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Mostrando entradas de octubre 14, 2012

Una de islas inexistentes con dos soletes

Desde esta rendición es bastante difícil tomar camino a Innisfree para ver las alubias de Yeats marchitarse en sus nueve surcos sin que nadie haga nada, solo nadar el lago hasta la isla y volver ya algo tarde con el lamer del agua a la otra orilla... no existe Innisfree, ni tampoco la isla de Ungaretti donde la ninfa duerme en pie abrazada a un olmo, ni siquiera la Inglaterra de Borges (la del polvo de mármol y el sigilo de alma), ni la noche insular de Lezama Lima... “Más que lebrel, ligero y dividido...”... ni la de Odysseas Elytis, Santorini, reina de las palpitaciones y de las alas del Egeo... No existe isla alguna, porque ya no hay espacio posible para contenerlas, ni siquiera las islas sumergidas de Manolito Moya jugando a ser le cimetière marin de Valery sin cimetière ni mar... y es que solo fueron palabras para decir la falta de un espacio habitable en un tiempo en el que  ya no había posibilidad. Ni las islas del guano son ya siquiera islas, pues ya no hay beneficio de ese car…

Notas de mi cuaderno de octubre.

El enemigo no exime.
Todo lo que aplazas es tu utopía.
Aplica tu inteligencia y comenzarás a notar que todo te separa de los demás.
Si no te han rechazado alguna vez es que eres un ser simple.
No te olvides de donde fuiste expulsado... ahí te echan de menos.
La duda es la mejor semilla, pero por sí sola no germina.
Lo actual es el límite desde el que empezar cada día... justo donde acaba lo real.
Si decides que todo es imperfecto y no sobreestimas lo que tienes, ya has dado un paso enorme para poder ser feliz.
El autoconsuelo te destruye como hombre.
Estar convencido de algo suele llevarte a la derrota.
Últimamente sueño con regar los charcos como lo hacía Abraham Gragera... y me parece una buena definición de la vida.
Sin la muerte, los héroes serían tontos de misa.
Los prejuicios son síntoma de una mala formación.
Me dan verdadero pavor esos tipos que quieren ir al Cielo.
Estos años que tengo me dan vértigo.
Nos manejan siempre por nuestra superstición... y nos encanta que lo hagan.
La libertad con…