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Brrrrrr....


Si lo pienso bien, hay demasiadas cosas que puedo perder por las que no siento miedo, incluso la posibilidad de pasar hambre o soportar el frío de las noches no es algo que me produzca temor… lo que realmente me aterra es el tener que depender de alguien… y lo que me pesa como una losa es la dependencia que otros tengan de mí.
Ayer escuchaba a algunas personas significadas de esta zona mientras se pronunciaban sobre el presente y el futuro cercano, decían con frecuencia la palabra ‘riqueza’ para expresar sus metas, pero lo hacían solo con el componente monetarista de la expresión, con el pulso de que la tal ‘riqueza’ lo es si les afecta en sus estatus y en sus negocios… es un término realmente pérfido cuando se habla de futuro, porque el valor de ese ‘nos va mejor cuánto más ricos seamos’ tiene una carga diferencial perversa, ya que uno es rico por comparación y no por valores intangibles.
Mal vamos si en el proceso de crecimiento personal y social solo nos interesa el crecimiento económico frente al crecimiento intelectual, al solidario, al cultural y social…
La verdad es que a estas alturas de mi vida ya me va apeteciendo redactar mi rol de utopías, expresarme sobre lo que creo que está bien hecho y ciscarme en todo lo que va por caminos torcidos. Tengo claro que antes de expresarme debo poner orden, priorizar sobre lo que considere principal, que quizás sea el planteamiento racional del desorden en el que nos movemos, para reconocerlo, y luego argumentar las bases del cambio que considero que debe producirse… esto me va a exigir un esfuerzo especial que voy a hacer ya mismo.
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Estoy convencido de que un buen escritor es capaz de hacer mucho más por una comunidad humana que un político, aunque lo difícil en estos días es encontrar un buen escritor que no baile a los sones de la pela… bueno, siempre consideré que a esos tipos no se les puede llamar escritores.
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La calidad de efímero que tiene cualquier cosa realizada por el hombre hace que jamás pueda haber una satisfacción completa, que estar bien solo pueda ser asunto de unas horas.
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Me paso el día entero deseando hacer algo que no sé lo que es… y veo lo que me rodea como una jodida sepultura… al final empiezo mil cosas y no termino nada.
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¿Tengo tiempo para lo que debiera hacer?... mientras lo pienso, se me van las horas, las ganas y la fuerza.
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Hoy visité varias veces la cafetería con personas distintas… me sentí desplazado al lado de todos, no me interesaban sus temas de conversación, no me hacían gracia sus chistes, no entendía otra cosa que no fuera que una de las tulipas rojas del local se había desalineado de las demás.
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Estoy dibujando un asesinato en un parque, una variación de uno de los dibujos de Santiago Sequeiros que aparece en el libro que me regaló Mayca hace un par de días… eso me está arreglando un poquito el ánimo.
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Sigo con mi malestar, con el dolor de riñones, con un catarrazo de lo más incómodo que me crea grandes problemas respiratorios… solo me entra aire por la boca… hoy me gustaría tumbarme en el sofá de casa y ver dibujos animados de El Gato Félix hasta quedarme dormido.

Comentarios

  1. Eso de empezar mil cosas y no terminar nada es lo que ahora llaman el "síndrome de las ventanas abiertas" (lo que hacemos con el ordenador) o, como siempre se ha dicho: "quien mucho abarca poco aprieta". Así que no queda otra que empezar y acabar las cosas por orden.
    Con la edad ese comporamiento disperso se agudiza... Jejeje.
    Besitos, wapísimo.

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