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Mostrando entradas de noviembre 2, 2008

Este rocío de pensarte.

Me turban tus palabras como me turbas tú… y quisiera alcanzarte en el bostezo con los alfileres de la lengua cuando te ves rendida, y verte vacilar con ese estrépito callado de los árboles en los días de viento.
Triunfar en ti sin que sea superfluo el laurel de tenerte y que en el sotobosque de tus piernas crezca un murmullo a fiebre y una bruma de sangre bombeada.

Oigo las voces ágiles de los que no te piensan y sonrío por su absurda inconsciencia de acequia dirigida a no se sabe dónde. Su murmullo me anima a ser regato o río desde el silencio inmóvil de verte junco o pájaro bebiéndome.

Me turba que no existas sino en este rocío de pensarte, que seas en la siesta en la que me fermento, que estés donde no hay nada, que te esponjes entre la hoguera de mis canas cuando duermo despierto.

Te hice ya hace años con olor a cocina en esta frente mía donde el verdín florece, te hice a gajos, nublada, como el perfil del monte que enmarca mis otoños; te hice llena de signos en tu criptografía y te p…

Este otoño es un pequeño invierno

Este otoño es un pequeño invierno, precoz y vacilante… y sobre mí descienden los últimos rebaños desde las tierras altas con su acopio de hierba mientras las piñas estallan en la hoguera.
Me siento recogido en mis paredes, que han sido franqueadas por un aliento dulce y femenino que me deja dispuesto y esparcido.
Mientras las velas juegan con las sombras, me recuerdo nadando junto a un cuerpo divino y sin peaje, tocando la ocarina en el justo perfil de una mañana o mordiendo el azúcar de una carne latiendo.
Sestean ya los mirtos en los caminos mojados.

Te encanta regodearte en tu leyenda, viejo F, pasar la mano sobre tus retratos y luego llevarla hasta el centro que conjuga los muslos… te encanta verte como una carpa dorada nadando entre los muelles de aquel colchón gastado de la pensión antigua en la que pasaste tus años de estudiante… y saber que es cada vez más tarde y tus ojos aún no pierden su brillo ni sus lanzas.
Oscurece, viejo, pero tú persistes en la antorcha como buscando un cue…

Ayer vi amanecer...

El grumo dilatado que es púpura y resorte ya ha aprendido a hacer sombra. Yo ahora indago en sus fuentes como retrocediendo, como hundiéndome en su extensa vocación de fuego lento. Con su manso estatismo de oruga no presume su magma en el cobijo de las piernas hasta que busca saltar el muro.
Y nunca podrá expiar su culpa, porque es lo desbordado.
•••
¿Viste una rama retorcerse en el pináculo de un árbol joven?, ¿aprendiste a entender cómo se coagulaban sus frutos o cómo decaía en el semiluto del otoño?…
Seguimos de rodillas, viejo, vencidos aún antes de nacer… y no hay un Támesis al que dejarse caer con un peso en las manos o un Hudson de color cinabrio en el que ahogarse lentamente. Seguimos de rodillas, viejo, y vamos como las ocas hasta el paté sin saber salir del sótano.
Ayer vi amanecer entre un frío irrestible y una esperanza, y me llegó el olor de los hornos que cuecen el pan frente a mi casa, y quise retractarme de toda la postración que llevo encima… pero no pude. Una traición pa…

Van a subir los niveles...

Anoche, antes de acostarme, pensé en alto delante de mi hijo Guillermo: “a ver si gana Obama y suben los niveles de esperanza”. Hoy, a las siete de la mañana, lo tenía en mi cama contentísimo, saltando encima de mi cuerpo dormido y remolón, y gritando a grito pelado: “!ha ganado Obama, papá!… y van a subir los niveles, qué guay, ¿no?”. Le pegué un besote, le enchufé un abrazo de oso y lo metí en mi mi cama para hacerle cosquillinas.
Luego escuché el discurso de Obama [sí, que ya sé que se los escriben y que todo está muy atado y bien empaquetado para que lo recibamos con asombro] y me sentí bien, así que me levanté como un campeón y decidí rasurarme la barba en honor del perico americano [fue como ver caer nieve], y me puse la sonrisa de los días especiales y salí al mundo con intención de comérmelo…
Al llegar al trabajo, el mundo me lanzó un bocado que aún me tiene temblando.
La puta vida.
Así que decidí tomarme un cafetín con los colegas para ver si pasaba el chaparrón… y no pasó.
Luego …

Ese eterno femenino llamado ‘crisis’.

Ese eterno femenino llamado ‘crisis’ termina siendo siempre la antesala de las revoluciones [pequeñas o grandes], aunque siempre comienza como coartada de los inmovilistas y termina propiciando la hermosa posibilidad de nuevas formas de ver y de hacer el mundo del hombre [en ello tiene que ver mucho el avance de la ciencia y de la técnica, así como la adaptación de las comunidades sociales diversas a esos emergentes cambios en nuestra civilización]. Mirado así el asunto, desde esa vista cenital que es capaz de retirar el visillo de las crisis coyunturales que acompañan siempre a las verdaderas crisis, puede verse con cierta claridad que estamos asistiendo a un cambio de paradigmas que son fruto, fundamentalmente, del desencanto, de la pérdida de las asentadas referencias ideológicas y de los integrismos diversos que van anotando con violencia el temor de todos en sus cuentas de resultados.
Contra la verdadera crisis, ésa que nos traería un cambio de los puntos de vista y de las metas c…

La llegada de Lucy.

Llegó la bella Lucila Juan Herrero desde la isla de Cuba cargada con ron viejo y un cartón de tabaco negro H. Hupmann para agradecerme el ‘trabajo’ [nunca lo fue] de invitarla a visitar España. La vi absolutamente feliz y realmente hermosa, aunque un puntito de nostalgia y de temor asomaban por sus ojos expresivos y grandísimos. Sentí de nuevo esa sensación magnífica que queda siempre que se echa una mano, y me acordé de la insistencia de meses del colega Ramón para que hiciera algo por Lucy [a él le debe sobre todo esta nueva amiga cubana el encontrarse hoy en tierra hispana]. Y con esto me quedé feliz y el día se me hecho completo hasta el punto de no sentir la necesidad de escribir mucho más por hoy.
Aún queda esperanza.
Bienvenida, Lucy, y mucha suerte… y gracias, Ramón, por empujarme a estos asuntos que llevan alimento del mejor para mis ganas.

Estreno blog.

Hoy decidí agrupar mi trabajo de escritura en proceso en un nuevo blog con el fin de tenerlo a mano y de mostrarlo para escuchar vuestras opiniones y vuestras valoraciones. El trabajo mostrado no es definitivo hasta que decida su edición impresa, por lo que estará sujeto a variaciones en función de mi ánimo y de mis ganas, a sumas y a restas, a naufragios y a euforias. Espero que sea de vuestro agrado [http://luisfelipecomendador.blogspot.com].
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Es curioso cómo nos ha podido el espíritu de Narciso para desilusión de los apocalípticos intelectuales de los años sesenta, que pronunciaban sin morderse la lengua el fin del individuo y el triunfo de la masificación por la sociedad industrial y el exceso de la uniformidad social. Todo ha derivado hacia el yo en un movimiento sin precedentes por el que se han ocupado los espacios culturales, políticos, filosóficos… para la exposición pública de la intimidad como jamás se habría podido imaginar. Los signos de la victoria del individualismo [e…