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Este exceso de desastre...




El mundo es ancho a pesar de la locura, incluso a pesar de los héroes que aprendieron a tomar ventaja desde niños... el mundo es ancho y en él todo se desvanece en uno de esos “de qué sirve” que son moneda común.
Este exceso de desastre ya me tiene crispado y la coraza hecha en los días primeros es solo exoesqueleto que aprisiona y agota...
Y que viene mi padre con su perorata constante... “a ver cuándo haces algo para tu beneficio”... y me enciendo, pero guardo silencio, porque sé que él no entiende otro mundo que no atienda a fines alimenticios propios... es así porque vivió en un tiempo en el que se recogía todo... los trocitos de cuerda vieja, el papel, los alambres, las botellas de vidrio... y ya no cambiará porque no hay tiempo, ni su trazo tiene la pertinencia del mirar por el otro... yo a veces le digo que mi tesoro son mis amigos, que ellos componen un tesoro mucho más grande y hermoso que el dinero... pero él sigue en sus trece del “te engañan”, en sus catorce del “no tienes picardía” y en sus quince del “has salido a tu madre”... y luego a sus temas obsesivos... los ladrones del seguro, los sinvergüenzas de los bancos, que si el inquilino no paga, que si la comunidad de vecinos quiere engañarle... y yo le digo: “olvídalo, papá, que todo seguirá su curso y estar en ese estado de tensión terminará afectándote”... pero él ataca duro cuando le digo eso... “es que hay que preocuparse de las cosas, coño, que todo el mundo está a engañar y hay que estar atentos”... y lo dejo por imposible porque sé que nunca estaremos en la misma onda, que él no podrá entender jamás que hay un egoísmo que se alimenta del bienestar del otro, del echar una mano... un egoísmo que te deja la cabeza limpia y el cuerpo como nuevo... y que el dinero es una mierda (explicarle esto a él, que peleó cada una de las pesetas que ahora quieren quitarle, sería darle duro en su hígado... decirle que a mí nadie me quitará jamás cada una de las satisfacciones que he sentido, satisfacciones que tienen que ver con el afecto, con la colaboración, con la amistad, con el hacer exactamente lo que te pide el cuerpo... nunca con el dinero)... y se va con su cabeza llena de prevenciones, de temores, de dudas hacia todo y hacia todos...
Entonces llama Morante, mi hermano mayor bueno, para preguntarme que cómo van las cosas... “Fatal, amigo. Nos están destruyendo”... y me cuenta que en Madrid acojona ver cómo está la gente, sentir la necesidad en cada calle y esa nueva miseria creada por los neoliberales... me mata cuando me cuenta que poetas amigos van a presentaciones de libros de otros poetas y no pueden comprar el libro porque ya no les llega la pasta para nada... y nos damos un abrazo telefónico, uno fuerte, seguido de un ‘hasta pronto’ ahogado y un ‘que haya suerte’.
Y me siento en mi estudio como derrotado, bebo una naranjada y fumo.
Pasa un tiempo que se me hace eterno y decido escribir un poema a lo Catulo para relajar (siempre entreno poemas al estilo de otros para buscar el mío)...

Caléndula, la que muere en mis brazos cada noche,
no sabe aún que envejece y malgasta su tiempo
en pensar en vestidos y chapines de cuero.
Acapara miradas de varones trempantes
y se solaza de ello con alguna sonrisa.
No puede adivinar que en un lustro cortísimo
ni de puta le darán dos sestercios.
Caléndula, la que muere en mis brazos cada noche.

Luego me detengo y presiento que sigo en ser luisalberto, misántropo, astemio y aburrido... tremendamente apuñalado por la espalda y hasta un rabo de lagartija... y me jode no haber escrito “La caja de plata” o el poema “Ella” de Girondo... y me duele que mi padre no me entienda, que no entienda esta forma de intentar ser otra cosa que un mar de números en un debo y me deben... 
Quizá ya sea el momento de ir pensando en largarse, en desaparecer y olvidarse de todo... y que me olviden.

Comentarios

  1. Y AQUI CADA DIA MAS GENTE REBUSCANDO EN LA BASURA, Y PIDIENDO EN EL METRO, Y TIRADOS EN LAS CALLES... (TANTO HAY QUE NOS VOLVEMOS SELECTOS HASTA PARA DAR) Y LO QUE NOS QUEDA X VER ....Y LUEGO LOS CIENTIFICOS AGOREROS Y SU GRAN TORMENTA SOLAR -mandawevos-,Y SUS FUKUSIMASAS A MEDIO HUNDIR... JOE, Q NO ESTARIA DEMAS GUARDARSE ALGUN QUE OTRO TROCITO DE CUERDA, PAPEL, ALAMBRE, BOTELLA DE VIDRIO... O MEJOR SEGUIR LEVANTANDOSE DE LA CAMA COMO QUIEN SE SUBE A UN AVION (QUE EN LO QUE MENOS PIENSAS ES EN EL PAN DEL DIA SIGUIENTE). ESTE EXCESO DE DESASTRE... TE ENSEÑA TANTO EL VALOR D LA LIBERTAD! Bss

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