Mírame entre la cárcel de luz de la persiana, sin que yo perciba que tus ojos me observan como camaleones o armadillos... verás que hoy soy el pájaro pinzana de Manolo Díaz Luis bebiendo de las aguas de un riachuelo sin desdoblar mi vuelo, casi sin rozar la piel del agua. Mírame si quieres con sed, que no me importa, o con hambre atrasada. Hace calor y nado en un sudor que es frío a veces, y me siento un poquito triste porque mis amigos poetas andan de trotaversos estos días en tierras onubenses y yo no puedo [aunque me alegro por ellos un montón, porque vuelven a estar mezclados y a contarse sus secretos a voces bajo las faldas muertas de Zenobia]. Hace un par de días escribí como un vómito sobre el aniversario del Voces del Extremo bejarano y, ahora que me siento limpio por dentro y mejor, me apetece decirles a todos mis colegas que sigo siendo el mismo [dos correos hermosos e instantáneos de Antonio Orihuela me obligan a estas palabras], que a la vejez viruelas, aunque no olvido cie...
Bitácora de Luis Felipe Comendador