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Notas de mi cuaderno de julio.




1. Siempre me he preocupado más por lo que debe ser intentado que por lo hecho y capaz de darme días de alimento y monedas, y no sé si eso es un fracaso (para los mercaderes claro que lo es), el caso es que vivo en intentos constantes... pero no soy prolijo en nada, porque siempre entendí que el ser prolijo me roba intentos... ya habrá otros que le echen su tiempo en una silla a darle perfección a cada camino abierto... yo vivo en los intentos constantes y juego a hacerme mundos incompletos. Disfruto.
  1. Últimamente huyo de la palabra porque noto que tiende a oscurecerlo todo, porque confunde al que está enfrente y deja incompleta cada una de las ideas que deseo expresar. Prefiero el dibujo.
  1. ¿Quién es el autor de un poema?... desde luego que el poeta no lo es.
  1. Lo que realmente me interesa es la sensación, no el hecho... algo es bueno o malo en función de cómo me hace sentirme, no en función de lo que es en sí.
  1. Nada más religioso que el Arte... y por ello nada tan aborrecible como el Arte para quien no cree en él. Yo a veces dudo.
  1. La distancia le da valor al amor, pero el amor odia la distancia.
  1. La conciencia borra el recuerdo de forma selectiva... eso nos salva.
  1. “Murió mi marido y desde entonces no sé qué hacer... la verdad es que con él en vida tampoco sabía qué hacer” (una anciana en Morille).
  1. Si miras la vida como futuro, ve pensando en que la has perdido a tontas y a locas. Lo que está por venir siempre está por venir.
  1. ¿Por qué a los tipos serios les va mejor en la vida? No puedo comprenderlo.
  1. Cada día me entreno duro (con palabras, con versos, con dibujos, con clientes)... ¿para qué?
  1. Me encanta ser consciente de lo que me rodea para intentar modificarlo.
  1. Ahora, justo ahora, el concepto ‘dinero’ necesita otro punto de vista.

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Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

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