Con Alberto Pérez. Saturday podría haber sido perfectamente el día de mi padre, pero ayer fue exclusivamente mío, porque me toco todo y bueno. Salí temprano hacia Morille [algo bueno tendría que tener este no dormir de las últimas fechas] y el viaje se me hizo corto y pizpireto con la música molona del mejor Leonard Cohen sonando en mi cacharro... llegué a destino y me di de bruces, sin más, en la plaza del pueblo con un hermoso árbol de compresas luminosas, una magnífica metáfora por donde se mire y un buen comienzo por donde se desmire... foteé como un cosaco con una Werlisa Color y llegó el primer encuentro... Manuel Ambrosio, nervioso y excitado [organizar un encuentro poético/artístico no es para menos, que sé de lo que hablo]... “Monta en mi coche, Luis Felipe, que Alberto Pérez no quiere irse sin darte un abrazo”... y monté en un jodido y maravilloso “Dyan 6” descapotable y verde eléctrico para llegar hasta ese cantante nervioso y delgado que es puro verbo. Allí estaban de...
Bitácora de Luis Felipe Comendador