Los tres bebían a gollete de sus botellas de cerveza tipo Pilsen, mientras hablaban de que las tías son muy putas y de que por la mañana hacía un calor ‘tope’ en la finca de Candelario. Uno tenía cara de auténtico gilipollas [se le notaba el más débil del grupo… y terminó pagando las consumiciones, claro] y los otros dos de cabrones sin solución posible… “Por favor, dígame qué le debo”, espetó a la camarera el gil, mientras uno de los cabrones le decía al otro en alto: “déjale pagar, que luego se desgrava la nota”. Recibida la noticia de la suma cervecera, el gil sacó su tarjeta oro y pagó con ella las tres birras [la descojonación]. “¿De qué pueblo eres tú?”, le preguntó el cabrón bajito al gil… “Nacido en Madrid”, contestó el tonto como inflándose. El cabrón sonrió y se puso un cigarrillo entre los dientes [lo había cogido sin preguntar del paquete que el gil tenía sobre el mostrador]… y se fueron del café diciendo en alto: “Muchas gracias, muy amables, gracias, adiós” [estos tipos s...
Bitácora de Luis Felipe Comendador