Ir al contenido principal

Estreno blog.


Hoy decidí agrupar mi trabajo de escritura en proceso en un nuevo blog con el fin de tenerlo a mano y de mostrarlo para escuchar vuestras opiniones y vuestras valoraciones. El trabajo mostrado no es definitivo hasta que decida su edición impresa, por lo que estará sujeto a variaciones en función de mi ánimo y de mis ganas, a sumas y a restas, a naufragios y a euforias. Espero que sea de vuestro agrado [http://luisfelipecomendador.blogspot.com].
•••


Es curioso cómo nos ha podido el espíritu de Narciso para desilusión de los apocalípticos intelectuales de los años sesenta, que pronunciaban sin morderse la lengua el fin del individuo y el triunfo de la masificación por la sociedad industrial y el exceso de la uniformidad social. Todo ha derivado hacia el yo en un movimiento sin precedentes por el que se han ocupado los espacios culturales, políticos, filosóficos… para la exposición pública de la intimidad como jamás se habría podido imaginar. Los signos de la victoria del individualismo [en formas diversas y en aspectos francamente beneficiosos o en otros profundamente dañinos] son inequívocos y plantean, desde mi punto de vista, un nuevo camino de revolución social sobre el que trabajar, en el que la intimidad toma un protagonismo jamás pensado y se alza como una variable de gran calado para idear una nueva forma de ser y estar en el mundo del hombre.
Quien consiga asomarse a esta idea con fuerza intelectual y atine a encaminarla en un formato filosófico aplicable, tendrá en sus manos esa gestión del futuro que ahora es pura nada en la que millones de voces como islas gritan diariamente sin obtener respuestas.

Comentarios

  1. Gracias por la generosidad que demuestras al compartir tus palabras, Pipe. ¿Puedo transcribirte en mi cuaderno en alguna ocasión:
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Copiado y pegado. También yo quise hace no mucho abrir un blog únicamente para las letras y no mezclar en El espejo tanta cosa variada e inconexa, pero a lo mejor no todo es tan inconexo. Me lo pienso. De todas formas lo dicho, copiado, pegado, que se dice en estos tiempos moderno, Luis. Abrazos lucentinos, sr.

    ResponderEliminar
  3. Un gustazo tener todos los poemas juntos en un blog...Gracias


    Saludos

    ResponderEliminar
  4. LF yo flipo contigo y, como dice Manolo, con tu generosidad, pero...
    si pones ahí tus poemas, no te los pueden plagiar?? (espero que no)

    ¡jo, graciassss!

    (Y ahora, aunque no tiene nada que ver con el tema, te voy a preguntar una cosa. He visto lo de las inundaciones de Hanoi y me he acordado de tu amiga Belén Artuñedo, no sé si seguirá allí pero, está bien?)

    ResponderEliminar
  5. Gracias, Dnc bonita, por acordarte de mi Belén. Llegó hace tres semanas de Hanoi y me dejó un mensaje de vuelta.

    Un besote.

    ResponderEliminar
  6. Muy buena idea lo de reunir tus trabajos en el nuevo blog. Te leo a diario y aprendo de ti.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …