
Youssouph me llamó apresurado y con un puntito de temor en su voz: “Felipe, estoy en La Caixa con la policía, tienes que venir pronto…”. Yo salí como alma que lleva el Diablo, muy preocupado por mi chico, al que le queda nada para tener sus papeles en la mano. Cuando llegué a la Plaza de España había varios policías de uniforme con dos coches reglamentarios y tres o cuatro de paisano rodeando a mi chico, que parecía tranquilo ante la situación [estaban también Juanito y mi padre]. Me dirigí al policía de paisano que parecía el de más graduación e intenté explicarle que yo soy el responsable de You, pero me cortó con un seco “usted no diga nada, que yo sé lo que tengo que hacer”, y metió a mi You en uno de los coches no oficiales y se marchó con él.
Charlé con Juanito y acordamos que él iría hasta la comisaría para estar cerca del chaval y que yo movería mis palos para librarle lo antes posible del apretón. No contaré a quién llamé porque no es de recibo [queda en el espacio privado de mi diario], pero a la hora y media me llamaron Juan y You para explicarme que ya estaban caminando por la calle juntos [Juan me contó que, justo al salir de la comisaría, You se derrumbó y se puso a llorar desconsoladamente]. Quedamos a medio camino para vernos y el primer abrazo que le di a You fue de lo más emotivo que he sentido en los últimos años [volvió a derramar unas lagrimillas, no sé si de rabia o de pura sensación de seguridad] y se fue a visitar a todos sus amigos para darles las gracias uno a uno por quererle, por protegerle y por animarle constantemente.
La tarde la pasó junto a mí en la imprenta, sin hablar, sin bailar y sin cantar [que es lo que hace siempre].
A mí, lo juro, se me vino el mundo encima con su llamada… ahora estoy tranquilo.
Gracias a los colegas de verdad por todo su apoyo, mil gracias, y por estar al pie del cañón en los momentos difíciles… y también mil gracias a la policía nacional de Béjar por haberle tratado en todo momento con consideración y respeto.
Leches, ya me iba a la cama, menos mal que me dio por mirar...
ResponderEliminarJo, qué mal rato habréis pasado, a ver si le dan YA los papeles y el pobre empieza a vivir tranquilo de una (p.ta) vezzz!
Venga que gracias a " X " todo se ha quedado en un "sustilliio".
(no os aburrís, ehh "joíos"?!)
Youuuuuuu y encima ¿¿qué le pasó ayer a "tu Barça" con "mi Madrí"??
(pero mira que soy chinche, jeje)
Un besito para todos los buenosss.
Dnc
Me congratulo con todos vosotros. Un abrazo a You y otro para ti por estar siempre en la brecha.
ResponderEliminarMe alegro de que todo saliera bien al final. Lo siento por este chico que lo único que quiere hacer es trabajar y vivir entre nosotros.
ResponderEliminarCreo que van a venir malos tiempos, Luis Felipe. Y no nos servirán los contactos.
Me alegro de que todo se haya solucionado.
ResponderEliminarUn abrazo.
No es que quiera ser cotilla, Pipe de mis amores, pero la redacción de tu nota savonarólica es tan sutil que si un anónimo no supiera la idiosincrasia étnica de You, sospecharía que en Béjar, y por extensión en España, se detiene al personal, sea quien sea, de la raza que sea, y tenga o no tenga los papeles que tenga o no tenga, por cualquier cosa. Al modelo de la más rancia historicidad o la más cutre inquisición. Y las protestas al cabo armero.
ResponderEliminarA mi me da, por extensión sobre todo, mucho miedo y mucha pena por la gente maja que dentro de muy poco va a empezar a desfilar al destierro por no tener amigos arriba.
Y ni aún teniéndolos.
Un abrazo grande a You, a Malik, a Juan, a tu padre y a ti. Y muchos besos pa la gente buena de Béjar.
Urceloy