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Notas de mi cuaderno de octubre.

Todo está lleno de trampas (una foto de ayer).



El enemigo no exime.

Todo lo que aplazas es tu utopía.

Aplica tu inteligencia y comenzarás a notar que todo te separa de los demás.

Si no te han rechazado alguna vez es que eres un ser simple.

No te olvides de donde fuiste expulsado... ahí te echan de menos.

La duda es la mejor semilla, pero por sí sola no germina.

Lo actual es el límite desde el que empezar cada día... justo donde acaba lo real.

Si decides que todo es imperfecto y no sobreestimas lo que tienes, ya has dado un paso enorme para poder ser feliz.

El autoconsuelo te destruye como hombre.

Estar convencido de algo suele llevarte a la derrota.

Últimamente sueño con regar los charcos como lo hacía Abraham Gragera... y me parece una buena definición de la vida.

Sin la muerte, los héroes serían tontos de misa.

Los prejuicios son síntoma de una mala formación.

Me dan verdadero pavor esos tipos que quieren ir al Cielo.

Estos años que tengo me dan vértigo.

Nos manejan siempre por nuestra superstición... y nos encanta que lo hagan.

La libertad consiste en quedarse quieto mientras todo sucede (esta verdad absoluta jode bastante).

Yo le tengo miedo a lo conocido.

Lo peor de los muertos es que no pueden compartir ya sus secretos.

¿Por qué odiar a alguien que sabemos que va a morir?... deberíamos ahorrarnos tanto odio.

El muerto más inútil es el que antes arregla su casa.

Antes de nada, tomar consciencia de nuestra calidad provisional... luego a sonreír.

Para un hombre anochece primero y luego nace el día... para otro hombre el día nace y crece para morir por último en la oscuridad... sin embargo el día y la noche, la noche y el día, discurren y pasan sin más.

Una verdad vieja no tiene nada de verdad a los ojos de hoy, pero una mentira nueva hace que todo parezca verdadero.

Comentarios

  1. Luis Felipe, cuanto más te leo más me adivinas en tus pensamientos, pero menos me creo que tenga la suerte de conocerte personalmente. Tendré que cobrarte en carne el abrazo intelectual que un día me mandaste. Como el discípulo Tomás soy difícil para creer en la maravilla.

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