sábado, enero 02, 2010

C'est tout.


Respondiendo a una pregunta complicada que Reyes me hizo ayer, cuando vino a recoger los materiales para vender en el mercadillo solidario de Beleña... no, mi vida no es una ingeniosa y fantástica construcción mental... lo tengo demasiado claro, pues es mi vida... y, sí, elucubro constantemente y trabajo mucho en el campo de la contradicción, pero siempre en base a mi experiencia propia y diaria. Lo que sucede es que me he adaptado a un sistema propio que me funciona [cuando digo que me funciona, estoy diciendo que me da satisfacción]... así, vivo sin renunciar a lo específicamente humano, sin estar ni sentirme segregado del mundo, pero cuidando un espacio individual diario en el que intento crecer interpretándome e interpretando el mundo... es decir, soy un hombre normal e intento comportarme como tal, aunque debo precisar que intento estar siempre alerta a lo que sucede en mi campo periférico sensible de hombre normal para llevar lo que me interese a esa historia de soledad en la que intento dar rienda suelta a lo fantástico.
Podría decirse que durante veinte horas diarias piso el suelo y que me guardo cuatro horas para hacer acrobacias en mi estudio pequeño y asfixiante, lo que arroja una diferencia grande de tiempo entre el viejo F normal y el viejo F equilibrista.
Sé que el crecimiento espiritual encuentra su material de trabajo en las figuras, los modos y los cambios del mundo externo [no me gusta llamarlo mundo real, porque no lo es]... y también sé que, trabajando en soledad con los problemas que me plantea ese mundo externo, puedo llegar a obtener mi expresión propia sobre el hombre, una expresión que a mí me enriquece y que propicia que cristalice en mí un magnífico sistema de huida del tedio y el fracaso que no sé si en algún momento puede tener una lectura del otro o hacia el otro.
Así, igual que el hombre genérico en su medio, me muevo por instinto, por sentimientos, por relación, por la asunción de representaciones [hasta aquí mi movimiento en lo que he llamado el mundo externo], pero en mis cuatro horas mágicas, lo hago sin ‘finalidad’, ese término extraordinario que construye y destruye al hombre en el mundo externo... yo no quiero conseguir nada físico en mis cuatro horas individuales, o por lo menos nada en relación con el mundo externo del hombre [es un poco difícil de explicar, pero creo que es fácil de entender]... en mi tiempo personal solo busco crecimiento interior [aunque la mayoría de las veces me topo con mis ruinas, y no es feo].
En ese tiempo, mi única pasión consiste en ‘comprender’ trabajando sin medida [física o mental] y en completa libertad... cuando llegan mis horas, cambia mi chip espiritual como si presionase un interruptor... el tipo que guarda las formas, el que baja la mirada porque no ha aprendido a mantenerla, el tímido, el incapaz de un acto fuera de las normas sociales, el atrapado por el sistema económico hasta no poder respirar... se convierte en un asaltante de caminos capaz de todo [y esa sensación es magnífica y absolutamente recomendable]... y crece la libertad extendiéndose a las palabras y a los trazos, y las ideas fluyen y van tomando asiento en los papeles, y lo hacen sin norte y sin prejuicios... se podría decir que en esas horas tomo una ‘actitud espiritual’ en la que la curiosidad y la desinhibición toman mis articulaciones, mis manos, mis ojos y me tornan capaz de una expresión sin fronteras de moral... incluso creo que sin fronteras lógicas.
De todo ello obtengo satisfacción, que a veces llega unida a cierta claridad de conceptos que resultaría impensable en mi opción de hombre del mundo externo. Lo único que sé con certeza es que me siento muy bien en mi sistema, que gracias a él se produce un fluir de la tensión que logra que no estalle en episodios de locura o de negra depresión.
¿Qué consigo de forma tangible en este plano individual? Nada, porque no quiero conseguir nada, ya que entiendo que cualquier consecución tangible [vamos a llamarla mejor ‘aprovechada’] me cerraría las puertas de ese tiempo que es en sí mismo mi tesoro... no puede mezclarse el mercantilismo, el afán de éxito, la preposición de utilidad con ese tiempo creativo y desatado, pues me llevaría a la autodestrucción.
En resumen, mi tiempo interior es una magnífica puerta de huida que me ayuda a seguir soportando el tedio de mis días como hombre gris y adocenado [una situación de la que tengo claro que no podré salir nunca, pues las sogas que me atan están tan bien anudadas, que cada intento de desatar un nudo hace que los demás nudos se aprieten y me asfixien... y así estoy bien, me siento bien, por lo menos, cuatro horas al día.
C’est tout.

* ebo anotar, para que esta entrada no se saque de contexto, que en todo momento me refiero a mi espacio creativo y no a otra cosa].

viernes, enero 01, 2010

El mundo es pura infección esta mañana.


Había salido, después del trabajo matinal, con la gente de mi empresa a celebrar el fin de año tomando unas cañas juntos... no me apetecía nada, pero tenía cierta obligación moral porque se había presentado Antonio Garrido para invitarnos a todos a una última caña como compañero de trabajo [hoy, definitivamente ya no pertenece a mi empresa]... pisamos PdT, bebimos en El Español [donde me manché la manga derecha de mi gabardina al meterla en plato de anchoas de Antoñito] y tomamos en Tapenade al son de las isas de Gasparín... y no me sentó nada el tometeo... me despedí de mis chicos y, sobre todo, de Antoñito, al que no supe qué decirle de nuevo y corrí hasta mi casa para tomarme un par de piezas de fruta [creo que fueron dos mandarinas]. Luego me vine a mi estudio par intentar pintar o escribir algo, y la tarde se fue retorciendo con un dolor de cabeza insoportable y un malestar general que me dejaba absolutamente impertinente para la fecha.
Sin ganas de celebrar, hice las visitas pertinentes de familia, esas visitas de besos y abrazos por el final de algo que no es final de nada... solo me quemó de verdad el abrazo que me dio Ángel, particularmente fuerte para lo que acostumbra... que me pareció como un abrazo de verdadera despedida y me dejó pensando mucho rato... y me amuermé entre la que llevaba y el abrazo de Angelito... y luego a la casa de mis padres, donde teníamos cena findeañera con mi hermana y con Malick.
Para intentar pasar el trago con cierta normalidad me tomé una aspirina, pero mi malestar no cedió y comenzó el banquete, que en casa de mis padres siempre son banquetes, que a las pruebas me remito:

MENÚ

Cucharada de lentejas recién hechas para que el año venga con suerte [costumbre italiana que este año ha asumido mi madre influida por mi hermana y que me jodió de entrada, pues tuve que tomar mi cucharada de ese plato que me da verdadera repugnancia desde que tuve que tomarlo un día sí y otro también durante mi tiempo de servicio militar].
Empanada caliente de jamón y queso derretido.
Canapés de hojaldre.
Langostinos.
Mejillones y pulpo.
Jamón Ibérico de bellota.
Ensalada fría de atún.
Filetes de lomo empanados [es una especialidad que mi madre borda y que mis hijos le piden siempre de rodillas].
Cordero al jerez [plato siempre presente cuando vienen a comer Malick o Youssouph].
Tarta de Manzana [otra de las especialidades de mi madre... está de rechupete]
Puding de leche [para morirse de gusto].
Uvas de la suerte.
Turrones, mazapanes, cava y sidra espumosa.

Yo, que no sé aguantarme con la comida deliciosa de la señora Carmen, comí en silencio de todos los platos a medida que iba notando que mi malestar crecía.
Todo se rompió con Felipe, que se puso borde para salir con sus amigos [está castigado por su mala cabeza] y a la una ya estábamos todos en casa y enfadados [menos mi Mari, que se había ido de cotillón con las amigas y se presentaría en casa a las diez de la mañana de hoy, vamos, hace un ratito... más cabreo]. Así que me metí en la cama y no dormí un clavel, daba vueltas como una gineta herida y sudaba a lo bestia... a las siete me levanté para vomitar como una fuente y después logré dormir hora y media... pero cuando llegó mi hija ya me levanté, me duché y me vine a escribir un ratito... justo al entrar a mi estudio, otra revolución de estómago y a vomitar de nuevo...
Esta ha sido mi salida y mi entrada de año, cabreado, medio enfermo, jodido por los hijos y por lo de Antoñito y con unas ganas enormes de mandarlo todo a la mierda y de tomar la determinación de que jamás volveré a celebrar estas jodidas fiestas.
En fin... la cucharada de lentejas...
Ahora estoy escuchando a Bob Dylan y me he servido una copita de jerez templado. Estoy solo y me dejo hacer por lo que dicta mi cabeza nublada mientras me fumo un Pall Mall [que ya no me da el monedero para Chester]... suena ‘Tweedle Dee & Tweedle Dum’ y me pienso en las arenas de las afueras de Trujillo, caminando sin un rumbo fijo junto a las huacas tapadas, solo caminando y respirando el aire caliente de la costa oeste sudamericana...
Todo es pura contradicción y de pronto me da por buscar mi ejemplar de obras completas de Girondo... y busco su poema ‘Cansancio’... un poema perfecto para hoy...

Y de los replanteos
y recontradicciones
y reconsentimientos sin o con sentimiento cansado
y de los repropósitos
y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables
y del revés y del derecho
y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y remembranzas y remembranas de pegajosísimos labios
y de lo insípido y lo sípido de lo remucho y lo repoco y lo remenos
recansado de los recodos y repliegues y recovecos y refrotes de lo remanoseado y relamido hasta en sus más recónditos reductos
repletamente cansado de tanto retanteo y remasaje
y treta terca en tetas
y recomienzo erecto
y reconcubitedio
y reconcubicórneo sin remedio
y tara vana en ansia de alta resonancia
y rato apenas nato ya árido tardo graso dromedario
y poro loco
y parco espasmo enano
y monstruo torvo sorbo del malogro y de lo pornodrástico
cansado hasta el estrabismo mismo de los huesos
de tanto error errante
y queja quena
y desatino tísico
y ufano urbano bípedo hidefalo
escombro caminante
por vicio y sino y tipo y líbido y oficio
recansadísimo
de tanta tanta estanca remetáfora de la náusea
y de la revirgísima inocencia
y de los instintitos perversitos
y de las ideítas reputitas
y de las ideonas reputonas
y de los reflujos y resacas de las resecas circunstancias
desde qué mares padres
y lunares mareas de resonancias huecas
y madres playas cálidas de hastío de alas calmas
sempiternísimamente archicansado
en todos los sentidos y contrasentidos de lo instintivo o sensitivo tibio
remeditativo o remetafísico y reartístico típico
y de los intimísimos remimos y recaricias de la lengua
y de sus regastados páramos vocablos y reconjugaciones y recópulas
y sus remuertas reglas y necrópolis de reputrefactas palabras
simplemente cansado del cansancio
del harto tenso extenso entrenamiento al engusanamiento
y al silencio

Y lo mismo alguno comparte hoy conmigo esta sensación, este deceso ronco, esta malaformadestar, este yoquesé...
Y salí a la calle a comprar tabaco... estaban allí la gitana, el pintor alcohólico, los dos viejitos sin partida y una mujer con paraguas... eso era el mundo hace cinco minutos, eso y tres camareros solos, con camisa reblanca, en la barra del restaurante Español, el único local abierto a esta hora en mi entorno... los demás andan aún en la resaca de la noche, preparándose para la enorme tristeza de mañana, y para la de pasado mañana... y me propuse sobreponerme mientras Bob comenzaba ‘The times they are a-changin’.
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Estoy mal llovido, mal escrito sobre las aceras que piso, tengo las venas malcaminadas porque golpean a ceniza... pero le doy gracias a todo lo que nace, a la duda y estas semillitas de esponja que tengo en la cabeza y que me hacen volar como un albatros viejo... quizás aún pueda ser el huevo a punto de romper.
El mundo es pura infección esta mañana.

jueves, diciembre 31, 2009

A 2010 con el viejo F.



Estás de agua hasta las trancas, viejo, pero sé que te gusta, siempre te gustó la lluvia hasta que los hombres se cubran de verdín o todo sea lánguido... te encanta cambiar el gerundio por el infinitivo y confundirlos.... lloviendo por llover, el ahora por el siempre... y te metes en tu concha a jugar a ese juego de azar en el que intentas emitir significados intuitivos... en fin, que te toca hacer resumen del año, a ti, que eres puro resumen en todo lo que haces... vamos a ello:
La cosa ya no estaba bien cuando arrancó 2009, me refiero a la económica, viejo, pero pudiste parar la vorágine que te rodeaba con algo de cabeza fría –a pesar de que todos desconfiaban de tu tranco–... y lo conseguiste a medias, pues has rematado el año con la turba de cercanos acuciándote acojonaditos, pero habiendo cumplido casi todos los trámites [ellos no saben que tu filosofía de trabajo consiste en hacer y esperar, en capear los temporales con el culo apretado y solucionando siempre en ese perfil bajo que tan bien funciona si el que está al lado sabe entenderlo]... en fin, que al final te han impuesto un despido que no querías de ninguna manera, viejo, y una situación empresarial que tú nunca habrías firmado si la decisión hubiera dependido solo de ti... todo esto te ha demostrado que el mundo pertenece a los tipos de mirada fascista y que poca gente es capaz de mirar algo más allá de sí misma [la pena es que en el camino ha quedado gente hermosa, mientras los pequeños buitres esperan su manjar de muertos... es triste convivir en un medio que enfrenta el dinero al hombre y siempre escoge el dinero]...
De salud, pues andas en ese ‘bien, gracias’ que se dice para no pasar por la consulta del médico ni atado [ya andas en la edad de los achaques, y una visita a los carroñeros de bata blanca aumentaría sin duda tu vocabulario médico]... un par de malos momentos [una gripe cabrona de cinco días y un pinzamiento de quince que acabaron quitándote doce kilos de un zarpazo], la inestimable cistitis crónica que sobrellevas sin medicación alguna desde que Alberto Hernández te abrió los ojos sobre la incapacidad del norfloxacino comparada con la de recuperación natural del cuerpo, el dolor de la rodilla izquierda de cuando en vez y la espalda hecha unos zorros [solo cosas de la edad... qué más pedir]...
Así que todo más o menos bien, sobre todo porque hay amigos que están y permanecen en cualquier circunstancia, ¿verdad, viejo F?
Del resto, pues que viajaste y fuiste sedentario, que trabajaste a tope cada una de las horas previstas en el tiempo autoimpuesto de creación [eso te trajo la edición de ‘Dientes de leche’, un poemario con el que estás realmente satisfecho, que lo sé de buena tinta], que tus proyectos solidarios van despacito, pero seguros [y eso hace que te sientas de puta madre], que pudiste conversar con gente hermosa los días que te apeteció y que conociste a magníficas personas nuevas y que te desencantaste con unas pocas personas viejas [cada día llevas peor el egoísmo, el paramisolismo, el narcisismo vacío, la cobardía y la hipocresía]... pero no pasa nada, que así somos los hombres, viejo F.
En lo que toca al pensamiento, creciste bastante, pues leíste más que nunca y a tu puta bola, lo que te ha llevado a racionalizar un montón de aspectos de la vida y del hombre que te han hecho enfocar algo el caminito [en este aspecto te pongo un notable porque me da la gana].
Y luego el mundo social y político, viejo F, el entorno mediático, las cosas que van moviendo el mundo... una puta mierda pinchá en un palo... y lo peor de todo, lo peor de lo peor de este año que termina, los medios de comunicación, una fragua de Vulcano llena de hijos de puta que modulan las corrientes de opinión al gusto de los tipos del dinero, que crean problemas mediáticos [y solo mediáticos] que siempre se resuelven con el bolsillo de algunos lleno de pasta [ayer, por ejemplo, te descojonabas cuando la CUATRO contó el ‘turbio’ asunto de las vacunas de la gripe A... y lo hacían sin rubor alguno, cuando ellos han estado todo el año al dictado de las multinacionales farmacéuticas]... elevan al que les apetece y despedazan al que les sale de sus nalgas lavadas, levantan bulos, destrozan vidas, aúpan a políticos y luego los dejan caer... pero nunca hablan mal de la banca, nunca tocan el tema de los que realmente mueven el mundo con sus manos miserables... hacen actualidad caliente de gilipolleces [hasta 20 minutos por telediario para hablar de C. Ronaldo] y silencian temas tan acuciantes como las muertes diarias por miseria, hambre, sed o enfermedad en cualquiera de los mundos habitados. Merecen ser colgados todos en las plazas públicas del planeta.
¿Y los políticos, viejo?... el Partido Popular en su versión más rijosa, falsa y malvada de la derecha democrática [si es que existe una derecha democrática]... jugando constantemente a destruir, alimentando a ladrones mondos y lirondos, albergando a auténticos sinvergüenzas sin sonrojarse, esperando a que todo se venga abajo para quedarse con los restos del naufragio... ojo, y no solo hablo de los políticos de derechas nacionales, no, que en los pueblos los hay más pérfidos y dañinos, más hirientes e interesados [claro, que esos son los clásicos ‘obreros de derechas’, la peor tropa que pueden albergar las centurias cavernícolas]... y el Partido Socialista en ese terreno de nadie, sin saber ser una izquierda real y efectiva, siempre con medias tintas liberales, siempre con dobleces y con mieditis... pero es lo que nos merecemos, por ser una puta pandilla de mediocres mezclados con una turba de meapilas... qué pena.
Yo pido cárcel y dura condena para cada uno de los políticos que se aprovechan de su cargo para medrar y para los que destruyen por puro egoísmo electoral [todos conocemos a algunos, ¿verdad?]. Tú también, viejo, ¿no?
Y la banca... ese meadero lleno de babosas y cucarachas que se han hecho con el poder real a partir de la absurda irrealidad del dinero... lo vampirizan todo y nadie puede nada contra ellos, pues tienen en su puño a los medios, a los órganos políticos y a los estamentos que marcan la norma económica del mundo [¿quién puede entender que, con la dura crisis que estamos sufriendo, ayer mismo se dieran los resultados del año en bolsa y dos bancos españoles han ganado más que en todo el decenio?... ¿esos son los que piden ayuda a los gobiernos mientras nos niegan el pan y la sal a quienes necesitamos de su gestión diaria para sobrevivir?]... a la hoguera con ellos.
Hace unas semanas, en una reunión oficial que mantuviste con tipos importantes de la provincia, se te ocurrió solicitar de tus contertulios que acordaseis una felicitación al personal trabajador por su sacrificio [para salvar el barco, han decidido rebajarse el sueldo, entre otras medidas], y uno de ellos te contestó airado que la obligación del trabajador es sacrificarse, y que lo que se hace porque se debe hacer no admite agradecimiento alguno [el tipo tiene los riñones bien cubiertos, claro]... así funciona el mundo hoy, viejo, así son los ricos [unos hijos de la gran puta –por si acaso no lee esto A. R., que alguien se lo haga llegar para que mañana salga a prensa con su cantinela amorfa, interesada y chivata... ‘¡¡¡El viejo F ha llamado hijos de puta a los ricooooos!!!’, que lo mismo le viene de lujo para pillar dos votos más].
No eres mejor, viejo, después de 2009, eso lo tenemos claro ambos, pero tienes un año más y eso te viene dando rienda suelta para decir lo que te plazca y cuando te plazca, para contar que algunos han salido de su puesto político con cuatro veces más de patrimonio que el que tenían al entrar [se ponen los bienes nuevos a nombre de familiares y a reír], que han colocado a sus hijos a dedo justo donde no puedes colocar tú a los tuyos, que se han dejado untar de cien maneras distintas [algún día hablaremos hasta de los ofrecijos por boda de hijos de políticos, que eso parece que no tiene un seguimiento administrativo, pero tiene un buen resultado en cuenta, viejo]... y es que te han atacado directo este año, te han dado bien y fuerte, y ya se te están hinchando los cojones de que toda la leña se la acaben dando al mismo mono... vaya, voy a respirar, que me estoy calentando...
En fin, un año de mierda por un lado y de verdadero lujo por otro... un año para seguir siendo nadie mientras sabes, viejo, que lo puedes ser todo cuando te plazca.
Y eso, que feliz entrada y salida.



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miércoles, diciembre 30, 2009

Me digo...



Me digo... primero tienes que centrarte en lo posible, viejo, en esa tensión entre lo que pretendes y lo que puede ser... luego, debes concentrarte en lo necesario, en lo que no puede ser de otra forma, lo inapelable... y por fin puedes meterte de alguna manera en ese mundo irracional que no deja salidas al hacer, pero sí al imaginar. Y me quedo tranquilo. Mi mente funciona y me ubico sin más en ese proceso sartreano en el que soy lo que hago con lo que hicieron de mí... ¡puaj¡
Y me vuelvo a decir... viejo, tú siempre has sido un hombre pragmático al que le encantan los problemas del Arte y la Literatura... y te fascina engolfarte en buscarles soluciones prácticas [de praxis] que no estén fuera de la razón [una razón laxa, claro]... y buscas raíces [por eso eres a veces radical]... y te meas de risa cuando valoras los saberes contingentes [los que pueden ser de muchas maneras] y los necesarios [los que solo son de una forma], sobre todo porque desde Aristóteles hasta aquí no ha habido demasiado avance [pobre hombre el Hombre]... así que me quedo con conceptos como “llegar a hacer”, “no parar de idear”, “pensar en el valor de lo que no puede ser”... y me disfruto como individuo.
Luego me pregunto... ¿por qué cojones el saber tiene que ser siempre práctico?... viejo, coño, no seas tonto... es que así avanza el mundo, no empieces a retorcer... el hombre tiende a ser efectivo, porque el hambre es verdad, como la enfermedad o la muerte.
Y me digo otra vez... ¿pero estamos hablando de inexorables o de estados transitorios?... porque yo paso de lo inexorable, de lo hecho, de lo inapelable... eso es como es y yo no puedo variarlo... me importa un rábano todo lo que yo no puedo variar.
Y me respondo... que somos el mismo tipo, viejo, que esta conversación es entre yo y yo, ¿no entiendes?
Vaya lío que es esto de desdoblarse de vez en cuando, coño.
Retomemos... ¿qué puede aportar la razón práctica a la hora de solucionar problemas de Arte o de Literatura? Nada, desde mi humilde punto de vista, o todo, desde mi menos humilde punto de vista... hacer arte sin razón práctica es fracasar como hombre en proyección, y hacerlo con razón práctica es situarse en el entramado social [cosa que cada día me interesa menos]... ¿qué hacer entonces?... y yo qué sé, viejo, yo qué coños sé... solo atisbo que a veces pienso mi poema o mi dibujo antes de hacerlo, y que otras veces ambos llegan solos, siendo pensados después de hechos, siendo materia antes de haber sido incubados en el pensamiento... y ambas posibilidades me sirven y también sirven al otro... y lo que me satisface es el justo proceso, siempre el proceso, el camino hacia la obra finalizada [luego, pierdo el interés]... y a eso le llamo ‘pasión’, y sin esa pasión no hay valor, o por lo menos para mí no lo hay... y no hay otra finalidad que el gozo del proceso y la sorpresa de lo acabado [me acuerdo en este punto, y mucho, de mi amigo Alberto Hernández]... y me gusta demasiado moverme en mundos sin parámetros en los que puedo prescindir de mis rudimentos y de las pequeñas técnicas aprendidas... o utilizarlos mal a voluntad... a lo que se ve, estoy entonces fuera de la razón práctica... pero de ahí proceden los hallazgos, los nuevos caminos en los que disfruto como un chiquitillo o me pongo hermosamente gatinino...
Y me pregunto... ¿a qué cojones ha venido hoy todo esto?... pues a que hay ‘pintores’ y ‘poetas’ que solo utilizan su técnica depurada para rematar trabajos vacíos... oye, viejo, y que eso nos cabrea, ¿verdad?, porque encima buscan resultados prácticos [su práctica fundamentalmente es el dinero y el narcisismo... pobres ricos].... ¿y para qué sirve pensar en esto y contra esos tipos?... y yo qué sé.

martes, diciembre 29, 2009

Alunizo y gatinineo.




Cartel y cubierta que he diseñado para el último número, recién aparecido, de la revista "La Luna de Mérida". En la revista colaboro con una breve obra de teatro en homenaje a Federico García Lorca... y el cartel anuncia la representación teatral itinerante que se realizará con los textos dramáticos publicados...
Estas cosas me ponen gatinino, y todo gracias al gran Marino González, yo qué sé.


El texto que envié es más o menos el que sigue:

• [Suenan ruidos de máquinas pesadas. Un hombre comienza a hablar en la oscuridad… sigue el ruido de máquinas pesadas a lo lejos]

TEXTO

¿Qué ángel llevas oculto en la mejilla?”, me preguntó, y me miré las manos manchadas de carbón… solo se me ocurrió ponerlas sobre su camisa blanca para sentir esas albricias locas de un cuerpo masculino…
El tipo era bajito, pero miraba hondo y no encajaba en el paisaje del Queensborough… y yo lo deseé tanto como una huida, igual que a la muerte por las tardes, doblado ante los montes de carbón, cuando el trabajo me deja tumefacto deambulando por las calles y fumo cigarrillos liados para salvar el tráfago azaroso de la muerte…

• [Todo se hace silencio. Se enciende un foco dirigido al hombre que hablaba en la oscuridad, que viste camisa blanca sucia y un pantalón de trabajo. El hombre se lía un cigarrillo en silencio y se lo fuma hasta agotarlo, lanzando bocanadas de humo hasta la luz. Cuando acaba el cigarrillo, la luz se va volviendo macilenta hasta apagarse].
...
Alguien desde el público grita : "¡Maricón!"

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Y la empresa BIG TIME MUSIC ha escogido una de mis fotos de Maceo Parker para su calendario anual... jeje.




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Y mi felicitación empresarial para arrancar el nuevo decenio...
[mi modelo ha sido Paquito Tejeda, un buen tipo y un trabajador chuli]

Se titula: "Con la que está cayendo..."


Matt Sesow... es la hostia.



lunes, diciembre 28, 2009

Retorcimiento suave del poema ‘A Eugenio’, de Joseph Brodsky, para titularlo ‘A Morante’


Yo estuve en el Perú, y no escalé las huacas desparramadas por la costa de la ciudad de la eterna primavera… quiero creer que las hicieron visitantes del cosmos, pues estos artefactos constructivos suelen ser obras de esclavos y de hombres acuciados por la miseria… los ídolos de adobe son tan fáciles de falsificar que propician rumores… bajorreleves varios, con cuerpos de serpientes y de arañas, con hombres manejando las cabezas recién cortadas o con una fauna marina inenarrable… y el alfabeto indescifrable de una lengua que ignoró siempre la conjunción ‘o’… ¿qué contarían si empezaran a hablar? Nada. En el mejor de los casos, las victorias sobre tribus vecinas y mil cabezas rotas. Que la sangre del hombre vertida en el altar del Dios que era la Luna le fortalece el brazo para detener maremotos y escaseces. Que el sacrificio nocturno de ocho jóvenes fuertes garantiza el alba con más seguridad que un despertador. De cualquier forma, es preferible un chancro o las fauces mortíferas de aquellos unicornios de Cortés, al sacrificio. Si te toca alimentar con tu carne a los gallinazos es preferible que el asesino sea asesino y no un astrónomo… en general, sin aquellos españoles es muy poco probable que hubiesen llegado a tener la certeza de que algo les había pasado. Es aburrido vivir, querido Morante. Dondequiera que vas la estupidez y la crueldad te siguen. Me da mucha pereza encerrar eso en versos. Como dijo el poeta: “En cualquier elemento…”. ¡Qué lejos vio desde sus marismas natales!... Yo agregaría: en cualquier latitud.

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No puedo dormir, pues los seres con sombra dividida me mantienen insomne y pienso que estoy loco, mientras dibujo palabras largas sobre las absurdas imágenes que me llegan… un trozo de mujer se me quedó entre los dientes y parece como que me ahogase con la tinta de la pluma de trazo grueso… dibujar mis herrubres me desomete y me deja entre muerto y medio pájaro… y quisiera grabar todo lo que suena en mi cabeza para que lo escuchaseis, para que lo escuchases… es algo como incienso y ropa rara, como un armario sin llave y sin fondo o como el viento que silba mientras te quitas la ropa… y hojarasca…
No puedo dormir y me parece que soy solo abdomen y un poquito de infierno… y también lodo, un lodo mestizo que abraza con vocación de tumba.
¿Qué se puede ser en este estado?... ¿Un paseante?... ¡Bah!... me debato entre el frío y el brasero, y dudo entre ponerme tu bufanda o comérmela para que de los labios salga tu nombre y me quede en ruina y como descolocado… Pero, ¿quién me habrá maldecido [maldicho]?... ¿quién habrá pronunciado mi nombre junto a las mutilaciones?
No puedo dormir desde hace dos días y ya no me queda ni una hoja en blanco en este diario torpe… pero no dejo de fumar y presiento cómo se apaga el fuego [¿o quizás será el fulgor?]… y quiero descubrir alguna isla con sus vendedoras de frutos tropicales, con su tráfago de calles, con su ley y sus siestas, con sus delincuentes bajitos y sus langostas cocinadas levemente… descubrir una isla en la que no haya más que un diluvio al año y se caigan las casas, una isla exacta al deseo que formulo ahora mismo, con culpa y sin adiós, con gente común que dé las gracias, con tinteros y con vestidos de saldo, una isla con manos que acaricien y mesas que poner, con rodillas y codos, con calamares rebozados, con un zaguán… una isla en la que uno sea para el otro y se escapen las gallinas a corrales ajenos… una isla de plátanos y gatos, de almohadas y mugidos, sin tinieblas ni nieves eternas… una isla que repita cada mañana el ciclo natural, en la que la gente repita sus gestos como si un día fuese el espejo del otro… una isla al Este del Noroeste donde esto y esto y esto no sea la vida… una isla donde pueda entrar a comer o a calentarme, donde pueda escribir con la garganta o con los ojos, donde vuelen los gansos en formación por los atardeceres y cada huella se quede limpia en el corazón… una isla donde esto y esto y esto sea una torre viejita y cuatro casas, un mantel recién puesto y un par de sábanas blancas.
Y no puedo dormir, coño.

Descenso frío al infierno de una vida para pobres



Comienzo un nuevo cuaderno/diario con textos tachados... es un poco mi situación de pájaro anillado en estos últimos días del año... tachar lo escrito.
















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Y esta historia chuli y garamond de mi amigo Rodolfo Franco:

Garamondo (poemas visuales bailongos) from Rodolfo Franco on Vimeo.

domingo, diciembre 27, 2009

La mano que escribió...


La mano que escribió está aprendiendo a borrar, y no resulta fácil para quien siempre fue el hambre incontenida… nacen y mueren hombres cada día, y hay aún quien dice “no es verdad”, y yo sigo en mi norte, en que la vida es esto y esto y esto, incluso la debilidad o los golpes duros, incluso la espuma dejada por las olas de algunas palabras… esto y esto y esto…. eso es la vida y solo eso.
También están, como muertos, las paredes de alguna habitación y los muebles tendidos como viejos pinnípedos, mirándome… todo el espacio es habitación, alcoba, comedor y puertas… aunque haya un mar por medio y mil tormentas… todo es habitación que encierra y ahoga y agota… y no importa que mueran las flores del jardín en el jarrón o que llegue otro invierno, no importa que la toalla cuelgue como un sauce llorón en el perchero blanco del baño, no importa estar desnudo… porque no hay exterior y el pelo puede cortarse mañana mismo en la peluquería de enfrente…
Estoy aprendiendo a borrar todo lo escrito, porque tal vez es mentira, porque siempre al final hay un par de horas de mejoría… y luego llega la muerte, sideral, cognitiva, lúcida, como las flores recién cortadas… muertos en el jarrón con agua limpia, muertos que nos traducen y nos hablan de lo que no habrá de venir ya nunca… muertos en esta habitación enorme con sus mares y océanos, con sus injurias ciertas, con su engaño de muertos como artesanos de la nada… he aquí un punto de partida, una huella desde la que empezar de nuevo a balbucear y a ser el exento de todo…
Soy un pájaro anillado y alguien sigue mi vuelo desde el filo… pero me creo autónomo y solo soy una fracción mortal, ese ser inconexo que vive en el transporte de su cuerpo… hago mis propios rasgos y quiero indefinirme, ser lo elaborado del momento de después, ser la opción que marca las direcciones a tomar… pero sigo anillado y, sin quererlo, completo el ciclo bien trazado de las migraciones.
Voy de un extremo a otro y nunca sé si estoy llegando.

Dibujando después de Navidad







Sigo dibujando... y no sé por qué hoy estoy mucho más oscuro que ayer... o quizás sí que lo sé... en fin.










Un trabajo de los colegas Antonio Gómez y Rodolfo Franco