Siempre fui de botones, nunca de cremalleras. Botones en los abrigos, en las cazadoras, en las chaquetas, en las camisas, en los pantalones, en los calzoncillos… botones para el gesto divino de desabotonar e ir descubriendo. Ellos forman parte de mi vida y de mi creación y yo pongo siempre las condiciones…. Eso es importante, sí, que el creador ponga siempre las condiciones sobre todas las cosas y luego juegue con la esperanza a sacar algo de jugo, que al fin y al cabo solo es mantener viva la llama cada segundo (?). Salí a la calle un ratito para respirar y me retorció el frío [ha bajado la temperatura un montón de grados hoy]: “¡¡¡Ora pro Novalis!!!”, grité al cielo, y se me vino la comida de ayer a la boca [patatas rebozadas, hornazo con chorizo y tarta de torrijas]… me dije: “Dios está hoy puñetero… serán los clavos”, y busqué el abrazo de la ropa, y me subí el cuello de la chaqueta hasta tapar medio rostro, y volví a mi refugio calentito, que hoy es paraíso artificial. Ahora ponen...
Bitácora de Luis Felipe Comendador