
Recibí la noticia de la muerte oficial de mi ordenata [con asombradas felicitaciones por parte del técnico de Mac, ya que he sido su primer cliente en cepillarse la placa base por uso y tabaco… no salía el tipo de su asombro] a la vez que el repartidor de Galaxia Gutemberg me entregaba un ejemplar de “Confesiones”, de Marina Tsvietáieva, que era como una premonición. Qué jodidas ganas tenía yo de pillar ese librito entre mis manos.
El solucionarlo fue claro y directo… “póngame cuarto de kilo de iMac urgente, pero con recuperación de documentos y programas”… que es mi herramienta de currete y, ya puestos en ruina, pues a morir matando.
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Me mueva donde me mueva, me siento un extraño… entre los poetas soy un tipo raro que escribe a su bola, sin asentarse en una tradición y sin seguir las directrices de un gurú literario mediático [así me va]… entre los políticos soy un ex de todo, el que deserta siempre por no estar de acuerdo con casi nada, el que no sabe militar sino en su forma de ver al mundo y al hombre, el que hoy está a tu lado y mañana es posible que esté frente a ti [no hace mucho, una amiga cercana me comentaba que un tipo importante, y cercano durante un largo periodo de tiempo al gobierno socialista de Zapatero, le había comentado que no soy de fiar como compañero político porque suelo morder a la mano que me da de comer… y así me va]… entre los empresarios soy como el jodido gato con botas, pues tramito mi empresa desde parámetros de corte socialista y tiendo a que mis empleados obtengan todos los beneficios que el sistema les pueda ofrecer [y así me va]… entre los colegas del mundo de la cooperación internacional soy el imbécil que se enfrenta siempre a la máquina administrativa, el que denuncia entre tacos a los que se llevan su porcentaje ‘solidario’ y viajan gratis por el mundo a costa de Juan Pandero, el que no pide subvenciones porque no cree en ellas ni en la buena voluntad de las instituciones que las sacan a concurso, el que pone a parir a las oenegés que conoce por su gestión perversa y mentirosa, el que saca los colores en público a esa casta de ‘voluntarios’ con sueldito a fin de mes y otras viandas, el que intenta hacer lo que piensa que debe hacer y por su puta cuenta [así me va]…
En fin, que no tengo parangón como desastre de mi casa, que estoy jodidamente harto de casi todo y que pienso que a este mundo del hombre hay que darle un revolcón con dos cojones.
Y no dejo de sentirme extraño porque quiero y no puedo, porque ya casi no tengo ganas y eso me jode, porque no encuentro un alma par que tramite en términos de normalidad la palabra ‘hacer’ desligada de esa otra expresión que tantas veces va ligada a ella: ‘esperar algo a cambio’.
Y qué… yo qué sé.
Si. Hace falta una buena vaquilla.
ResponderEliminarUn beso.
Sole.
Fíjate si eres raro que tienes Mac. Y conciencia.
ResponderEliminarMientras no te sientas un extraño de ti mismo todo irá bien. Lo más jodido de esta vida es que a uno no le perdonen que vaya por libre... Desde todas las esferas de poder se intenta dominar por imperativo legal, o por joder... :(
ResponderEliminar¡Ánimo, campeón, que lo haces de p.m.!
Bestos.
SI.COMPRENDO ESTA SENSACION DE SER ESTUPIDAMENTE HONRADO CONTIGO MISMO,Y CON EL RESTO DEL MUNDO,DE NO SER POLITICAMENTE CORRECTO EN NADA Y DE ESTAR ALINIADO SOLO CON LA VERDAD.YA NO SE HABLA DE REVOLUCIONES,NI DE CAMBIAR EL MUNDO...O QUIZA NOS HEMOS QUEDADO ENREDADOS EN LA DEL 68.
ResponderEliminarANIMO PIPE , QUE TE VEO MUY BAJO.
UN ABRAZO,RAIMUNDO.
Hola, Pipe. Si no quieres tomar medicación para el dolor pues allá tú y tu dolor. Yo la tomaría no lo soporto y encima me da miedo. Siento lo de la muerte de Mac. Menos mal que es un Mac reemplazable aunque cueste. ¿Vas a pintar a la cajera dormida y sodomizada en la cinta transportadora del Lidl? Era tan real...Y que sepas que desde aquí se te quiere, guapetón.
ResponderEliminarSer auténtico consigo mismo es lo único que te proporciona paz y sosiego, que te va mal?...puede ser... pero no te puedes fallar, eso nunca.
ResponderEliminarPues yo no te veo bajito en esta entrada, lo que veo -o más bien "oigo"- es un buen puñetazo sobre la mesa.
ResponderEliminar(Yo he decidido que en mi próxima vida pienso tener dotes interpretativas... y me irá muuucho mejor -ya lo verás- y regalaré sonrisas a todos los poderosillos -que eso les gusta mucho- aunque me caigan como el culo. Oño, ahora que lo pienso... y si me hago un lifting de los estiraos-estiraos, no cuela?? nono, no cuela, pq en cuanto abra la boca... la volveré a cagar!!)
Un besito
Un magnífico expediente, sin duda alguna.
ResponderEliminarBesos,
Diego
Amigo Luís Felipe, hay días que realmente todas las pulgas se juntan; tu ordenador, tu espalda, tu coche,…
ResponderEliminarLas rachas van y vienen, contarlas es una manera de aliviarlas. Como posible solución pídele al amigo Alberto un poco de arcilla, prueba la “fango terapia”, algo de relajación, movimiento en los dedos, absorción por la piel.
Un abrazote desde Zaragoza.
f.malo
...no encuentro un alma par que tramite en términos de normalidad la palabra ‘hacer’ desligada de esa otra expresión que tantas veces va ligada a ella: ‘esperar algo a cambio’.
ResponderEliminarQuerido Luis:
Tal vez te duela lo que voy a decirte, pero te lo mereces, perdona.
Eres injusto con tanta gente que te quiere, que te sigue y que está a tu lado… ¿qué crees que esperan de ti a cambio? Imagino que lo has lanzado sin pensar porque si lo piensas un poco, te darías cuenta.
¿Cuánta gente hay que abra la boca para decir “me duele” y se encuentre con que recibe la visita de un amigo para llevarle unas yerbitas para el dolor? Por no seguir con más ejemplos.
A mí sí me han dolido tus palabras pero da lo mismo, yo me repongo rápido.
Hay un dicho o refrán o lo que sea que dice: “es de mal nacidos ser desagradecidos”.
Y ya me callo porque luego me dices que te echo la bronca.
En fin.
BBD.