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La edad es la resaca... también sus usos.


Aún con la resaca puesta de mi viaje EDITA, con el motero muertecito posado entre los ojos, como una gaviota que me devora, tosiendo todo el jodido tabaco que me he metido en vena y haciendo de feriante ocasional con su comedia. Aún casi sin voz, me estoy quitando de la resaca para volver al latido normal, aunque es jodidamente difícil cuando se anuncia el lustre de los cincuenta en el ánimo.
(17:06 horas) La muerte como un boomerang lanzado que acabará golpeándome en algún lugar del cuerpo para dejarme tendido, y sin embargo es vida esa fleha lanzada hacia la nada. Ayer sentí que lo que más temo de la muerte es verla de cerca, tenerla junto a mis pies y sentirla deslatiendo un cuerpo joven. No es bella la muerte, ya lo he dicho muchas veces y lo he escrito otras cuantas, porque deja un gesto grotesco en la cara y una postura incómoda para los ojos. Y es muerte más para lo demás que para el que tomó su último traguito de oxígeno.
Ayer la muerte me produjo un par de vómitos y llegó a dejarme tan sin defensas, que hoy cojeo de nuevo de mi mal de entrepierna. Y aunque todos vamos hacia su guadaña, es jodido que mueran antes los que debieran morir después.
No me gusta la muerte, coño.
De Tontopoemas ©...

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