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Hugo y Esther... Izarra 'y' Hierro


Los tres en uno durante nuestra visita al jardín renacentista de El Bosque de Béjar.
Hugo Izarra no es Farruco Jones, ni mucho menos, que es entre puro ‘Iron’ y osito de peluche grandón y blandito. En cuanto hablé con él unos minutos, quedé convencido enseguida de su calidad de ‘matrioska’... un hombre dentro de otro hombre dentro de otro hombre dentro de otro hombre dentro de otro hombre... afable, correcto, de verbo chorro y bonito poso intelectual, el colega es un libro abierto que desea mostrar al instante todo su contenido con esa prisa de quienes no tienen tiempo –no porque no lo tenga, sino porque lo percibe como tiempo insuficiente... y luego están sus ojos y su boca, sus dos verdaderas potencias físicas, sobre todo los ojos, la mirada profunda e inteligentísima, una mirada que pertenece a todos los hombres que lleva dentro, pero que disuena de una forma que no sé explicar con el hombre exterior... es como ver en su mirada ese ‘muchísimo más’ que H se queda dentro en un ‘a propósito’ que le llena de misterio... y siempre junto a él la mirada azul y dulcísima de ese hierro candente que es Esther... eso es, claro, ‘hierro dulce’... y una sonrisa que es verdadera magia blanca.
Con ellos he pasado un fin de semana verdaderamente hermoso, lleno de conversación, paseos y miradas cómplices, pero jamás complicadas, de las que me quedo con un verdadero sentimiento de amistad y de brazos abiertos.
Espero haber sido un buen anfitrión.


Esther se nos durmió en el incomparable paraje de 'La Fuente del Lobo'.
Hugó tomó mi espacio... y mi espacio quedó prendado de Hugo.

Y comimos en 'El Nido' de Pedrito Cubino...

... y también bebimos.

Fue un hermoso fin de semana-


Comentarios

  1. Has sido el mejor anfitrión del mundo, colega. No recuerdo haberme sentido tan 'en casa' desde hace mucho tiempo. Te queremos, Pipe. Mucho más de lo que pueda expresar por aquí o con palabras.

    Muchísimas gracias por cada fibra que nos has tocado. Es un jodido privilegio poder ser amigo tuyo.

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