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Mostrando entradas de diciembre 12, 2010

La maga...

La maga come charcos y besa caliente en los días de invierno. No le tiene miedo al luego, aunque le espanta no aprovechar las oportunidades del ahora. Guarda un dedo para la sien... por si las moscas.
La maga tiene un puñal de hielo que siempre se deshace hundido en cada herida que produce. En el preludio de cada crepúsculo saca la empuñadura al raso y la deja al goteo de la fuente fría para que con la amanecida se haya creado un arma nueva y transparente.
La maga supo un día que tener metas físicas es la más pobre misión de un hombre. Ser feliz para ella es sentir que todo es suyo sin poseerlo.
La maga quiere un amante que se solace en su cuerpo, pero no es capaz de encontrar a un hombre de su talla.
La maga dice que vivir es mantenerse siempre en vilo.
La maga, arrimada al fuego, me enseñó una noche que donde existe belleza no hacen falta modas. Yo le dije que eso me sonaba al soneto 68 de Shakespeare. Ella me contestó que sí y sonrió.
La maga se baña y nunca se seca el pelo, lo deja got…

Desde el frío

Cena de empresa

Se presentó mi Youssouph con su cámara digital para que me descargase las fotos de la cena de empresa que realizamos el día once y quiero dejarlas aquí como homenaje sincero a todos los que asistieron, responsables uno a uno de que haya sido posible, después del que quizás haya sido el peor año de nuestras vidas. Gracias a todos estos tipos extraordinarios hemos podido salir adelante, y lo hemos hecho juntos a pesar de todos los tropiezos. Gracias a todos por haber sabido entender que una empresa es algo más que cumplir con unas horas de trabajo y cobrar a fin de mes... somos una familia grande y eso me llena de orgullo. Gracias a cada uno de vosotros por el valor humanista que ponéis siempre por encima de otras cosas frugales e interesadas. Estoy seguro de que esto va a durar años, amigos [lo peor es que tendréis que seguir aguantándome]. Un abrazo fuerte y que tengáis un año 2011 lleno de esas alegrías que tanto os merecéis.



















Otra vez con la anonimalia.

Expresé hace meses que no volvería a publicar ningún comentario anónimo, y voy a seguir con la norma, aunque sí diré que he recibido uno en el que se me ‘acusa’ de tener 'gran autoestima' [que es verdad] y de intentar dejarme “sobar el lomo” por Luis Alberto de Cuenca, circunstancia que está bastante fuera de la realidad [todo a partir de los últimos apuntes de mi cuaderno de notas publicados aquí hace unos días]. Pues sí, debo decir que Luis Alberto de Cuenca es mi amigo, un amigo del que siempre me he fiado por instinto y conocimiento y al que no busco sino como referencia, porque fue para mí referencia desde aquella inigualable “Caja de plata” [sobre todo su “Serie negra”] que me llevó al verso junto al “Duérmaste madre” de José Luis Majada... y debo decir que él siempre ha respondido a las claves de amistad con palabras verdaderas, con generosidad y con afecto, y es por eso que le envío mis libros cuando cuadra, porque me gusta que los lea y me diga [y en este caso, también…

Reseña

El amigo José Luis Morante publica en "El Este de Madrid" la reseña que sigue sobre "Que yo soy normal". Muchas gracias, compañero.
EL LENGUAJE DE LA LUCIDEZ
"Que yo soy normal" Luis Felipe Comendador De la Luna libros Mérida, 2010
Desde sus primeros pasos, el quehacer creativo de Luis Felipe Comendador (Béjar, Salamanca,1957), poeta, editor y artista visual, tiende a la mixtura genérica, a convocar en una misma mesa poesía, novela, aforismos y autobiografía dando campo libre a una sensibilidad iconoclasta ante la percepción de una realidad saturada de estímulos contradictorios que desdice cualquier representación referencial. Fiel a sí mismo, en la novela "Que yo soy normal" recurre al verismo autobiográfico para contar en un largo monólogo la historia de un sujeto diagnosticado por la psiquiatría oficial. Con lenguaje directo y en primera persona, el protagonista vuelve a los días de infancia y al inicio de su aprendizaje sentimental para encontrar l…

Apuntes de mi cuaderno.

No he olvidado aún que hace unas semanas, en un acto público al que asistí, uno de los intervinientes dijo que iba a recitar un poema de Neruda con unos versos cambiados por él para que el poema se adaptase al acto. Flipé entonces y sigo flipando ahora.
Dijo Arturo sonriendo esta mañana: “Acabo de leer que los zapateros remendones no se jubilarán hasta los sesenta y nueve... tarde les va a llegar el número”.
Cuanto antes termines tu trabajo, antes pillarás el descanso que deseas... mejor aún, antes comenzarás con el trabajo que te está esperando en los mostradores [ser jefe es una mierda].
Van a tener que hacer cigarros con alcohol para que no los llenen de impuestos [la realidad no aguanta la diferencia].
Cuando oigo “tú y yo somos...”, siempre digo: “mejor habla solo de ti”.
Hay un deporte químico que espanta... y otro económico que es paradigma de todo lo inmoral.
“Un niño que nace en España no puede ser español si su madre es inmigrante” [Intereconomía].
“Esperemos a que gobierne Rajoy p…

Sobre la pobreza extrema

Mientras realizo el trabajo de recopilación de datos para dar forma al proyecto en el que estoy trabajando, me encuentro con datos que me dejan vacío y me hablan de la absoluta falta de moral de nuestras sociedades, me refiero a las sociedades avanzadas que hacen pucherones por los aires de crisis. La ciencia hace tiempo que sabe cómo resolver la pobreza y sus consecuencias, de las que el hambre y algunas enfermedades endémicas nos ofrecen los resultados más dramáticos. Nuestro planeta cuenta con suficiente tierra fértil, según los informes de la FAO, para alimentar diez veces a toda la población mundial, llegándose hasta la subvención a la agricultura para que modere su producción, lo que nos lleva a una paradoja absurda de la que debiéramos extraer una sensación de culpabilidad global por lo que pasa, pero cerramos los ojos a la hora de ver y juzgar que la posesión de la tierra cultivable está concentrada en solo el 16% de la población, siendo fundamentalmente grandes compañías inte…

Ese conocimiento tácito del propio ridículo.

Cantaba, cantaba terriblemente y miraba al techo raso mientras lo hacía. No tenía pudor, ese conocimiento tácito del propio ridículo... y no hubiera sucedido nada si aquel canto hubiera sido para sí, pero era para otros, y eso no se perdona... y salí a la calle como quien entra en un paraíso, con los oídos lavados y cierta sensación de lástima. ‘Lástima no’, me dije, y decidí acodarme en una esquina de la placita con un cigarro... y pensé, pensé como estrujándome. Sí, claro, la madurez consiste en tomar las riendas de tu desinhibición, pero también en aprender a no exponerse hasta el ridículo para no sufrir golpes innecesarios... ¿qué lleva al pudor?... ¿y a no sentirlo?... y así me quedé hasta la última bocanada del Chester carísimo que me estaba fumando. Luego pensé que escribir es realmente obsceno, y lo es porque el escritor suele desnudarse ante los ojos de todos sin el pudor preciso... pero no, me dije, es mucho más obsceno escribir ocultando o escribir mintiendo, escribir sobre l…