Ir al contenido principal

Cinco de diez.


Cuando salí de la ducha esta mañana, mi gente [un amor entero] me había preparado un desayuno sorpresa: mi leche fría chocolateada, raquetitas italianas recién hechas, una cajita de trufas frías de nata y el portátil delante con ‘2046’, de Wong Kar Wai, en fase de títulos [recién comenzando, que se dice por ahí]. Junto a esa delicia estaban ellos, los cuatro, expectantes por ver mi cara de sorpresa… mis hijos con un Zippo plateado que llevaré siempre, Mª Ángeles con su divino acopio de ropa nueva y una sonrisa especial, Mª Ángeles Jr. con un cigarro manchado de carmín y un texto muy adecuado a mi estado [‘… siempre le gustaron los bares de carretera.’] y un viejo posavasos de ‘TeDeum’, Guillermo con un dibujote de Ciclonic cuchillero enmarcado por un hermosísimo ‘¡Feliz cumpleaños!’ y Felipe deshaciéndose en abrazos y besos, casi sin resuello por haber ido corriendo a comprar las raquetitas recientes.
Los quiero mucho.
Y yo me quedé con carita de zangolotino mirándolos a ellos con cara de sentirme muy querido y sabedor de que el mejor regalo del mundo vive a mi lado cada día.
Luego llegaron las llamadas de Adela, de César Yuste, de la tía Antonia, el mail ‘¡Felipidades!’ de Alberto Hernández, la sonrisa magistrada y lejana de Martha Vargas [hermosa la judicatura peruana] y lo que vaya entrando con el día.
Y corrí a esconderme en mi estudio y lloré un ratito de pura felicidad… y pusé a Bob Dylan a todo volumen y leí a Buck y empecé una nueva versión de ‘Cinco veces diez’.

(14:02 horas) Hoy sé que no perdí mi tiempo del todo porque pude asistir a las clases de Genética del profesor Galán en el 77 y pillé conceptos de la biología durante seis años que me han servido bien para otras cosas, porque estudiando psicología llegué a encontrar la trampa que el hombre le pone al hombre [una de ellas es la misma psicología], porque mis estudios de biblioteconomía no me sirvieron ni para colocar mi biblioteca, pero me arrimaron más a los libros, porque en mi tienda de puericultura aprendí el mundo de la gente de verdad a base de hostias, porque pisé las calles para gritar libertad sin saber que mi libertad era pisarlas, porque me enamoré mil veces y nunca supe desenamorarme, porque bebí con Claudio Rodríguez y comí con Pepe Hierro, porque reí con Jesús Hilario y lloré escuchando recitar a Ángel García López, porque fui noctámbulo con Jaime Siles y fumé a escondidas con Antonio Gamoneda, porque casí perdí el sentido junto a Ángel González y hablé de largo con José Luis Morante, porque conocí a Belén Artuñedo y aprendí de Uberto Stabile, porque llevo viviendo mil años al lado del mejor tipo del mundo, mi Juanito; porque abracé a Ada Salas una tarde y otra canté junto a Ramón García Mateos, porque escribí siempre lo que me dio la gana y se lo pude dejar leer a Abraham Gragera, porque no llego a abrazar a mi Urceloy… pero sí a su Marisol, porque supe del compromiso por Antonio Orihuela, porque tengo un amigo que se llama Marino González y otros dos que se apellidan de la Flor, porque sentí a Lorena en una espalda ausente, porque vi morir a Ricardo Rodríguez Conde y un día se fue Juanito Montero sin despedirse, porque tengo un amigo de verdad que se llama Luis Alberto de Cuenca [con su mariña moza], porque un día abracé a Fermín Herrero y aún sigo sin soltarle, porque Máximo Hernández aún me recuerda, porque tengo un hermano que se llama Diego F. Magdaleno, porque conocí de lejos a Aníbal Núñez, porque tengo un pedacito del corazón de Paco Ortega enganchado al mío, porque besé a Amparitxu Gastón un día de todos los demonios, porque sé cómo mira mi madre y cómo quiere mi padre, porque tengo tres hijos de Mª Ángeles lanzados a la vida como si nada, porque tengo a Mª Ángeles, porque siento a Auxi… porque no sé, y quiero aprenderlo todo, hoy percibo que no fue tiempo desperdiciado el que viví.

TOLLE, LEGE III

Su mujer es un ángel, porque sólo un ángel podría soportarle a él, y más durante veintidós años. Comparten tres hijos y a veces la mirada. Cuando regresa a casa del trabajo, agotado, deshecho de un asco de números, ella le proporciona la justa comodidad del cariño. Eso a veces le hace continuar. Los hijos también le quieren. Algunas veces hacen el amor y se siente tan vivo como cuando se divide en el trabajo. No son muchas veces, pero algunas veces hacen el amor.

Parte de incidencias nº.: 3700061: Pérdida de paquete con destino a Murcia. Empresa: SEUR. Paquete asegurado. Reclamación nº.: REC000026MU. ... La petulancia es como la sangre, es indispensable para la vida del hombre, y sólo la estupidez puede ponerle sordina, porque no es lo mismo ser un petulante a secas que ser un petulante y un estúpido.
Una mujer comiendo morcilla en el salón comedor de su casa, sola, vestida con una bata de boatiné deshilachada. Entra la luz del sol por la ventana y se planta sobre la mesa. He dicho que la mujer está sola comiendo morcilla. No hay miradas furtivas, no hay gestos hacia el otro porque el otro no existe,... pero existe fingimiento, porque el fingimiento pertenece al subconsciente colectivo de esta mujer, y al de todas las mujeres, y al de todos los hombres. La mujer insiste en acariciarse la cara con su mano izquierda mientras mastica el último bocado. Su pelo está descuidado, no está pintada, aunque tiene restos de rimmel en los aledaños de los ojos. Podría decirse que ha llorado, pero también podría decirse que la noche hizo su trabajo en aquel rostro. No hay pan sobre la mesa. ¿Comer morcilla sin pan? La mujer se acaricia el rostro. Sus manos no son bellas, pero son pequeñas, con los dedos finísimos. Ahora están manchadas de grasa y toman un gesto forzado. La mujer mastica con parsimonia y se acaricia el rostro con la mano izquierda. No sé en qué piensa, me resulta imposible averiguarlo. Quizás no piense en nada, ¿pero es eso posible?

Durante la comida cruzan las miradas sin buscarlo, y perciben que el amor se ha remansado. Los niños enredan, ríen, lloran, se quejan. Son niños normales, niños como los demás niños. A veces le llaman por teléfono durante la comida y se le llevan los demonios. Siempre le llaman para historias de números o para solventar algún asunto urgente, cosas como que no ha llegado un pedido a tiempo, que algún cliente ha devuelto un efecto o que alguna de las cuentas se ha quedado en números rojos. Estas llamadas le parecen una falta de respeto da su intimidad y se enerva, se enfada muchísimo.

Parte de albaranes diarios. Alb. 800312 VºBº. Alb. 800313 VºBº. Alb. 800314 VºBº. Alb. 800315 VºBº. Alb. 800316 VºBº. Alb. 800317 VºBº. Alb. 800318 VºBº. ... Un ahorcado de un techo que no existe, desnudo, con su sexo erecto, orina una lámpara que da luz a una mujer que crece en una maceta por sus cabellos. La mujer tiene las piernas abiertas, el sexo abierto. Del sexo de la mujer crecen hacia la luz plantas de tallos larguísimos que se rematan en flores de cinco pétalos. De los tallos salen una suerte de espirales que prometen otras floraciones. La mujer sonríe. Sus ojos son como peces esbozados. La luz lo ocupa todo. Tampoco la maceta se apoya en suelo alguno.

De FUMADORAS

Comentarios

  1. Oi, achei seu blog pelo google está bem interessante gostei desse post. Gostaria de falar sobre o CresceNet. O CresceNet é um provedor de internet discada que remunera seus usuários pelo tempo conectado. Exatamente isso que você leu, estão pagando para você conectar. O provedor paga 20 centavos por hora de conexão discada com ligação local para mais de 2100 cidades do Brasil. O CresceNet tem um acelerador de conexão, que deixa sua conexão até 10 vezes mais rápida. Quem utiliza banda larga pode lucrar também, basta se cadastrar no CresceNet e quando for dormir conectar por discada, é possível pagar a ADSL só com o dinheiro da discada. Nos horários de minuto único o gasto com telefone é mínimo e a remuneração do CresceNet generosa. Se você quiser linkar o Cresce.Net(www.provedorcrescenet.com) no seu blog eu ficaria agradecido, até mais e sucesso. If is possible add the CresceNet(www.provedorcrescenet.com) in your blogroll, I thank. Good bye friend.

    ResponderEliminar
  2. Que abraces esta década, y las que vengan con fuerza, aun debes existir, porque te necesitamos. Un beso de felicidades. (anónima).

    ResponderEliminar
  3. Felicidades, que vengan otros cincuenta.
    Saludos Socialistas.

    ResponderEliminar
  4. Yo también tomo la leche fría.
    Felicidades.
    Bienvenido al club de los cincuenta.

    ResponderEliminar
  5. MUCHAS FELICIDADES.
    Y que sigas muchos años tomando tu leche fria.
    Alba

    ResponderEliminar
  6. Tú te lo estás tomando bien; y eso nos encanta. A seguir escribiendo, pintando y ejerciendo tu derecho a dar la lata.

    Felicidades.

    http://www.elpais.com/vineta/?d_date=20071208&autor=Erlich&anchor=elpporopivin&xref=20071208elpepuvin_1&type=Tes&k=Erlich

    ResponderEliminar
  7. El anterior estaba mal.
    A ver ahora. Es una viñeta para los cumpleañeros. Con todo el cariño:

    http://www.elpais.com/vineta/?d_date=20071208&autor=Erlich&anchor=elpporopivin&xref=20071208elpepuvin_1&type=Tes&k=Erlich

    ResponderEliminar
  8. El regreso a casa trasnochado y un ¡Bienvenido al club de los 50!un poco retrasado.¿Qué tal si ahora con esta edad que ya no pesa dejas descansar tu espalda y caminas de una vez un poco más derecho?... Físicamente, digo.
    Un beso y un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Los 50 llegan con mucha fuerza creativa y enormes ganas de continuar . Tu talento, teson y veterania son sintomas de que algo grande esta a punto de surgir, a pesar de esos achaques rodilleros secuelas de los intentos gasoles por llegar al aro.

    ResponderEliminar
  10. Tarde, porque he estado fuera: felicidades por tus primeros cincuenta, Luis Felipe. Y que nieve pronto, que nieve.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…