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Doble o nada... (pensando en mi amigo Alberto).




Doble o nada y viajar con un café en la tripa, con el lumbago puesto, hipotenusa, como un rico desnuevo en autobuses de casta comarcal, escolopendra... que se meta la noche sin fianza por la ventana al mundo que recorre los árboles en fila, y que no eche raíces, sin permiso, sin mutis por los foros, sin bici con ruedines... y sonando Massiel en la disquera... y paella en la curva bandolera con cocacola y pan... y unos cigarros mirando pasar coches y la luna... y un escondite al frío que viniera, debajo de una mina sin histerias... y cantar bingo a solas en esta dieta de ser por no haber sido ni siquiera un proyecto de ser... Doble o nada para este ‘punto es’ de mi barbilla y no mirarme más en los espejos de los ojos opacos que me miran y un nuncamás conmigo y el desagüe de todo lo anterior y el rifle al hombro (el de matar recuerdos y panteras) y un sinllaves por siempre y este difunto yo tan Tarantino, desahuciado de mí, tan sin fianza, tan con jersey, tan chinche, tan gualdrapa, tan cabreado del cura que en exequias dice que hay que alegrarse y somos barro y que eso reconforta y que no ha muerto porque ahora está con Dios... ¡maldito cuervo!... Doble o nada al buen gusto por la vida, a la sopa en la mesa, desplanchado, al no saber qué hacer y a los ‘porfines’ de todo lo que llega sin modales... Doble o nada contra este aburrimiento, contra este rutinario no ser nada, contra este no mojarse ni lloviendo a cántaros o a mares o a escupidas... Doble o nada contra este catecismo de hacer, como un meón, siempre lo mismo.

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