Ir al contenido principal

Correr con un croissant en la mano.


Me levanté animoso esta mañana y la primera mirada al paisaje me puso mejor todavía. Una niebla mágica y espesa estaba entrando poco a poco en la ciudad por el sur, se comía lentamente el puente gigantesco que da entrada a Béjar por aquel lugar. Bebí mi leche matinal [chocolateada, por supuesto] totalmente acelerado, tomé mi cámara y volé con un croissant en la mano hasta la muralla para ver si llegaba a conseguir algunas tomas de esa niebla magnífica… y lo logré.

Más de setenta imágenes quedaron archivadas en la memoria de mi cámara y me acerqué hasta mi estudio para procesarlas y descubrirlas. No quedó un mal trabajo.


Luego volví a mi cuadro nuevo [ayer lo empecé con auténtico frenesí], un retrato femenino de 1,20 x 0,70 metros que me he empeñado en realizar tomándome tiempo e intentando salirme de mi jodida prisa por todo [también hacer este retrato me tiene de muy buen humor]. Ando ahora en fase de manchas, trabajando solo con negros, cremas y celestes; y quiero que sea el retrato de una sonrisa preciosa y abierta a la vida. A ver si soy capaz de conseguirlo trabando de nuevo la técnica que manejaba con soltura hace años y encontrando el puntito de poesía necesario para darle el justo ‘clin’ [en su decurso han caído ya siete paquetes de Chester y unas 18 latas de Coke].



(12:54 horas) Recibí de manos de Paco Ortega la maqueta final del disco de Jesús Márquez en el que participo con varios temas [acabo de escucharla entera un par de veces y me gusta mucho]. Paco me pide que haga un texto breve de presentación del disco [el mes que viene estará en el mercado editado, creo, por Universal] y me parece que debo hablar por una parte de la voz llena de matices de Jesús, de su duro decurso vital y de su empeño en la música desde que colaboró con Lole y Manuel, de su maestría con la guitarra y su fuerza en el directo… y por otra parte de la sensibilidad aunada en este trabajo que convoca a poetas que nadan entre los cuarenta y los cincuenta [exceptuando un bellísimo tema de Juan Ramón Jiménez], la hermosa labor de composición de Jesús y el cuidado constante y erudito de Paco Ortega… un disco lleno de amigos a la antigua usanza de los cantautores setenteros, con palabras que dicen sin pasar por el jodido lugar común, con palabras de amor, de amistad, de tristeza, de muerte, de purita sensibilidad.


A ver si tenemos suerte en nuestro primer trabajo discográfico, amigos. Creo que nos la merecemos porque hemos puesto el alma en él desde el primer día, hemos echado el resto para ofrecer un resultado digno con una voz sobresaliente y una música muy adecuada.
Recordad, colegas, el nombre de Jesús Márquez… sonará mucho el año que viene.
(17:04 horas) Andaba hoy la lunática como perdida por el desierto de piedra que es la Plaza Mayor bejarana, caminaba en zig-zag, se detenía, volteaba su cabeza y gritaba improperios a una nada de 8º centígrados [las lunáticas miden la temperatura en grados Celsius]. Había una media luna en el cielo azulísimo tirando su mirada cenital hacia nosotros y enseguida pensé que era su influjo el que la traía desquiciada. Temí pasar a su lado, pero debía hacerlo para llegar hasta mi estudio. Cuando apenas me separaban dos metros de su cuerpo, se giró y me dijo: ‘Conozco a tu padre y a tu madre, Comendador, y conocí a tu abuela… ellos siempre fueron mucho mejores que tú, que tienes la mirada rara… hay algo dentro de ella que me espanta… ¡vete!… ¡corre!… ¡no me mires!’. Yo pasé de largo, sin hacerle caso con mis gestos, pero temiéndola por dentro. Ella salió corriendo y se perdió camino arriba, por la Calle Mayor.
Y desde ese justo momento no hago más que pensar en lo que puede haber de espanto en mi mirada. Hasta me he pasado media hora observándola en el espejo del baño… pero solo encuentro tristeza.
(18:21 horas) Tan jodido me ha dejado la lunática, que he perdido el norte de mi mano derecha y todo se hace caos. Intenté retomar mi retrato con la idea de marcar las manchas de los labios y me resultó imposible. Después de seis intentos entré en crisis, tomé mis ceras y emborroné toda esa zona de la cara… en tal estado de nervios he tenido un golpe de clama, he recogido mis pinturas y he tapado el cuadro hasta que vuelva a tener un buen ratito. La moza me ha hundido.
•••
Me gustaría saber algo sobre el tiempo que vendrá a poner peso sobre mis huesos, saber qué será de esta rodilla que pasa el día adormecida [me da la impresión de que está muriendo despacito], qué será de mi cabello despeinado y de la piel de los brazos, qué será de mis ojos y de mi vientre, cómo caerán los días sobre mis versos y cómo aguantarán mis párpados abiertos las noches que me resten.
Me gustaría saber si todo mi mundo acabará en ruina o tendré alguna posibilidad de dejar algo para la tranquilidad de mis hijos, si escribiré el poema preciso, el que busco desesperadamente.
Me gustaría saber y, sin embargo, sé que no es preciso más que saber lo que pasó ya para averiguar lo que ha de venir… y haciendo el análisis, me convenzo de que todo lo que llegará ya me resulta indiferente.


De FUMADORAS

Comentarios

  1. Con nieblas así, dan ganas de amanecer temprano, para acabar el día en el gesto fatal de tu fumadora de hoy.

    ResponderEliminar
  2. Que guapo te está quedando el cuadro
    tio, de verdad..
    Esperamos ansiosos la conclusión del mismo, lo que no significa que te aceleres en el proceso..
    Saludos..

    ResponderEliminar
  3. Adelante con tu 'sonrisa preciosa y abierta a la vida'. Bienaventurado tú que, aunque pierdas el norte de tu mano derecha, siempre hallas la belleza en el caos.

    Una entrada excelente, sobre todo el último tramo. Te gustaría saber... y me acuerdo de ese estupendo poema de Pepe Hierro "La aventura":

    "[...] Buscas los días. Te sumes en aguas heladas.
    Andas a tientas. [...]
    Pretendes volver a tus días.
    Hilos de plata (la araña que teje el recuerdo),
    hilos de plata atraviesan la noche serena y desnuda.
    Cruzas, por ellos, los días, desandas el viejo camino:
    tus días.

    Te buscas a ti."

    Buenas noches.

    ResponderEliminar
  4. Algún día estallarás y no va a ser tarde. El infierno que llevas dentro debes plasmarlo en la poesía y en la pintura, en el sexo,en el arte de plasmar en un papel o en un lienzo todo el mundo que llevas dentro. hasta entonces, te recomiendo leer "El País Dominical". Un artículo sobre la vida acelerada que no toca vivir y que nos lleva a ser más infelices. Te pongo un extracto.
    "Cada ser vivo, cada acontecimiento, tiene su propio ritmo o tiempo inherente, y tal vez el arte de la lentitud consista en descubrirlo y ajustarnos aél. A él y al nuestro: descubrir nuestro propio tempo. No acelerarlo, ni ralentizarlo. Y recordar que el arte, la literatura, la música y la pintura también nos salvan de la velocidad caótica. De la sensación que tenemos de correr tanto que acabaremos estrellándonos en la tumba". "El "solw sex" no sólo quiere prolongar el camino hacia el orgasmo, sino disfrutar más de ese camino y de ese orgasmo".
    Que te aproveche Pipe. Salud, amigo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …