Ir al contenido principal

Soy...




Soy un ser transitivo, iconoclasta, Bill Gates del aquí cerca, frivolete, un orce del noventa, un mal Cyrano, funcionario de hacer y equibrista... soy un versovicioso, un candelabro que ya no adorna nada en el estante, un torpe singular, un mal tunante, un cielo si me quieres, soy tu arista... soy un solo mordido, un nadaquiero, un adicto al Nesquik, un diletante, un mimoso especial, un marrullero, un Romeo infernal muy puñetero... soy el tres cuando el dos se vuelve uno, el caballo de Atila, el asno Orwell, tu mundo del revés, un comisario con gabardina beige en una esquina... soy el deseo deseo, el ven sin prisa, el culo inquieto siempre, el Adriano más vulgar que imagines, un tirano, un lector incorrecto y partisano... soy lo que veces quieres y otras odias, lo que no quieres ver cuando me miras, un biógrafo de mí, la piel a tiras, el trago que atraganta, un día plano... soy los ojos a veces, la memoria cuando me pongo triste, el iracundo si me dejas salir un rato al mundo, el que apaga la luz y no decide... soy la mica de res, el tour de France, el rey del WC de mi oficina, un Cravan sin un mar que echarse al hombro, Jacinto Benavente y Concha Espina... soy la navaja abierta entre la noche, un sátiro locuaz entre las sábanas, el matraz que se rompe, la campana  de Gauss por las mañanas... soy un verso de Tristia poco Ovidio, tres galiambos Catulo, un Marcial malo, un suicida miedoso y medio esclavo, un tema de Big Bopper, Plinio el malo... soy James Brown con gomina, Fendetestas, Gallofa que no cuenta en esta historia, metáfora sin meta, carne fofa, carnero caedizo, piel que roza... soy tanto que soy nada si lo pienso, pues todo lo que soy me deja hueco, huero, vacío, vacuo, disponible, gastado, desnatado, desdesierto...

Soy lo que habré de ser, pura ceniza... así que atizo el fuego.

Tengo prisa.

Comentarios

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …