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Mostrando entradas de mayo 6, 2012

"La biblioteca amada". Jesús Urceloy. POLIBEA.

Como una buena pieza de lomo ibérico de bellota, recibo a un postúltimo Urceloy nada cangrejo, craso en poesía (por gran poeta y nunca por error), lúcido y gargantúa... y flipo... flipo porque en su chorro poético hay bastantes cosas que me llenan de envidia (esa envidia sana que supone el darse cuenta de que hay un camino que no has pisado por falta de clint y por exceso de eastwood)... y que le entré al manjar golosamente, metiendo grandes bocados a este buche lector y corriendo el peligro severo del molondro atragante... El libro se titula “La biblioteca amada” y lo ha editado para su suerte ‘Polibea’ (no sé si tanto para su enriquecimiento pecuniario)... y juro que supuso erección hacer lectura (algo que no pasaba hace ya meses en este cuerpo entre gandul y lacio)... es purito (y también prurito) gran Arte sobre el Gran arte y viceversa... y todo con ese fondo plástico que consigue solo quien tiene conocimiento de causa y presunción de los múltiples efectos (Urce es un gran maestr…

Uno y trino (de trinar).

Soy lo que soy, sin lugar a dudas, pero puedo jugar a molerme en diferentes formas de estar, como un ‘simiodiós’ careto o, simplemente, como un actor más de esta caricatura lésbica, masculina y singulara que es el mundo de este ‘uno’ que respira entre un paréntesis de gladiolos... porque, sin más, pero siempre con menos, puedo adular a mi ego amoral y llamarlo ‘hego’, mientras canto a voces ese ‘fiel espada triunfadora, que ahora brillas en mi mano... y otros hombres y otras lides ya la gloria conoció... tatatánnn’... y a la vez mirar al escualo zíngaro que me sonríe desde su calva  sórdida y pronuncia esas palabras falsas del ‘por ti lo haría, contigo iría hasta el jodido fin del mundo, pero nunca con quien vas, así que a joderse, hermano, a pellar con lo que venga, que yo no tengo la culpa de tus compañas y, aunque no lo diga, tú y los tuyos me tocáis los cojones hasta el mismito asco’... y aún le contesto como el orate justo de la mañana aquello de ‘y en mi culo un futbolín’... y m…