Ir al contenido principal

Y ser todo lo que me posee.




Decía... la realidad no puede ser un hecho irrevocable... debemos negarnos constantemente a que lo sea, debemos darle aire al compromiso para asestarle una buena puñalada al mundo que nos toca... no podemos aceptar la domesticación como si nada, no podemos quedarnos en ese ridículo sentido de la vida que nos han grabado a fuego desde chicos... sería mejor estar muertos que permanecer en esta inútil comedia sin intentar salirnos del papel que se nos ha impuesto... debiéramos hacer diariamente el duro trabajo de poner en evidencia la mediocridad de los demás y no desalentar en ese empeño nunca... poner en vergüenza a quienes se resignan y se deciden vencidos... ¿sabéis que no se puede nada contra quien lo ha perdido todo?... de ahí exactamente parte la dignidad, ese valor que se olvidaron cuando planearon las nuevas formas y usos del hombre actual... y yo pensaba que me apetecía morir serenamente, sin el agrio color de quirófano en mis pupilas... morir a cámara lenta y saberme en el borde de la seda, quizás retirando los visillos de una ventana o embobándome en el vaivén del limpiaparabrisas de mi coche... y no me escuchaba -yo no me escuchaba a mí–, me daba igual lo que dijera, todas esas palabras formaban frases grandilocuentes, frases falsas como las pesas falsas... lo importante, lo único importante es amar y morir, amar a solas y en silencio en la sala de espera de una clínica o morir en un aeropuerto... y mirar el hermoso cuadro negro que es mi ventana cada noche... y ser todo lo que me posee.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Al Canfrán a varear fideos...

Debe ser de cuando te mandaban “al Canfrán a varear fideos” o incluso de aquella mar salada de los ‘mecachis’... el caso es que siempre llevo puesto algo de casa [que es como decir algo de antes] en la jodida cabeza... y nado entre una pasión libidinosa por decir lo que me dé la gana y un quererme quedar en lo que era, que es lo que siempre ha sido... pero todo termina como un apresto en las caras, mientras el hombre de verdad dormita entre una sensación de miedo y otra de codicia... ¡brup!... lo siento, es el estómago que anda chungo... y tengo ideología, claro, muy marcada, y la jodida a veces no me deja ver bien, incluso consigue que me ofusque y me sienta perseguido... a veces hago listas de lo que no me gusta y de los que no me gustan... para qué, me digo luego, y las rompo... si al final todo quedará en lo plano y en lo negro, o en lo que sea, que al fin y al cabo será exactamente lo mismo... es por eso que hay días en los que me arrepiento de algunas cosas que he hecho, casi t...

Para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…

Viendo los sucesos trágicos que atraviesan el mundo del hombre en estos días, me apetece dejar una breve reflexión sobre ello para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…   Las religiones son profundamente dañinas en lo individual y en lo colectivo, en lo cercano y en lo lejano. Siempre basadas en el miedo, en el temor, en la búsqueda constante de un estado de tristeza marcado a fuego en todas sus pautas morales, dirigistas, sometedoras de pensamiento, acodadas con fuerza al dinero y a los grupos de poder que emponzoñan las sociedades desde hace siglos… Por ello, no es peor un cristiano que un judío o un islamista, que son todos malos de raíz, perversos y fieros estabuladores de grupos humanos… Ordenan el odio y la agresión, las más bajas pasiones y la aniquilación de quienes no comulgan con sus mandatos morales. En periodos de paz penetran sibilinamente en las conciencias y procuran que en los poderes políticos y económicos estén sus fieles ordenándolo todo a su ex...

RAP PARA MARIO

RAP PARA MARIO No sé cómo explicarte lo que siento Ahora que estoy de lleno en mi descenso Y esto se acaba, Yo sé que esto se acaba Y no quiero marcharme dejándote una nada. Rapeo por si acaso no te gusta Leerte en mi diario y si te asusta Que en versos ajustados a la norma Tengas que conocerme. De esta forma, Que es más de calle trece que la mía, Voy a contarte, Mario, lo que un día Hiciste de este tipo desastrado, A veces caprichoso y a veces desbordado: Yo era feliz sin más, o eso creía, Dejándome llevar por la poesía, Sabiendo que era falso casi todo Y riéndome, sin más. Era mi modo Jugar a ser bufón y, entre los popes, Decir las cosas claras. Hubo golpes, Que todo hay que decirlo, golpes bajos, Que supe digerir. En mis legajos De aquellos tiempos quedaron escritos Palabra por palabra y muchos gritos. También triunfé, que no todo fue malo Y di algún que otro palo.   ¡Que bueno!   Pasados unos años, Jugando a ser oveja en el rebaño, Dejé una vida hecha, o eso creía, Hijos, ...