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Sin sueño... eran las cuatro.


Otro día de palo con cabeza, de mantones bordados de oro y plata, de carísimas coronas sin espinas visibles, de gentío enredando en su doble moral, de misa con campanas sonando a mesa puesta, de luz como aturdida, de mirador y salve, de pijos entre andas y alzacuellos, de curas rebozados en esa orfebrería que hace exotérico el engaño más prosaico que es como el oficio más antiguo del mundo, de turistas risueños, de bejaragüis rimando en mamoneo y gasto, de vinorro y toritos, de agotar…
Y yo escondido hasta que pase el temporal de gente y su calor artificial.
Mi fiesta personal es la que está en mis amigos, y rediez que la tengo [la estoy teniendo]. Ayer llegaron a primera hora de la tarde Laura Granados y Jesús Vázquez con su santa de porcelana [yo estaba ya charlando con Albertito Hernández]. Tomamos un café destartalado por mi prisa y los noté seguros, metidos en lo suyo hasta las cejas y hasta la muerte.
Charlamos muy poquito y los dejé atusarse para cumplir mi cita con Ramón y Antoñito en ‘La otra casa’: un café con copita, charla de buen ambiente y algo de puesta al día en sonrisas y lágrimas [Ramón está feliz en su destino luso y ha recobrado el brillo en la mirada y la sonrisa relajada que yo ya conocía de hace años… me alegro mucho, hermano].
Después del relaxán [‘La otra casa’ es perfecta para tomar oxígeno y pillar punto exacto], vuelta a mis coleguillas ‘Libertad 8´, esta vez con Paquito Ortega y Jessica sumados al cafetín PdT.
Hasta la noche todo quedó en pequeñinos asuntos familiares, ratito de piscina y un trocito de hornazo con cerveza.
Y luego a la movida cantautora, con Laurita destapando a lo bestia ese chorro de voz que impone y sobreexcita [me sacó erizamientos, ganonas de gritar ‘¡con dos cojones!’ y ese fuego divino de volver a ponerme sobre el blanco impoluto de un papel para escribir sin pausa]. Jesús estuvo lacónico en la voz y adornado en el gesto, brutal en el punteo [puede que hasta exagerado en algunas ocasiones] y brillante en el uso de la escena [el puntazo mayor fue que obligara a subir al escenario para hacerle los coros a Youssouph y a Malick]. Y la niña Zahara se hizo descubrimiento sorprendente con esa candidez de tez picante que hace encender los ojos y los guiña [tiene futuro para no parar la criatura].
Y del canto al bebercio, con sede sideral en La Alquitara, a la conversación rechula, al abrazo y las risas, a apurar la nochecita con mi gente mejor [Juanito, Paco Ortega, Ricardo, Jesús Márquez con su hermano y la niña de porcelana, Antoñito y su Nena…]… y de segunda etapa, para llegar a meta, copita en chez PdT con Rufino y pareja, Pedrito, los mentados de antes, Charito muchamarcha, Jacintillo, la nenita Novelty… y a dormir como un santo civilito y profano, virgen hasta las cachas, con un puntito guay, sin sueño… eran las cuatro.

De FUMADORAS

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