Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como HIJOS

Incendio en la Sierra de Béjar

Guille y yo tomamos estás imágenes del incendio anoche alrededor de las 12:00 p.m., desde Llano Alto. Llegué a casa tarde y me esperaba una de esas pequeñas noticias locales... “que se ha incendiado la sierra, ¿no lo has visto al venir en el coche?”. Y líe a mi Guille para irnos de caza fotera... eran las once y media. Nos abrigamos bien, que el termómetro marcaba tres grados bajo cero a esa hora, y subimos con el coche hasta Llano Alto... la llegada fue magnífica, pues ante las luces de cruce saltó un conejillo, se puso nervioso y no atinaba a encontrar un escondite en el camino, lo que nos deparó un momentillo chulo de esos que solo pasan entre hijos y padres... Guille estaba emocionado con el incendio, con la noche estrellada y con el conejín. Salimos del coche y apagamos las luces para tener mejores condiciones de toma... sonaban algunos ladridos cerquita y Gui encendió la linternita mechero que yo le había dejado y se quedó pegadito a mí como una lapa mientras hacíamos las fo...

Vuelta al hielo con Guillermo.

Guille y yo salimos tempranito de casa, bien abrigadotes y cargados con nuestras cámaras y los objetivos largos. El coche marcaba en el momento de la salida cuatro grados bajo cero, pero no hacía el viento de ayer, con lo que todo era resultaba más llevadero. Nuestro itinerario pasó por la pesquera negra [desde la que ascendimos por el río de roca en roca, con alguna dificultad, hasta las cascadas... las imágenes de hielo eran hermosísimas, sobre todo en las paredes de roca, de las que caían unos chuzos largos e impresionantes], la Dehesa de Candelario, que por altura convocaba más hielo, y el Pantano de Béjar. Acabamos agotados de pisar maleza y de hacer equilibrio en los enormes cantos rodados del Cuerpo de Hombre, así que volvimos a Candelario con las orejas frías y rojas como pimientos morrones, y nos tomamos un Cola-Cao caliente con bollo en “El Ruedo”, y nos supo a gloria. De camino a casa, Guille iba revisando en la pantalla de su cámara las imágenes que había tomado y me dec...