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Mostrando entradas de octubre 26, 2014

Una pregunta que me hago cada mañana y cada noche.

¿Por qué ha de ser difícil cada día, si llevo doce lustros ensayando este papel de hombre adocenado, si ya sé qué conviene o no conviene, si sé quién es el turbio o el castrado, si conozco al dedillo cada acción/reacción, cada exacto “ya es tarde”, cada barrera y foso…?, ¿por qué ha de ser difícil cada día si sé cada “tendríamos”, si recito al dedillo las leyes y los salmos que no fueron escritos, si el bancario diario no pasa aún de los treinta y yo soy un mordaz quincuagenario, si sé lo que me gusta y no me gusta y ya me da lo mismo la rima consonante que el verso libremente desquiciado?…  ¿Por qué cuando amanezco, después de tantos meses respirando, me tropiezo a la mínima con el aire que sopla justo al salir de casa… y caigo, y quedo oscuro como un nublado viejo, y me siento más nada que la nada, limitado por todo, distinto –muy distinto– del sueño que soñé hace diez minutos?… ¿Por qué, si sé quien soy –que llevo conociéndome nosecuantosmil días–, dudo al pisar la calle y no sé h…

Hojas secas...

Hojas secas alfombrando este otoño hasta el gris pasajero de mañana, hojas secas con ese olor a laca de las peluquerías en los sábados, con ese fulgor siena de las hojas premuertas y un puntito Topor en la mirada y en ese hangar del bosque despojándose, con ese azar de antro entre las sombras, con ese viaje al púrpura que me trae el rouge fundido en las mejillas… hojas secas que son como unos cromos repetidos de nostalgia, con su ignición de rojo en los bordes dentados, con su falta de viento y ese ahogo de las nieblas pendientes y borrascas con su lluvia de espejo y su filtrado ambiguo del paisaje… hojas secas y ser el capitán de quince años de este barco varado tierra adentro, y ser Nemo o sencillamente el fulgor y un beso suave en las manos que esperan, abiertas, las primeras gotas de una lluvia perlada de visillos y ojos… y luego Billie Holiday disolviéndome adentro con esa mermelada vibrando en mis oídos, Billie haciendo un deseo en mi cabeza y una pipa de kif entre las manos, u…