14 de mayo de 2009 Que volví a la lectura después de unos días en blanco y, azares del destino, los dos libros que ataqué con mis dientes afilados son rebuenos, especialísimos, mmm... “Memoría”, del amigo Ben Clark, contiene un desahogo poético original y muy bien anclado en algo que generalmente echo mucho de menos en los pretendidos poetas jóvenes, un fundamento poético sólido amalgamado a una ética hermosa con perfume de modernidad. Ben domina con facilidad y brillo el arte clásico de versificar y tiene un innato sentido del ritmo –y lo utiliza sin medida y con éxito–... y toda esa ‘retórica’ poética –la que solo conocen los que se empeñan en formarse– la alimenta con un ideario verdaderamente original que encaja como un cráneo al que no se le notan las suturas ni con lupa gorda. Un libro sobresaliente que puede sumarse sin rubor alguno a esos dos preferidos extraordinarios que siempre ruedan por mi mesa de imprescindibles... “La camarera del cine Doré” y “Adiós a la época de los gr...
Bitácora de Luis Felipe Comendador