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Soy alma de coquina cuando vuelvo de Punta.


Llego ahora de EDITA 2007 con el cuerpo ‘biemperomal’ y con la cabeza chungalí, jodida, destruida… Pasé Jabugo y a unos pocos kilómetros me topé con un accidente bestial en el que la víctima era un joven motero. Le vi inerme, tirado en la carretera como un pajarillo muerto, con una pose inquietante por imposible. El asunto me hizo vomitar de purito mal rollo, de jodida rabia y de absoluta tristeza.
Estamos todos locos. Completamente locos.
Me meteré en el viaje obviando este desastre para ver si me voy olvidando un poquitillo.
Al grano.
Cinco conocimientos memorables que van a darme vida [creo que larga] y que son dignos de ser anotados antes de empezar: Carmen Palacios y Manuela Martínez [LALATA], Natividad de la Puerta, Paco y Fabio.
El encuentro, de chuparse los dedos; y es que yo ya tenía hambre, pues hacía la friolera de tres años que no pisaba por EDITA… Los amigos de siempre, tan jóvenes y ya tan viejos, las nuevas lagartijas de la palabra enredada separando sus colas para tomar la calle, las nuevas amistades que han nacido a la par de una nieta Juan Carlos [segundo… digo], las coquinas a tres, las gambitas Lalata de factura oriental pero que no se enteren, la cosa gutural entre medida y risas, la playa con sus ninfas de pechos generosos [¿te sintonizo, nena?], el trasnoche de ‘Havana’, la mejicana y miedo, el turbulento ardor de la madre Manuela con su inocencia pérfida, la abuela de la Puerta para comerla toda [entera], Carmen superstar, Fabio tranquilo y todo, Paco pa merendarlo… Y aquella cosa del ‘mira que son majos, coño, pero no saben ligar´. Poco más que decir, que se pueda decir, que se deba decir… Y Uberto para hacerlo posible.

PIZQUITAS

• Barreiros (sic) [barrales]. Casta de gente rechula, con su Toño, con su Barry, con sus nenas de ‘bibe’ y venga [una de ‘bibe’ y otra de venga], con su hermana escondida [‘es la mejor en todo y hasta nos sacó pelo’]. Capaces… y de todo, hasta de la politoxicomanía accidental, que es algo parecido a un teniente coronel que me humilló en la mili pacense.
No puedes dejar de quererlos, prestan tanto…

• Nati de la Puerta Rueda. Tanta cosa en apellidos para terminar abriendo el mejor melón del año, el más dulce, el más delicioso. Solo esta niña feroz hace que merezca la pena viajar, comer, no dormir y pillar estreñimiento temporal. Su cuento es otro cuento y su calidad de mujer es de la de dos cojones, y bien puestos. Su problema: que no quiere helados, pero luego se los come enteros. Su virtud: todo lo demás… y va creciendo.
Para merendársela [véase ‘afortiori’]… y del mismo Bilbo.

• Paco. Dulce, jamón, algo Propercio [pero con un puntito Catulo], puesto, fácil de querer [incluso con su cosita universitaria, que en su caso no molesta]. Sonrisa Adonis [de momento no ‘Adonáis’] y tanto encanto de trato como de coco.
Sabe reír los chistes, come con las manos y habla de cine con cierto fundamento.
Muy recomendable para viajes largos. No molesta.

• Lalata [Carmen Palacios y Manuela Martínez]. Los ojos de la antepenúltima muñeca Barbie saben volverse sin quedarse vueltos y la boca liquida sin más… que si te abrazo con las piernas, que si las medias de rejilla, que si un puntito de recato para darle valor a la espetera, que si el baile se ensaya, que si me estoy meando [que esta Barbie hace pipí… atentos/as coleccionistas, que es la primera]… y con ella, entre sor y estricta gobernanta, un juego lúbrico entre cándido y suicida, con su cosa coquina, con su blonda en los pechos, con sus dos arruguitas de pura perversión en la nariz… dulzura ácida, tremendismo entre pepino y muslos, pura estética en ambas, arte exacto, sugerencia entera.
Ellas son el mismo arte. No necesitan Lalata.

• Morante [José Luis]. El justito perplejo, aunque matando al recibir, como Marcial Lalanda o el mismito Morante de la Puebla. Piel de slip como los puntos umbríos de las noches de playa. Tan jaranero como una rotonda con estatuas a la que le echas polvos pica-pica. Enorme y algo mayor, ¿eh?, que no te enteras.
Todo un machote de la experiencia poética con barquitos al fondo.

• Fabio [erre y de la Flor]. Sardónico el bebé de Fernando, como la sonrisa de Welles; brillante como una enana roja… y todo con un look entre Brutus y un Maciste de antesdeayer. De cine, lo que quieras; de risas, las que pidas; de comer, lo que haya.
Al volver hacia casa me pasé para pedirle a la Blanca Paloma que alguno de mis hijos sea como él.

• Berros [Javier]. Algo así como aquello de ‘quien quiso lo que yo quiero sabe lo que me gusta’. El gesto de la duda tiende a hacerte envejecer por la frente, pero a la vez te otorga un estado de absoluta belleza que es como la placidez de una mujer dormida.
Su compañía calma, sosiega, tranquiliza. Es mejor que esos balium’s que venden en cajitas.

• Alexandra [Botto (a bríos), exvoto]. Ranchera de miedo para después de cenar, casi como ver una peli del tipo de Calanda ['tú no estabas a salvo mientras sonaba el tambor en la tierra'], pero sin tambores. Los ojos, ofidios; los tacones, lejanos; el escote, correcto; la presión, perturbadora.
Méjico la echa de menos. Yo huyo sin saber por qué.

• Norio [Braulio García Noriega]: Lo más de lo mejor, cultito, generoso, locuaz… sólo le falta echarse a volar en uno de sus gestos. Su espíritu es de antes, de un antes que apenas nadie puede entender, pero que llena. Su monólogo del gato que se estira pudiera ser best seller si se anima a editarlo. Estrella que no luce porque no le da la gana. Árbol al que agarrarse buscando melopea.
Extraordinario el tipo, extraordinario.

• Huete [Isabel y su García S.]. Si hay ejemplos de amor, este es de los altos y bellísimos, una Isabel luchando a tumba abierta por su García [hombre de punto en boca e inteligencia abstracta, un perro verde inmenso que rezuma ternura]. Isabel es la isla, el sol, el alimento… y la risa también, como el afecto eterno.
Guardo en una esquinita su imagen y le rezo despacio con un cubata a medias.
Os quiero, campeones.

• Moya [Manuel y Violeta]. El pelo sobre todo, el pelo. Un sensible en la sierra de Aracena es lógico y normal, pero no así, de tal categoría y cual envergadura. Hay ‘filin’ para años con este fendetestas que escribe como nadie y duerme como él solo. Le apunté a mi familia ya hace años y no renegaré jamás de esa hermosa calidad de hermano.
Si Violeta existiera le echaría mil polvos.

• Franco [Rodolfo]. Palíndromo de samba emeritense sin falete que echarse a la barriga. Mordaz y vivo a ratos, brillante y serio a veces, temeroso y tenaz, creativo y lleno de palabras mezclándose en busca de sentido.
Él es el sinsentido de lo absurdo.
Te espero por mi tierra, saltimbanqui.

• Antonio Gómez [Antonio]. El rey Matusalén hubiera huido temeroso de la presencia Gómez. Insomne el magisterio que rezuma, su paz es indecible, sus ojos son de ciego visionario. Le habita un mar de dudas que son nuestras certezas.
Sin él no habría nada que no fuese san Brossa, con él hay mil poetas concretos, perdularios.
La bondad tiene nombre y no voy a decirlo.

• Uberto Stabile [el brujo que no cesa]. Le conocí locuaz y nocherniego y envejecimos juntos y a distancia. Ahora está más señor, aunque agotado de todo el cielo hecho hasta la fecha. Apenas pude hablarle en esta etapa, no estaba para nadie entre su gente. Es Dios y no hay más hostias.
Gracias, tío, por ser el sí y el no, la luz, las sombras…

PAPELES Pillados

“Días de viento” de Alexandra Botto (Homo Scriptum) [Lo leí en un tris y me ha gustado. Lo recomiendo].
“Mi psicópata” de José Luis Piquero [pendiente de lectura].
“Vagabundo de la oscuridad” de Arturo Accio [pendiente de lectura].
“Villa Bella” de La más bella [Una pasada que debes encontrar, comprar y degustar].
“René Rená” de Lourdes Barrera & Martorrev [pendiente de lectura].
“CD biblioteca Huebra” [pendiente de visualizar]
4 joyas de La última canana de Pancho Villa [pendientes de lectura].
“Arte moderno y poder” de Roberto Girón [pendiente de lectura].
“Los árboles de resistencia” de Javier Berros (Baile del Sol) [Imprescindible… ¡Jo!]
De Tontopoemas ©...

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