Ir al contenido principal

Ese eterno femenino llamado ‘crisis’.


Ese eterno femenino llamado ‘crisis’ termina siendo siempre la antesala de las revoluciones [pequeñas o grandes], aunque siempre comienza como coartada de los inmovilistas y termina propiciando la hermosa posibilidad de nuevas formas de ver y de hacer el mundo del hombre [en ello tiene que ver mucho el avance de la ciencia y de la técnica, así como la adaptación de las comunidades sociales diversas a esos emergentes cambios en nuestra civilización]. Mirado así el asunto, desde esa vista cenital que es capaz de retirar el visillo de las crisis coyunturales que acompañan siempre a las verdaderas crisis, puede verse con cierta claridad que estamos asistiendo a un cambio de paradigmas que son fruto, fundamentalmente, del desencanto, de la pérdida de las asentadas referencias ideológicas y de los integrismos diversos que van anotando con violencia el temor de todos en sus cuentas de resultados.
Contra la verdadera crisis, ésa que nos traería un cambio de los puntos de vista y de las metas como civilización, es contra la que luchan los capitalistas bien instalados al amor de los políticos involucrados hasta las cejas en sus sistemas cerrados, y luchan desde el recurso del miedo, utilizando los medios de masas [que les pertenecen y les sirven] para inhibir, silenciar y desmovilizar a los ciudadanos.
Nuestra sociedad necesitaría hoy intentar salir de esa psicología del temor y atacar al sistema con el ímpetu de nuevas utopías que propicien la involución del sistema… y siempre negándose a las pequeñas modificaciones que son el recurso de los malos políticos, los ideólogos mediocres y los verdaderos directores del mundo global, esos que dirigen las corrientes de opinión y manejan a los militares golpistas, a los aburridos escritores, a los burócratas y a los economistas en nómina.
Para una buena crisis con calado social, una crisis que nos lleve a la revolución que apremia, se precisa desobediencia civil masiva y no pequeñas mutaciones que alimenten y perpetúen el sistema imperante y a sus sumos sacerdotes.

Comentarios

  1. Oleeee qué chulo!!
    (A este hombre le atan de manos y le da un soponncio!)
    A ver si mañana tengo un rato (y muchas ganas) y cambio también el mío, que es más feo que pegar a un padre con un calcetín sudao!

    Sobre el post de hoy, pues me quedo con el párrafo de "nuestra sociedad necesitaría....", con eso me quedo, de pe a pa.
    Un beso

    ResponderEliminar
  2. También me quedo con ese párrafo. Y... ¿Por dónde empezaríamos? Estamos demasiado acomodados a lo que hay.

    ResponderEliminar
  3. Y yo qué sé, coleguillas... demasiado hago ya con pensar en el mar... como para ponerme ahora a nadarlo.

    Un abrazote para ambos.

    ResponderEliminar
  4. ¿Revolución o Cambio de look?

    Da igual, me gusta.

    Bicos,

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Jugar al cíclope...

Jugar al cíclope, como en el capítulo siete de Rayuela, o simplemente jugar al Cortázar postmasmédula, a aquel Cortázar tan Girondo de “Apenas él le amalaba el noema... ¡Evohé¡ ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, pernilos y márulos...”... no, mejor jugar al cíclope y cansarte de no estar cansado o jugar a cerrar los ojos para ver e imaginar que la felicidad está más cerca... quienes piensan demasiado no pueden hacer nada... he aquí la regla fundamental del juego de La Maga... y uno está tan triste porque todo es tan hermoso... ¿y si quienes forman mi mundo solo fueran ilusiones... no lo que son, sino mis ilusiones de ellos, no sus verdades, sino mis mentiras?... todo sería un juego estético personal, un juego magnífico en el que crecer... salgo a la calle, voy a por tabaco hasta PdT, doblo la esquina cuesta arriba, estoy solo en la calle, estoy solo en la esquina... subo hasta que las puertas de cristal detectan mi presencia y se abren como puertas... est…

Me late el codo izquierdo...

Hoy me levanté con el codo izquierdo dolorido e hinchado, todo por un golpetazo que me arreé la semana pasada con una puerta [se conoce que ayer me apoyé en alguna de las barreras de la plaza de toros bejarana, mientras asistía al blues, y se me ha infectado]… y es que últimamente parezco un quecomari lleno de cuitas y quejicoserías… el cabrón está ardiendo y focaliza toda mi atención en su latido, hasta el punto de hacerme perder concentración en lo que hago.
En fin, que sigo en el asunto de vivir y eso me gusta mucho… hasta el latido este que me reclama atención constante.
Hoy le pegué la última corrección al nuevo libro de Belencita, “Orden de alejamiento”, y vuelvo a dejar escrito que me gusta muchísimo su forma y su contenido. Espero que en un par de semanas esté listo para hacerlo llegar a sus manos…. y que me ha gustado leerlo con ese latidito de dolor, pues el poemario es de dolor entero… y muy intenso.
Luego, me dejé de mí [y del trabajo] y le busqué contenido a ese pum-pum… y m…