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Mostrando las entradas etiquetadas como VICTORINO G. [FOTÓGRAFO]

Un viaje con hijos a la playa.

Es difícil recuperarse de un viaje con hijos a la playa si a la vez has tenido que asisitir a un encuentro sobre poesía y capitalismo, si acaba de salir tu nuevo libro, si llevas como encargo intentar cobrarle una factura gorda a la Diputación de Huelva, si tienes que abrazar a un buen florero de amigos a los que hace un montón de tiempo que no ves [y conocer a otros nuevos que prometen], si debes entregar un curro dos días tarde y además va de pena o si te meas encima porque un tipo tenía prisa y empujó la puerta del servicio con ímpetu y te golpea cuando andabas en lo más potente del chorro [no le sumo a esto que vinieron Urceloy y Sol –y no tenía ni idea–, que me llamó Belén y no estaba o que Lorenita andaba necesitando miradas y palabras de sosiego]… y más si me lo pasé de puta madre y conocí a Omar Pimienta [mexmen] y pude saludar a Caraoscura y a su virgen de danza indú sensual y molona, si me abracé fuerte a Antonio R. Caballero [raza pura rasgando la guitarra] y besé sin pudor ...

Todo árbitro es arbitrario por definición.

* Esta imagen fue tomada ayer en Madrid por mi colega Victorino G. [© Victorino G.] ¿No ganó el Madrid o empató el Barça? Árbitros hay para todo y para todos, también para las manifestaciones… y siempre están comprados. Ayer leí las entradas por internet de los principales periódicos nacionales justo diez minutos después de la intervención del zorolo Rajoy y me sorprendió gratamente ver cómo “El Mundo” era el único periódico que, además de dar el número de manifestantes indicados por el gobierno y la Comunidad de Madrid, aportaba una cifra de estimación propia. La cifra era de 260.000 manifestantes, bastante menor que las dos cifras oficiales. Ya entrada la noche, volví a hacer un repaso múltiple del noticiero sobre este evento y me encontré con que en el artículo de “El Mundo” ya no existía esa línea, la de su estimación de manifestantes, aunque sí permanecía el resto del artículo. Mi primera impresión, la de la tarde, que era de sorpresa total, se tornó en un “esto ya es normal” cuan...

Jaime Gil de Biedma

(imagen del colega Victorino G.... gracias, hermano). Calidez y buen rollito es lo que he encontrado en mis dos actividades salmantinas, la presentación del libro de Mamen Somar y la conferencia entre comillas para el equipo de investigación de la Universidad de Salamanca que coordinan Germán Labrador y Fabio R. de la Flor... Buen rollo de verdad y un ratito delicioso con Abraham Gragera –mi niño maestro–, con el impecable Raúl Vacas, con el espíritu más perdulario y hermoso de Fernando R. de la Flor, con Victorino –la imagen viva del entusiasmo y la rabia–, con Jesús Portal y sus gloriosos espacios vacíos, con Amelia Gamoneda y consorte –unos cielos–, con Germán y Fabio –potentes siempre en la expersión y delicadísimos en las formas–... y tantos otros colegas que me hacen importante por su mirada y su afecto... Os quiero a todos, coño... os quiero.

Kaoru

Turismo cultural a todo trapo, reencuentro con colegas entrañables, estómago revuelto, hartura de coche y gasolina, razón para dormir y unos cigarros. El jueves viajé a Segovia gracias a Juanito, pues mi Tacuma anda en trance de muerte por un no sé qué de su árbol de levas. Viaje de los de antes, charlando, imaginando proyectos tan cuerdos como locos, subiéndonos los grados de moral al lugar que se debe. Segovia es deliciosa, un lujo que me llevo perdiendo desde hace la friolera de 36 años, que es justo el tiempo que hacía que no viajaba allí. Una ciudad de lumbre para respirar y transportarse, bien trazada y bien guardada en general –mejor que la Salamanca del zoquete Lanzarote–, respetando hasta las panzas de las viejas casas sometidas a la cirujía de lo nuevo. Allí estaba Ignacio Sanz, con su cara de siempre, con su afecto de siempre, con esa voz hermosa y embrujatrice que podría llevar a la mujer más difícil hasta el catre más fiero –qué envidia de voz, Ignacio–. Estaba en su talle...