavo en el bolsillo peronoimportapor...

Hasta la vista, Antonio... Ya charlamos...

Cayó otro amigo. Esta vez uno grande de corazón, de tenacidad y de fuerza. Antonio Izard Gosálvez [don Antonio, que para mí se ganó de corrido ese ‘don’ que en Béjar va unido a ciertos apellidos como una suerte de cordón umbilical burgués] fue un tipo peculiar en todo lo que hizo y en cualquier campo en el que jugó sus bazas como hombre. Se atrevió a contestar siempre a su clase y lo hizo con verdadera audacia, escribió lo que quisó y dijo todo lo que consideró que debía ser dicho [esa es mi meta desde hace años hasta la justa muerte] sin medir consecuencias ni pararse a valorar baremos de idoneidad o gusto. Fue sincero sobre todas las cosas [ya es difícil encontrar tipos de tal calado en la palabra y el hecho]… Pero sobre todas las cosas, por encima de cualquier diferencia [de edad, de religión, de ideología…], fue mi amigo, un amigo mayor y muy vivido que me llamaba a veces para darme consejos y hasta para pedírmelos, que llegó a ofrecerme en muchas ocasiones su mecenazgo porque creí...