Trazo, dibujo, escribo, coloreo, recorto, pego, ensucio... todo para esta nada de horas que se suman mientras restan, todo para intentar llegar a un no existir que no sé cómo es y que me quema como un cigarro en la nuca. Y mientras trazo, dibujo, escribo, coloreo, recorto, pego, ensucio... han crecido cuatro esquelas nuevas en los tablones de anuncios (alguien dice a mi lado... "cuatro votos menos del PP"... que es un resumen más en el universo de los resúmenes, un resumen estúpido, pero lo mismo cierto) y la bicha mediática sigue en su "mal... mal... mal... MALLLL..." porque no ha aprendido aún que la vida es esto, esto y esto, y mañana amanecerá de nuevo, o no, quién sabe... y de pronto me da por hacer ventanitas con billetes viejos, ventanitas de papel moneda sobado y resobado por millones de manos sucias o ensuciadas...
Trazo, dibujo, escribo, coloreo, recorto, pego, ensucio... y da igual, todo da absolutamente igual, porque esto puede ajustarse a la ley de la dinámica de fluidos o a la de la tensión superficial, o simplemente al molido calendario zaragozano... son ciclos, dicen... como los que les dan a los enfermos de cáncer o como los que tienen todas las hembras de mamíferos, con su sangre abajo como signo de regeneración... ¿sangre?... claro... si la naturaleza lo dicta siempre sin metáforas o con ellas... cada cambio exige una pérdida de sangre... mira que no haberme dado cuenta antes.
Niño, deja de andarte en la nariz.