Ir al contenido principal

56COMO30 (un blues de hoy).




Hoy soy un tipo peor, más malo, más amargado, más receloso, más cabrón, más acabado... gracias por ello al banco que me agobia cada final de mes, a la Seguridad Social que me clava como si fuera un ladrón, a la Hacienda Pública que me trata como al peor de los delincuentes, al gobierno que me tramita como un autentico defraudador y que en vez de defender derechos que se han ganado montones de generaciones anteriores a la mía, me los roba cada segundo... gracias a los tipos que me hacen cada uno de mis días desagradables, a los que me roban tiempo de vida para que tenga que dedicar todo mi oxígeno a intentar salvar los muebles... gracias a todos los hijos de la gran puta que intentan cada día que sea un amargado sin salida, gracias a los que desean con todas sus fuerzas que me llegue la ruina y que desaparezca entre la mierda que ellos montan entre graznidos... gracias a los que casi han conseguido que no me llegue la poesía, que no pueda casi ni esbozar un dibujo ni una jodida sonrisa, que no pueda dedicar unos minutos a escuchar en paz las canciones que me gustan... muchas gracias... pero tengo cincuentaiséis como treinta y aún no me han vencido, aunque me han dejado el cuerpo entero canoso y un jodido dolor de riñones que a ratitos se hace insoportable... cincuentaiséis como treinta guardando este puñal lascivo que encontrará cualquier día alguna de sus partes blandas, las que más dolor producen... que el viejo F sigue apostado en esta esquina, aterido, sí, pero con toda la energía acumulada en el brazo que asesta para poneros al día de cómo son las lágrimas... de cómo son las jodidas lágrimas... las jodidas lágrimas...

Comentarios

  1. Pues no sé, Sr. Comendador, aquí estoy embobá dudando si no le llegó ayer mi comentario cumpleañero, si no le pareció adecuado, o si es, simplemente, su forma de decirme ..adieu!
    Bueno...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…