Ir al contenido principal

Un sábado para Guadalupe.



Estoy dedicando mi sábado [y algunos ratillos más] a trabajar para Guadalupe un par de collages y me lo estoy pasando rechulo.
Ahí te quedan, amiga G. [como el punto], unas muestras de la evolución de mi trabajo para que opines y me digas si voy por el buen camino o me voy a tener que comer mis horas [no están rematados todavía, ¿vale?


Collage 1: "Poema y yo con 49 moscas y una coccinella".



Collage 2: "Poema y yo con un portero bajo el bombardeo aliado".

•••
Reviso ahora, con un poquito de retraso, la entrada del día 28 de enero en el diario de Antonio G. Turrión y me cabreo al leer que ‘la miseria se muestra en… la soledad… el individualismo.”. Creo que Antonio se equivoca de medio a medio en la inclusión de estos conceptos dentro del apartado de las actitudes miserables. Yo, por lo menos, discrepo de ello con vehemencia, y lo hago en base a que busco ambos aspectos en mi vida como solución ideal y benéfica, como estado final y principio creativo, como paso lógico hacia lo social.
No me parece miserable el que busca soledad para crecer en ella ni quien alimenta su individualidad para singularizarse desde la reflexión en un mundo anodino y absolutamente prosaico [un mundo hecho así por lo social, por la mierda común en la que un grupo eleva a sus líderes para adorarlos como al becerro de oro mientras se adiestran en alienar y ser alienados]. La política, mal que nos pese, es un oficio de meritorios en el que los más mediocres y rastreros pueden hacerse ricos amparados en el fomento y desarrollo de ‘proyectos colectivos’ [Pizarro también es un proyecto colectivo en sí mismo… y de sí mismo]… y no hablemos de la Iglesia Católica [poblada de ‘proyectos colectivos’ desde su primera hostia hasta su último bonete].
A veces, casi siempre, hay más miseria en el grupo que en cada uno de los elementos que lo componen, individualidades que en soledad cobran valor y en sociedad son pura perfidia.
No estoy de acuerdo hoy contigo, amigo Antonio, en esas dos afirmaciones que haces… y bien que me sorprenden cuando te sé partícipe de la búsqueda de soledad y te presiento en un largo proceso de singularización.
Desde tu definición, yo me entiendo miserable [que lo seré… no lo pongo en duda], pero desde tu definición también siento absolutamente miserable a la humanidad entera con todas sus estructuras.
Sí, se avanza desde lo social, desde los proyectos comunes, claro… pero también se avanza [y mucho… lo mismo mucho más] desde las brillantes opciones individuales nacidas de la soledad más absoluta.

Comentarios

  1. Entiendo que el Sr. G. Turrión se refiere, claramente, a la pasividad del individuo frente a los problemas sociales. El individualismo y la soledad hace crecer a la persona, la arraiga en sus ideales o la influye hacia el cambio de valores preestablecidos, pero no en todos los casos ese individualismo ayuda a dar el paso, a veces y según a quién, sólo consigue aumentar el ego (y sus bolsillos). También pienso que somos "un poco" hipócritas, porque todos somos parte de ésta "suciedad". No hace falta dinero para ir a ayudar a un albergue, a un centro social de cualquier tipo, todos podemos poner nuestro grano de arena, pero preferimos tumbarnos en ella para tomar el sol y escuchar la brisa del mar.
    Un saludo

    p.d.: muy buenos los collages, si a Guadalupe no le gustan me los manda Vd a mí! (también me encantó el de las francotiradoras,jeje).

    ResponderEliminar
  2. Ah, se me olvidaba:
    La primera frase de la entrada "la Iglesia y el poder" del día 1 (G.Turrión), es un guiño a un poema del Maestro o sólo me lo parece a mí?.

    dnc

    ResponderEliminar
  3. Dabutí, colegui! El de los aviones para Pedro, que es ingeniero aeronaútico.
    Te escribo.
    Guadalupe (con g, como el punto, sí, punto guasa tienes tú...)

    ResponderEliminar
  4. Te he escuchado, tu voz, bien
    Dime como o has hecho, por favor.
    Cómo se hacen estas cosas.

    Algo que decir y es que siempre te leo, aunque no te deje nada y es por la razón de algo que tu aqui dices y que por lo que se ve no es de tu gusto.
    La individualización y esas cosas pero es que yo te veo así como si lo hicieras para ti y unos pocos y lo demás no te imorpatara.
    Esta vez si que te dejo un saludo

    ResponderEliminar
  5. Nikté tienes toda la razón, algunas veces pienso que le debo tener frito, pobrecito, con lo que odia que le den la tabarra! le tendré que dejar descansar...
    Dnc

    ResponderEliminar
  6. Creo que son varios los tipos de individualismo que pueden darse. Ese que tú dices yo lo comparto. Cada vez más, por cierto. Y no sólo es bueno: es, también, inevitable.
    Sin embargo, hay un otro que es únicamente sinónimo de egoísmo, de impulso parasitario a la sociedad, de la que toma todo y a la que nada aporta.
    Besos,
    Diego

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Jugar al cíclope...

Jugar al cíclope, como en el capítulo siete de Rayuela, o simplemente jugar al Cortázar postmasmédula, a aquel Cortázar tan Girondo de “Apenas él le amalaba el noema... ¡Evohé¡ ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, pernilos y márulos...”... no, mejor jugar al cíclope y cansarte de no estar cansado o jugar a cerrar los ojos para ver e imaginar que la felicidad está más cerca... quienes piensan demasiado no pueden hacer nada... he aquí la regla fundamental del juego de La Maga... y uno está tan triste porque todo es tan hermoso... ¿y si quienes forman mi mundo solo fueran ilusiones... no lo que son, sino mis ilusiones de ellos, no sus verdades, sino mis mentiras?... todo sería un juego estético personal, un juego magnífico en el que crecer... salgo a la calle, voy a por tabaco hasta PdT, doblo la esquina cuesta arriba, estoy solo en la calle, estoy solo en la esquina... subo hasta que las puertas de cristal detectan mi presencia y se abren como puertas... est…

Me late el codo izquierdo...

Hoy me levanté con el codo izquierdo dolorido e hinchado, todo por un golpetazo que me arreé la semana pasada con una puerta [se conoce que ayer me apoyé en alguna de las barreras de la plaza de toros bejarana, mientras asistía al blues, y se me ha infectado]… y es que últimamente parezco un quecomari lleno de cuitas y quejicoserías… el cabrón está ardiendo y focaliza toda mi atención en su latido, hasta el punto de hacerme perder concentración en lo que hago.
En fin, que sigo en el asunto de vivir y eso me gusta mucho… hasta el latido este que me reclama atención constante.
Hoy le pegué la última corrección al nuevo libro de Belencita, “Orden de alejamiento”, y vuelvo a dejar escrito que me gusta muchísimo su forma y su contenido. Espero que en un par de semanas esté listo para hacerlo llegar a sus manos…. y que me ha gustado leerlo con ese latidito de dolor, pues el poemario es de dolor entero… y muy intenso.
Luego, me dejé de mí [y del trabajo] y le busqué contenido a ese pum-pum… y m…