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Mostrando entradas de julio 15, 2012

Notas de mi cuaderno de julio.

1. Siempre me he preocupado más por lo que debe ser intentado que por lo hecho y capaz de darme días de alimento y monedas, y no sé si eso es un fracaso (para los mercaderes claro que lo es), el caso es que vivo en intentos constantes... pero no soy prolijo en nada, porque siempre entendí que el ser prolijo me roba intentos... ya habrá otros que le echen su tiempo en una silla a darle perfección a cada camino abierto... yo vivo en los intentos constantes y juego a hacerme mundos incompletos. Disfruto. Últimamente huyo de la palabra porque noto que tiende a oscurecerlo todo, porque confunde al que está enfrente y deja incompleta cada una de las ideas que deseo expresar. Prefiero el dibujo. ¿Quién es el autor de un poema?... desde luego que el poeta no lo es. Lo que realmente me interesa es la sensación, no el hecho... algo es bueno o malo en función de cómo me hace sentirme, no en función de lo que es en sí. Nada más religioso que el Arte... y por ello nada tan aborrecible como el Arte par…

... tener conciencia...

No te sometas a los vulgares sacerdotes de este tiempo, que utilizan tus pecados sociales para dejarte como un rechazado y un estupido... reniega de su religión, pues está enemistada con la vida y su dios ‘verdadero’ es la palabra ‘falso’... ataca con palabras y gestos constantes a toda su jerarquía en el altar del orden establecido e invita a quien te roce a que recapacite, a que piense, a que razone... pues el creyente en el sistema no cuenta con la libertad precisa para tener conciencia de qué es lo verdadero y qué lo falso... ayúdale a que procese con qué fin mienten esos oscuros sacerdotes del asco... ‘Quel couchant douloureux nous avons eu ce soir!’... gritaría Laforgue ante la masa... qué doloroso todo cuando acaban estos días de julio, qué negro y asustado el tiempo, qué estúpido cada calco del día anterior, qué arrumbado me siento de tanto conformarme... este calor marea, adocena, me deja descendido y anulado... y me siento a escribir como hace tiempo, sudado como un obrero y …
Este paisano también podría decir que “otro en mi lugar estaría de baja, pero yo tengo que currar todos los días”, que no es otra cosa que lo que ha dicho el Rey de España esta mañana para poner de nuevo su sello en la historia del infortunio declarativo español... entre el morrongo “que se jodan”, las risitas de cararratón y las cosas de este anciano cazador con coronita (y Coronitas) que se descuenta un 7% del sueldo y la cuenta le sale por 20.000 euracos menos al mes (¿qué cobrará el perico?), se nos está subiendo un cabreo marrón a la cabeza que me da que van a acabar pagándolo a precio de prima española (que España es un país de primos a los que se les acabó el Zumosol hace cuatro veranitos). Y eso, que hoy solo me apetecía decir que me cabrean estos tipos megaimbéciles. Y anunciaros que todo va a cambiar pronto... ¡qué coño!... ya está cambiando... ¿no habéis notado que el domador tiene miedo?

¿Es que estás tonto?...

El sistema como un emoticono que no lubrica, sin panderetas ni posibles, nada cocoricó y sin bastantear –porque no hay quien bastantee– . El sistema forzando la tensión superficial de ese vaso común de depresores, artificializando todo con su burda mecánica de números difíciles y pirimpimpaneros... y los hombres hechos mojama por haber faltado a clase el día en que explicaron lo que es la vida... que aquel día quedó bien claro a los escasos asistentes que el dinero es un simple acuerdo semiunánime, un acuerdo que se puede romper para hacer otro y santas pascuas, no como el latido de un corazón o el blup-blup de una sesada. El sistema como fracaso de casi todos para la sonrisa tocineta de unos cuantos, para el fraude y el engaño, para darle tono y sazón a la jodida palabra “mercado”... el sistema para apretarnos hasta el “yanopuedo”, para individualizar la pobreza y comerse al pobre tonto y al tonto pobre. Si todo es irse, coño... decir que te vas y hacerlo, sin darle muchas más vueltas …

PANX

Fui PAN otra vez, pan de pueblo sin crema solar y con polletes donde pillar la sombra... y degusté el láudano que necesitaba ya como el respirar, un láudano hecho de amigos viejos y nuevos, de conversación calmada y cafés con hielo... y con el láudano volvieron nuevas ganas de hacer y de ser a partir de una pequeñita dosis de olvido de cada uno de los últimos tráfagos. Volví a sentirme un hombre entre los hombres, y eso debo agradecérselo encarecidamente a Manolillo Ambrosio, a Alegría y a Fabiete de la Flor, que fueron el aliento para este cuerpo lleno de mataduras. Allí mi Marisol y su Holmes, Urceloco y su lobo plateado, la marabunta gaditana (divinos de atar), Rómar con su musita de blanco, Fernando con su eterna sonrisa blindada –una sonrisa gaseosa y calmante como dos kilitos de Almax–, Victorino, el calvito del bar, las viejillas tejiendo arte en sillitas y Shakira, que me llamaba don Cumen... “Usted es importante don Cumen... deme un beso”... y el espíritu crítico a todo la cauc…