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Mostrando las entradas etiquetadas como ISLA CORREYERO

Fotos sueltas de otros días (II).

9 de mayo de 2009 FEROCIDADES Andaba Isla Correyero por esos días con el encargo de Sergio Gaspar de hacer una antología de poesía radical, algo que rompiese moldes y anunciase pujanza de una nueva forma de hacer. A la chica de “Coño azul” no se le ocurrió otra cosa mejor que convocar a los poetas seleccionados en un adusto convento de Ávila [en el que, como ya puede imaginarse, introdujimos todo tipo de consumibles alucinógenos]. Las reuniones eran absolutamente tediosas, pues a Isla no se le ocurrió otra cosa que intentar poner orden administrativo donde solo existía un caos divino. Intentó test con todos nosotros, concursillos para buscar el título de la antología, lecturas de poemas en grupo que le ayudaran a ponerse al día de aquella radicalidad que apenas conocía, y escuchaba sentada en un sillón igualito al de la peli Enmanuel [solo faltaba el desnudo]. Los poetas íbamos a nuestra bola: absolutamente impresentables, pues nos presentábamos a las sesiones con altas dosis de alcoho...

Desde el huerto magnífico de todos.

*Fotografía aparecida ayer en El Adelanto 4 de octubre de 2008 [ayer, el malestar que traía no me permitió colgar esta entrada] Llegué del XI Encuentro de Poetas Iberoamericanos [‘huerto magnífico de todos’] con una importante infección urinaria [no en vano me tiré al barro de la fría noche salmantina junto al inefable Juan Antonio Bernier –total pa nada– con una camisina blanca y una chaquetilla de mentira, entrando a montones de garitos donde el calor era sofocante y saliendo de ellos regazado para aterirme al instante]. *Con Curro Bernier durante la cena del día 3 El encuentro fue estupendo, entre otras cosas, porque me trajo al Bernier más piporrillo con su cosa de búlgaro en ciernes [lleva el hombrito poco menos de un mes en Bulgaria como profe de español y anda como pirulín bandera], por recuperar y volver a abrazar con ganitas a Isla Correyero y quitarme de una vez esa distancia que tanto me molestaba y con la que tantos cabreos me he pillado… no hay como verse, ¿verdad, Isla? [...