Ir al contenido principal

Dos disfraces de verdad...



Volvió el viejito de todos los años a que le hiciera su foto de carnaval... apenas puede ya salir de casa, pero dedica todo su tiempo a este día, con afán, con verdadera ilusión, con envidiable vitalidad... este año se ha dedicado a coleccionar cupones de la ONCE con motivos de cartas de la baraja, y con ellos ha ido forrando su abrigo.
A eso de las once empezó a golpear en la puerta de mi estudio y no paró hasta que le abrí... cuando lo hice me mostró una sonrisa de oreja a oreja y se giró poco a poco para que viera su trabajo carnavalero... “es mi ilusión, Felipe... creo que vivo por esto”... así que tomé mi cámara y nos subimos juntos hasta la placita que hay junto a la imprenta para hacerle las fotos [a él le encanta salir junto al edificio del hotel Real de Béjar... no sé por qué, pero siempre quiere hacerse las fotos ahí]... posó con verdadero arte, todo a pesar de que casi se cae en uno de los giros... “¿has hecho fotos de la espalda?... ¿y del lado derecho?...”... le tranquilicé explicándole que le había tomado desde todas las posiciones posibles y le enseñé las tomas en la pantallita de la cámara... sonrió con verdadera satisfacción y me dio un apretón de agradecimiento en el brazo... “ahora me voy de paseo para que todos los bejaranos disfruten de esta tradición”... le despedí deseando poder hacerle fotos muchos años.
Por la tarde salí con la intención de robar algunas tomas al festejo, y mi primer encuentro fue con Arturo, el pintor del barrio... se había engalanado con su uniforme alemán y lucía todas las medallas que le han otorgado en su vida como pintor en Alemania... me alegró verle así, diciéndole al mundo lo que es y lo que fue... iba de punta en blanco, pero no podía ocultar su desaliño de siempre... mientras le hacía las fotos casi se pone a llorar... “yo tuve una cámara de fotos como la tuya cuando estaba en Alemania, era de las mejores de la época... pero todo se acaba perdiendo, Felipe... todo desaparece como por magia y te quedas así, como me ves ahora, lleno de recuerdos y de muchas tristezas”... le animé con un chascarrillo y cambió sus ganas de llorar por una risa amplia y hermosa. Me encantó poder hacerle esa foto a Arturo.
Luego me metí en el lío, entre la juerga general de la gente disfrazada entre la que estaban mis hijos [Guille iba de romano y Felipe de jeque árabe]... pero aquellos disfraces no tenían nada que ver con los del viejito y el de Arturo... todos eran de mentira para encontrarse con la fiesta... menos los suyos.








Comentarios

Entradas populares de este blog

TRECE MESES YA

Trece meses ya y Mario se duerme en mis brazos mientras yo ya casi doblo moviendo acompasadas mis piernas para acunarle. Su gesto es de paz, de una paz generosa llena de esa tentación constante de achucharle. Le miro y me siento capaz de lo que sea, de todo, de cualquier cosa. Le miro y me veo acunando a su madre, a Felipe, a Guillermo, pero de otra forma. Le miro y me dan unas ganas incontenibles de reír y de llorar a la vez. Un par de horas antes pensaba en el mundo y sentía con cierto dolor una tremenda constatación de mi bajón físico y mental, de mi incapacidad para agotar a los demás con mis proyectos y mis ganas… Con él entre mis brazos volvió la fuerza, una fuerza inxplicable traída por sus párpados cerrándose, por su deliciosa boca en pompita, por sus manos posadas suavemente sobre mis brazos hechos… Me dije: ‘aún es posible, Felipe’, mientras le pasaba el niño dormido a mi hija para que lo dejase reposar tranquilo en su carrito. Mario es toda mi fuerza y toda mi esperanza, y en…

El mapa y el territorio

Estallan en los caminos las digitalis purpúreas en este verano raro y Béjar está más vacía que nunca porque el vacío se ha convertido ya en un estado de ánimo entre vetón y bijarrense. La flora y la fauna permanecen intactas, impertérritas ante el devenir de los hombres con su cosa cansina de apagarse. Dos esquelas de domingo fraguan el esqueleto de la tarde (otra vez, como cada día) y un par de turistas suben despacio las escaleras de la iglesia de El Salvador. Salen pasados dos minutos y se acercan hasta el bar donde estoy tomando café. Me hablan.
– Buenas tardes. ¿Nos podría decir qué visitar en Béjar esta tarde?
– Yo creo que la mejor opción es que suban hasta El Castañar y conozcan la ermita y la plaza de toros, que es la más antigua del mundo, además del hermoso paisaje del monte. Allí hay algunos chiringuitos donde pasar la tarde con una bebida fresca y disfrutar.
– Ya, pero no nos apetece mucho hacerlo con el coche. Si hay algo que ver en la ciudad, lo preferimos.
– Hay mucho que …

Jugando con Instagram.

Toma un libro viejo y hazle fotos con Instagram... mira lo que sucede.