Absolutamente grato el encuentro con Juanjo Barral, Norio, Urceloy y Marisol, con birras, tabaco, charla estupenda de puesta al día y recuerdo de los viejos tiempos. También algunos proyectos nuevos. Juanjo sigue siendo la lucidez y el gesto, el guiño con cierta tersura infantil, la risa fresca y constante. Alma siempre y con una extraordinarioa visión de la jugada que viene y de la que acaba de pasar. Ácido y dulce, el paisanín permanece en su clave anglo, con su hermoso bagaje musical, sus relatos absolutamente gestuales, su cosina bable y esa envidiable facultad de ser el centro de todo por imantación. Voy a hacer dos libros suyos y me «presta» un montón. Norio/Braulio, un esteta de la resistencia, el justo intelectual «como si nada», sorprendiéndome siempre con frases lúcidas traídas a la perfección en cualquier momento. Y que cada vez que nos encontramos me cae mejor. Su sonrisa es siempre serena y cómplice, quizás la mejor sonrisa que conozco. Su mirada escudriña todo mientras ha...
Bitácora de Luis Felipe Comendador