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Mostrando entradas de marzo 22, 2009

Dibujos de estar harto.

Dibujo de estar harto de buscar soluciones a lo que no las tiene, y es como estar enfermo de una ludopatía inexplicable que me lleva a los trazos como un zombi… y en los dibujos aparecen fantasmas como sueños ajenos, rostros fríos que me miran directamente a los ojos, mujeres que no tienen otro lugar de ser que no sea la ataraxia de engrudo que busco y rebusco como un tonto epicúreo de mierda… Hoy se me cortó de pronto el trazo cuando supe que el presidente de Caja Duero había presentado su dimisión, pero al rato colegí que a mí me toca los cojones [siempre lo hizo] tanto si está dimitido como si se queda en el desempeño de sus funciones… me costó retomar las líneas y me puse algo musaraña [ese estado semiletárgico en el que floto últimamente]… y antes del trazo nuevo se me apareció esa gata gris que expone su sexo en los tejados de teja roja y persigue sin fortuna a las palomas. La miré a los ojos y pude ver la luz de Eleusis, los ojos de carámbano de Otto Dix en su ‘Autorretrato con…

Amar durante una guerra...

Escribir sobre lo vivo que hay en mí, y también sobre lo vivo que hay en los demás… estamos acostumbrados a escribir sobre cosas muertas, sobre hombres muertos, sobre esperanzas muertas.
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Cuando generalizo, siempre hay alguien que sale herido, pero no sé adivinar nunca quién puede ser… cuando personalizo, siempre salgo herido yo.
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En este mar interior no hay barcos de los que despedirse con un pañuelo.
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Construir una casa pensando en un amor tibio que dure mil años, pensando en que los cuerpos encajarán siempre el uno en el otro… construir una casa para morir justo antes de poder habitarla.
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Siempre soñé amar durante una guerra… luego pienso en mis manos mutiladas sin haberte tocado.
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Un hombre se había arrojado a las vías del Metro y todo el mundo corría gritando “la mujer a la que amaba no quiso acariciarle esta mañana”.
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Se me saltaron las lágrimas de alegría mientras la miraba… eso también era llorar.
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Que por lo menos, después de todo, me quede aún la vida por perder.
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Mi…

Brrrrrr....

Si lo pienso bien, hay demasiadas cosas que puedo perder por las que no siento miedo, incluso la posibilidad de pasar hambre o soportar el frío de las noches no es algo que me produzca temor… lo que realmente me aterra es el tener que depender de alguien… y lo que me pesa como una losa es la dependencia que otros tengan de mí.
Ayer escuchaba a algunas personas significadas de esta zona mientras se pronunciaban sobre el presente y el futuro cercano, decían con frecuencia la palabra ‘riqueza’ para expresar sus metas, pero lo hacían solo con el componente monetarista de la expresión, con el pulso de que la tal ‘riqueza’ lo es si les afecta en sus estatus y en sus negocios… es un término realmente pérfido cuando se habla de futuro, porque el valor de ese ‘nos va mejor cuánto más ricos seamos’ tiene una carga diferencial perversa, ya que uno es rico por comparación y no por valores intangibles.
Mal vamos si en el proceso de crecimiento personal y social solo nos interesa el crecimiento econ…

Me siento un extraño.

Recibí la noticia de la muerte oficial de mi ordenata [con asombradas felicitaciones por parte del técnico de Mac, ya que he sido su primer cliente en cepillarse la placa base por uso y tabaco… no salía el tipo de su asombro] a la vez que el repartidor de Galaxia Gutemberg me entregaba un ejemplar de “Confesiones”, de Marina Tsvietáieva, que era como una premonición. Qué jodidas ganas tenía yo de pillar ese librito entre mis manos.
El solucionarlo fue claro y directo… “póngame cuarto de kilo de iMac urgente, pero con recuperación de documentos y programas”… que es mi herramienta de currete y, ya puestos en ruina, pues a morir matando.
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Me mueva donde me mueva, me siento un extraño… entre los poetas soy un tipo raro que escribe a su bola, sin asentarse en una tradición y sin seguir las directrices de un gurú literario mediático [así me va]… entre los políticos soy un ex de todo, el que deserta siempre por no estar de acuerdo con casi nada, el que no sabe militar sino en su forma de ver…

Aprendiendo a quererme...

Persisten las descargas eléctricas en mi zona lumbar y me siento como extranjero en este cuerpo descoyuntado que envejece a saltitos a días y a trancos a semanas. No estoy mal, pues aprendí a asumirme hace bastante tiempo y sé llevar mi descenso con un poquito de teatro y algunas sonrisas para esconder las muecas [siempre me gustó exagerar algo mis expresiones de malestar, patentizarlas como el bufón que soy en un juego de sonrisas y aspavientos tragicómicos]. Lo que peor llevo es el constante empeño ajeno en que me medique, ese galeno chamanero que le sale a cada uno cuando te ve el dolor en la cara… algo que, por otra parte, es de agradecer por lo que contiene de afecto y deseo de que te sientas bien.
A mí, sin embargo, siempre me interesó indagar en la arqueología del dolor, dejarlo que suceda para probarme en él, tramitarlo con intención de conocimiento y sentirlo como proceso personal de crecimiento… en esa arqueología también me interesa mucho que el cuerpo se entrene y se autor…

¡Vaya día de mierda!

12:33 horas: Acabé ayer el día con mi participación en el acto que la Asociación Cultural Auriga realizó para celebrar el Día Internacional de la Poesía. No me gustan mucho este tipo de celebraciones, porque todo se monta con muy buena volutad –algo que siempre es motivo de elogio–, pero el resultado suele acunar cierto tono de pastiche que no es de mi agrado. El caso es que hice una breve presentación con el juego del dado de humo –no sé si alguien se enteraría del asunto– y leí un poema acompañado al piano por un amigo de mi hijo Felipe, un encanto de chaval al que le doy las gracias y le animo a seguir en su aprendizaje musical, igual que agradezco con todas mis fuerzas el detallazo de la gente de Auriga con SBQ. Para esa hora ya estaba padeciendo un fuerte ataque de lumbalgia, fruto de haberme tirado un par de horas dibujando en el patio de Julia, en Palomares, creyendo que esta primavera temprana me permitiría ser un tipo normal en la naturaleza pujante... pero no, soy un vejete …