Ir al contenido principal

La vida sigue al mismo ritmo que la muerte.


Van cayendo los días y también van cayendo las empresas al amor de esta jodida crisis. Esta mañana, sin ir más lejos, se me torcía el desayuno al saber que dos empresas fuertes de la ciudad me habían devuelto pagarés por cantidades importantes [una lo había hecho por quiebra y la otra por suspensión de pagos], lo que me dejaba con el culo al aire y con esa sensación agria de que no está en mi mano solución alguna. La cosa está en dejarme llevar y esperar a que los sucesos se tornen favorables antes de que la situación se torne insostenible… vamos, apretar el culo y aguantar el tipo para ver si los políticos toman las decisiones justas para que volvamos a tomar las riendas de la situación. Ya veremos.
Y por lo demás, pues nada, que la vida sigue al mismo ritmo que la muerte, y la primavera alumbra colores que conforman un decorado que rechina justo detrás del teatro de los hombres. Y que debo acordarme de las visitas y el afecto de mis amigos durante los últimos días [la marcha de Magdalena me hizo olvidar la anotación puntual y agradecida], que vinieron Emilio González y señora [un puntazo de tía que me cae de puta madre] acompañados de su delicioso Fernando [Fer], y vinieron dos veces [aunque no les pude atender como se merecen] y cargados de aceite del de rechupete, vinagre del caro y dulces judíos de relamerse… que estuvieron conmigo Fernando y Fabio R. De la Flor y me dejaron libros y ese constante testimonio de amistad buena que tanto agradezco… que me llamó José Luis Morante y que también lo hizo José María Cumbreño… que recibí abrazos interneteros y telefónicos de Donce, Jesús Majada, Sinda, Lorena, Riobó, Ángel Pasos, Guadalupe, Ramón Hernández Garrido y otro montón de gente, y que les digo que son hermosos y que los quiero de verdad a todos y mucho.
Y nada más, porque aún no tengo ganas, o sí… quizás de comerme un cordero con todos, un cordero regado con buen vino, y cantar juntos y emborracharnos hasta caer al suelo, y dejar que todo fluya y que el mundo sea nuestro para hacer con él lo que nos apetezca.

Comentarios

  1. ¿Cómo estás? Me sumo al abrazo solidario tan grande que lo hace casi abarcable. Es lo único que puede decirse en momentos como estos. Un abrazo más.

    ResponderEliminar
  2. Tomo una copa de un buen tinto hoy a tu salud, querido amigo.

    ResponderEliminar
  3. Sentirse comprendida en tantos momentos y que alguien sepa decir lo que una quiere y no sabe..., o discrepar (que también es sentir), por medio de una poesía o de un post. Eso Sr. Comendador, también es ayudar
    Te mereces ese abrazo y un millón más, acompañados de una sonrisa o de una lágrima. Ayer, ahora, mañana...
    Un besito.
    Donce

    ResponderEliminar
  4. Pues venga, vamos a dejarnos de tonterías y a por el cordero.
    ¿Salud, camarada!
    Gua

    ResponderEliminar
  5. Muchas gracias a todos, amigos. Sois gente guapa de verdad y os quiero un montón.

    ResponderEliminar
  6. eso, eso...a por el cordero.

    besitos. alberto h.

    ResponderEliminar
  7. Crisis: ¿qué crisis?
    Saludos.

    ResponderEliminar
  8. Es muy difícil no quererte, colega.

    Un abrazo de oso, como esos que das tú.

    ResponderEliminar
  9. Me dice Jesús Hilario Tundidor que te dé muchos recuerdos y un abrazo.
    Eso hago.
    Besos,
    Diego

    ResponderEliminar
  10. No enteramos ahora la Marisolilla y yo, y andamos con una pena grande y una alegría también, prudente y necesaria.

    Te queremos pero también te necesitamos: somos porque te hemos conocido.

    Amigo, amigo, amigo.

    El Urce y la Marisol

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…