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No huyas...



Coloca tus pies sobre el escabel y tañe las cuerdas del laúd, pues la fortuna atiende mejor a los tranquilos... y no intentes huir, porque no es oportuno... afeita despacio tu quijada y palmea con alcohol como un insecto que mueve sus quelíceros para atraer la última proteína hasta su estómago... y no huyas, porque no es oportuno... mira a la caravana de nubes sin prejuicios, pues vienen justamente para pasar, porque son el destierro si no pueden ser lluvia... y no huyas... no seas servil, no dejes que te pastoreen, no te disculpes por temor, no te dejes morder en las rodillas o en las ingles... y no huyas, jamás huyas... piensa que el mar es ancho y que en tu proa luce tu cabeza... no dejes que su gesto sea el de las víctimas aunque derive al pairo, porque no estás huyendo... avanzas... pues el mar es imparcial, y también el cielo, y la apretada tierra que pisas... avanza, no huyas... y si la muerte avisa o llega, no busques ser reliquia, solo recuerda tu nombre hasta que te desaparezca, pero no huyas... mira a tus pies y comprueba que el mundo está justo debajo de cada uno de tus pasos, que hay naufragios y sombras, pero también poesía y ventanas que se tiñen divinas con cada crepúsculo... y no huyas nunca... porque hay bahías con orillas serenas, hay noches calientes y minas negras donde beber a oscuras, copos de nieve blanquísima que verás flotar ante tus ojos, campanas sonando al fondo y esa arena que los cangrejos dispersan cuando tocan sus arpas... hay aceite caliente esperando a la carne, huesos pulidos donde atar la memoria, algas lentas y un sol inmenso cayendo entre los peces... hay duraznos floreciendo ahora mismo, diez juncos cimbreándose como hembras en la orilla de un lago, un hombre con su sombra mezclándose con la sombra de otro hombre con su sombra... y tienes lengua y ojos, boca, brazos que brillan si se abrazan a un cuerpo, cabellos como leves cometas, y una antorcha encendida en el bajo vientre... por eso no debes huir, no huyas... porque eres fuerza y forma, porque aún eres capaz de la humedad caliente, porque hay algo de imán en tu mirada y hay un antepasado de tus hombros esperando a que seas capaz de darles vuelo... así que no huyas... ¿te acuerdas del arcoíris, de la bruma, de tu padre mirándote a los ojos, de un luto que sanó sin más...?... pues no huyas, coño, no huyas... sobrevive a este invierno, sé susurro si hay viento, déjate amar si llueve, hazte musgo en la roca si te sientes perdido, sé la plaga si puedes e incluso sé el contrario de todo lo contrario y que solo te atribule no sentir en tu nuca el poso de la vida.
Respiras, que ya es mucho... así que no huyas.

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