Ir al contenido principal

Treinta y tres veinte enes.


Otro 20 N para homenajear al abuelo Felipe [ya van 33] y aún no he podido acceder a sus restos, aunque ya sé la ubicación de los mismos en el pueblecito de Los Santos [todo gracias al buen hacer de la asociación para la memoria histórica de Salamanca y al interés que se ha tomado Javier, el alcalde de Los Santos, por el asunto].
Me levanté bien agarrado por el catarrón que tengo, me duché y me puse una muda limpia, pantalón negro, camisa blanca y mi pajarita especial para concelebrar la memoria de mi abuelo. En la calle, como cada 20 N, todo el mundo me ha mirado rarito y sin entender nada, sobre todo porque me he paseado con la cabeza bien alta [siempre la llevo como escondida entre los hombros] y con una sonrisota de oreja a oreja [también suelo llevarla siempre escondida entre los hombros]. En el café hubo un arranque de chanza, pero al enterarse mis concafetanos de los motivos de mi indumentaria, les cambió el tono de las palabras y el valor de la sonrisa.
Lo más jodido llegó a la hora de la comida, cuando escuché unas declaraciones de Esperanza Aguirre sobre esos muertecitos nuestros. Me pareció un escándalo escuchar lo que escuché, aunque de esa boca sucia ya no me extraña nada de lo que salga. Y después de ensuciarme los oídos con la mierda de esa radical del dinero fácil, pillé por banda a mi Guille y le expliqué con detalle [en versión infantil, claro] todos los pormenores de mi actitud y todos los precedentes que me han llevado a ella… recordé entonces cómo mi abuela Antonia me explicaba, cuando yo tenía la misma edad que mi Guille, ese ‘cuentino’ hermoso de un hombre pequeñito con los ojos azules y una sonrisa eterna al que apodaban ‘El Juguete’… y la terrible razón por la que la sandía era fruta prohibida en la casa [mi abuelo llegaba con una sandía enorme el día que le robaron la vida, y quedó destrozada en el suelo]… y cómo sacaba de la vieja cómoda aquella camisa chiquita y aquel chaleco con agujeros y quemazones que guardaba como reliquias de la falta, y me los mostraba como si estuviera orando.
Y a media tarde brindé por mi abuelo con ron cubano.
•••
Recibo mail del hermanito Antonio Orihuela desde México [mecahis…] con el siguiente texto referido a la antología de poesía mexicana actual “15 balas” que he editado en mis talleres bajo la batuta orihuelita:

“Felipe, ayer, echándote de menos un montón, presentamos la antología en la casa del poeta, con un llenazo total y con los libros volando de mano en mano, el recital resultó estupendo y la gente recibio el libro con largos elogios; creo que es un buen trabajo…”.

También me indica Antoñito que la antología será presentada mañana en Ciudad Obregón… que haya suerte.

Comentarios

  1. Triste realidad la vivida durante años por quienes en su memoria siguen habitando escenas que nunca deberían de haberse producido.
    Me quito el sombrero y me pondría la misma indumentaria para hacer un poco de eco de tus palabras.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. nací el año que murió el dictador, el asesino que ni siquiera se atrevió a ser "moderno", del s. XX, como los fascistas, sólo fue un asqueroso nacional catolicista(espero que me publiques), que barrió, destruyó y aniquiló muchas generaciones de "mujeres libres" y hombres admirables. Esa pérdida generacional nadie, ningún país, la puede recuperar. Hoy me duelo por eso, por lo que pudo ser y no fue...

    ResponderEliminar
  3. Me gusta tu foto de hoy:tienes pinta de croupier.
    Un abrazo
    Jesús Majada

    ResponderEliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Jugar al cíclope...

Jugar al cíclope, como en el capítulo siete de Rayuela, o simplemente jugar al Cortázar postmasmédula, a aquel Cortázar tan Girondo de “Apenas él le amalaba el noema... ¡Evohé¡ ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, pernilos y márulos...”... no, mejor jugar al cíclope y cansarte de no estar cansado o jugar a cerrar los ojos para ver e imaginar que la felicidad está más cerca... quienes piensan demasiado no pueden hacer nada... he aquí la regla fundamental del juego de La Maga... y uno está tan triste porque todo es tan hermoso... ¿y si quienes forman mi mundo solo fueran ilusiones... no lo que son, sino mis ilusiones de ellos, no sus verdades, sino mis mentiras?... todo sería un juego estético personal, un juego magnífico en el que crecer... salgo a la calle, voy a por tabaco hasta PdT, doblo la esquina cuesta arriba, estoy solo en la calle, estoy solo en la esquina... subo hasta que las puertas de cristal detectan mi presencia y se abren como puertas... est…

Me late el codo izquierdo...

Hoy me levanté con el codo izquierdo dolorido e hinchado, todo por un golpetazo que me arreé la semana pasada con una puerta [se conoce que ayer me apoyé en alguna de las barreras de la plaza de toros bejarana, mientras asistía al blues, y se me ha infectado]… y es que últimamente parezco un quecomari lleno de cuitas y quejicoserías… el cabrón está ardiendo y focaliza toda mi atención en su latido, hasta el punto de hacerme perder concentración en lo que hago.
En fin, que sigo en el asunto de vivir y eso me gusta mucho… hasta el latido este que me reclama atención constante.
Hoy le pegué la última corrección al nuevo libro de Belencita, “Orden de alejamiento”, y vuelvo a dejar escrito que me gusta muchísimo su forma y su contenido. Espero que en un par de semanas esté listo para hacerlo llegar a sus manos…. y que me ha gustado leerlo con ese latidito de dolor, pues el poemario es de dolor entero… y muy intenso.
Luego, me dejé de mí [y del trabajo] y le busqué contenido a ese pum-pum… y m…