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Uno y trino (de trinar).








Soy lo que soy, sin lugar a dudas, pero puedo jugar a molerme en diferentes formas de estar, como un ‘simiodiós’ careto o, simplemente, como un actor más de esta caricatura lésbica, masculina y singulara que es el mundo de este ‘uno’ que respira entre un paréntesis de gladiolos... porque, sin más, pero siempre con menos, puedo adular a mi ego amoral y llamarlo ‘hego’, mientras canto a voces ese ‘fiel espada triunfadora, que ahora brillas en mi mano... y otros hombres y otras lides ya la gloria conoció... tatatánnn’... y a la vez mirar al escualo zíngaro que me sonríe desde su calva  sórdida y pronuncia esas palabras falsas del ‘por ti lo haría, contigo iría hasta el jodido fin del mundo, pero nunca con quien vas, así que a joderse, hermano, a pellar con lo que venga, que yo no tengo la culpa de tus compañas y, aunque no lo diga, tú y los tuyos me tocáis los cojones hasta el mismito asco’... y aún le contesto como el orate justo de la mañana aquello de ‘y en mi culo un futbolín’... y me transformo... me pongo el gorrito frigio en plan Scala y se me pone alma de cheka para pensar en su puta madre como un cosaco landrú y descabalgado, que no tengo por qué seguir más guiones escritos por otro, que ahora solo sigo mi absurdo guión mientras me pongo entre Lenin y Trotsky... y con la música del ‘ardor guerrero vibra en nuestra voces’, canto bien entonado ‘tu puta madre, tu puta madre, tu puta madre, tu puta madre...’ y río a carcajadas, con carcajadas de indigente, mientras siento que algunas sonrisas cómplices me felicitan y yo me quito la chapka sin orejeras para saludar... ¿o era una ushanka?... yo qué sé... el caso es que me la quito y saludo al grito de ‘¡yo vivo por encima de sus posibilidades, cabllero!’ y me siento a pensar... Dios contra la existencia, tú contra la existencia, mis compañeros contra la existencia, el coojefe contra la existencia, el gobierno contra la existencia, la familia contra la existencia, la poesía contra la existencia... y me acuerdo del nicaragüense reinasofiado por la derechona cultural hispana... de su humillar postsandinista al juanpableras de turno y oficio, de su decir que no lee poetas porque ya no dicen nada (como si él hubiera dicho algo, coño... poético, coño)... y veo la artesa a mi izquierda... miel sobre hojuelas... la artesa ataúd, la artesa para enchichar cerdos enteros y dejarlos repicaditos y empimentonados... pero no es de mi talla.... ya nada es de mi jodida talla, ni la chapka (que aprieta en el cogote y corta el flujo sanguíneo), ni la optometría de mis gafas, ni la chaqueta grandona (que casi me la piso), ni esta artesa gubernamental para tipos infames como yo, dionisíacos de remos y neuronas, y profundamente apolíneos a la hora del ir al baño.
Solo sé que vivo una decadencia general de todo y de todos, y que soy consciente de ella (no como otros)... y que el cuerpo me pide burla, ironía, palabras gruesas, cantos de boda... pero también sé (porque leí a Nietzsche, aunque no lo parezca, y seguro que lo hice mal) que a la decadencia conocida y reconocida le sigue la innovación, el cambio, la despereza... 
Y eso, que a mear a la calle.



Comentarios

  1. Le traigo un Tebeo, por ser más mosquetero que nunca. Bravo.
    http://vimeo.com/18264751

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